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domingo, 16 de mayo del 2021

El profe impulsó organización de presos polí­ticos

El Profe era uno de los presos polí­ticos en Arica, Chile, que estaban formados militarmente en el patio de la carcel, por orden de un capitán del Ejército, tres semanas después del golpe de Estado contra el Presidente Salvador Allende. El Capitán los habí­a felicitado por autocalificarse como prisioneros de guerra, porque eso facilitaba el juicio militar al que estaban siendo sometidos. La mayorí­a de los presos no entendieron eso de prisioneros de guerra, porque esa propuesta el Profe sólo la habí­a conversado con cinco presos de la primera celda en que estaba y con dos de la nueva celda, es decir un poco menos del 3% del total de presos polí­ticos que estaban en la formación.

El Profe analizó mental y con rapidez la coyuntura, habí­a que aprovechar que los militares habí­an conocido la propuesta de que fueran considerados prisioneros de guerra, eso facilitaba que pudieran aceptar las otras reivindicaciones, tales como las dos comidas diarias y disminuir el hacinamiento en las celdas.

En ese momento el capitán del ejército preguntó cuál de los prisioneros de guerra era el que tení­a el más alto rango militar. El Profe levantó su brazo izquierdo y gritó “No soy militar de carrera, pero tengo un grado militar similar al de teniente”. Se hizo un largo silencio que duró unos tres segundos; el Capitán preguntó “Hay algún prisionero de guerra que tenga un grado militar más alto” y el silencio se hizo todaví­a más largo. El Profe atravesó las primeras tres filas de presos polí­ticos, se paró enfrente de la formación y gritó “rompan filas”, se escuchó un fuerte aplauso y los reos regresaron a sus celdas haciendo comentarios de lo sucedido.

El Profe nunca supo cómo es que esa auto calificación de prisioneros de guerra habí­a llegado a los militares; ¿ la habrí­an comunicado los compañeros de la otra celda a los militares o serí­a el producto de una delación?. Durante la noche era prohibido hablar en las celdas, así­ que el dí­a siguiente fue el tema de conversación; cuando salió el sol, el Profe y sus dos alumnos explicaron a varios de los presos de su celda,  la estrategia para lograr un mejor trato para los reos polí­ticos.

La primera sorpresa fué que  todos los presos polí­ticos fueron sacaron de sus celdas, los llevaron al patio, los formaron militarmente y los obligaron a realizar ejercicios fí­sicos durante media hora, que en el fondo era una especie de tortura, ya que la condición fí­sica de los presos dejaba mucho que desear; la segunda, es que los únicos soldados que se lograban ver se encontraban apostados en los techos alrededor del patio central de la prisión; la tercera, es que sirvieron un desayuno; la cuarta sorpresa es que los militares no impidieron que se formaran grupos de conversación entre los reos. Todos los reos polí­ticos se pusieron muy contentos con los cambios, aunque bastante adoloridos con los ejercicios fí­sicos.

Santiago Ruiz
Santiago Ruiz
Columnista Contrapunto

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