spot_img
spot_img
viernes, 07 de mayo del 2021

El reto de vencer la impunidad con paz

Hay que rescatar imperiosamente la identidad de la liberación, la estética de la utopí­a y la ética de la justicia, de lo contrario no habrá paz ni democracia

spot_imgspot_img

Como dice una intelectual salvadoreña que reside en Estados Unidos, Beatriz Cortez, en los momentos actuales la literatura centroamericana está invadida por la estética del cinismo, contrario a la estética que privó en los momentos de auge y lucha revolucionaria de las décadas pasadas, que fueron la utopí­a por la esperanza.

Bien podemos decir que la estética del cinismo ha invadido la mente, los corazones y el alma de toda nuestra sociedad. Nadie se salva del manejo que hacemos de la realidad en una región en la que nos invade y promovemos la impunidad como Ley Suprema.

En la actualidad para los sectores élites de todas las tendencias se vale tanto el autoritarismo como la corruptela con el fin de llegar y mantener el poder. Ha sido esa la causa de los derrumbes de las izquierdas en el sur del continente, pero lo fue también cuando sucumbió el Socialismo Real en Europa.

Pero echemos una mirada a la sociedad salvadoreña que apenas guarda en el rincón más profundo el recuerdo de los dí­as en que la lucha por la liberación llevó al desprendimiento total. Hoy el afán de enriquecimiento y de poder es lo que prima.

Hoy también los sectores de derecha que fueron los que cerraron siempre el camino de la democracia, se quieren adueñar del concepto y del contenido de la paz, como si no tuvieran responsabilidad en los asesinatos de Mons. Romero y de Ellacurí­a, sí­mbolos de la lucha por la paz, el diálogo y los esfuerzos de entendimiento social. La derecha hace caso omiso y no pide perdón por su responsabilidad en las altas violaciones a los derechos humanos, así­ como por la arbitrariedad y el uso patrimonial que dieron al Estado durante los gobiernos que estuvieron en sus manos.

Los sectores de izquierda tampoco están aparte de esa tendencia: no pidieron perdón por los desmanes cometidos durante el conflicto, y en la actualidad en el poder, no escapan a la tendencia del enriquecimiento a costa del Estado. Es el afán de la acumulación, perdiendo todo sentido de ética y de la estética de la utopí­a de la liberación y la justicia.

Hay que rescatar imperiosamente la identidad de la liberación, la estética de la utopí­a y la ética de la justicia, de lo contrario no habrá paz ni democracia en El Salvador ni en Centroamérica.  

spot_imgspot_img

También te puede interesar

spot_img

Últimas noticias