domingo, 14 julio 2024
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El país más cool

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"Nos quejamos del tráfico, pero lo causamos": Nelson López.

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Por Nelson López Rojas.

El país está avanzando en diversos aspectos y eso es innegable. La protección animal y la Chivo Pets, la proyección internacional, la opinión favorable de gente en otros países, lo mediático del presi, el turismo creciente, la seguridad ciudadana, entre otros aspectos, hacen que se visibilice el país por lo positivo y no por la marca maras que se tenía.

Tampoco se puede negar que hay fallas en el proceso hacia el progreso: no hay transparencia sobre los gastos públicos, no existe el debido proceso por el régimen, la carretera hacia Surf City se inunda, la calle de los Chorros se sigue cayendo, el dinero no alcanza cuando […]. En fin, hay que ver las cosas de forma objetiva, con un pensamiento crítico.

Eso a nivel macro, a nivel de país. Ahora, como ciudadano, ¿qué estás haciendo para mejorar tu entorno y el de los demás? Quejarse es fácil. Quejarse de las instituciones y no en las instituciones. Nos quejamos y nos peleamos con los que no concuerdan con nuestra apreciación de la realidad del país. Por ejemplo, hace unas semanas grabé un video sobre la ineficiencia de los que diseñaron el puente que conecta Antiguo Cuscatlán y los centros comerciales, sobre la Panamericana. No hay espacio para peatones, carretones de sorbete ni para bicicletas en el puente, pero vienen los iluminados nietos de Einstein a decir que eso es para carros y no para peatones, que hay una pasarela en la Gran Vía y otra en la Matías y que si la gente no las usa es porque no quieren. Nada más absurdo que eso.

Ayer se mató uno de la moto. Antier, otro. La semana pasada chocaron 4 motos entre sí. Cuatro, leyó bien. Cuatro. ¿A qué velocidad tienen que haber ido para no controlar el instinto de súperman y saber que, si viene otra moto, hay que frenar? Este día en el Paseo hubo otro repartidor que se pasó el semáforo en rojo y no tuvo la suerte para contarlo, pero segundos después del percance, ¡otro repartidor irrespetó el rojo! Muchos que trabajan en ese rubro tienen que moverse para tener más pedidos y mientras más pedidos de $1.50 hagan, mejor les irá para suplir para sus familias y para pagar su moto. A los dueños de las empresas de Delivery no les importa si el empleadito tiene o no licencia para conducir, si sabe o no las reglas de tránsito, si debe o no la moto y por eso corre para el siguiente pedido. Antes de poner retenes para descalificar a los motociclistas, hay que investigar a dichas empresas y trabajar con las distribuidoras de motos para capacitar a los futuros motoristas de motos.

El transporte colectivo es también causante de accidentes. Los motoristas, muchos de ellos jóvenes, desconocen el reglamento de tránsito y manejan como si fueran los carritos que nunca tuvieron de chiquitos. Ah, pero si el dueño de la unidad de transporte busca a alguien con licencia y respetuoso de las leyes, los pasajeros lo tildarán de lento, ineficiente e intransigente porque no abre las puertas donde el pasajero se quiere bajar. Somos un pueblo extraño.

Nos quejamos del tráfico, pero lo causamos. En el amarillo del semáforo la gente va más rápido, sin precaución para ser vivián y no quedarse 60 segundos más en el tráfico. Los conductores pasan de un lado a otro de la calle como si estuvieran en el pasillo de su casa, pero muchas veces el que va adelante manejando a la izquierda hace como que a él le gusta manejar a la izquierda y nadie lo quita. Le cerramos el paso a cualquiera porque yo tengo el derecho de vía y el otro no. Viene el otro y ve el embotellamiento adelante, pero como el semáforo está en verde, pues ahí se queda bloqueando la bocacalle, sin escrúpulos, sin empatía y sin sentido común.

Un desafortunado motorista en Santa Elena mató un venado. La gente en las redes lo condena por ser un inhumano que no respeta la vida de los animales. Hombre malo. ¿Acaso el venado salió a la calle porque quería cruzarse a la embajada? No. El pobre seguramente venía huyendo de las máquinas que están depredando Nuevo Cuscatlán al otro lado de la montaña. ¿De qué nos sirve tener leyes en contra de los que abusan de los animales, pero permitimos que las constructoras sigan deforestando y destruyendo su hábitat por unos cuantos millones?

Me alegra de sobremanera que tengamos un hospital técnicamente gratis para las mascotas, pero me decepciona ver camionetas de lujo con perros de marca usurpando el espacio que le tocaría al perrito en situación de calle que acaban de atropellar. Si vos tenés para pagar el mantenimiento de tu Bugatti, ¿podrías dejar de lado la avaricia, tener un poquito de empatía y cederle el espacio a los desamparados? 

Vivir en un país más tranquilo sin la violencia de las maras es una cosa. Vivir en un país con gente codiciosa, violenta e impaciente, con conductores temerarios y airados, es otra cosa. No solo los mareros causan violencia, lo he dicho antes. Si no hay consecuencias (en todos los niveles), las cosas van a seguir igual y el país cool que tanto anhelamos no llegará hasta que cambiemos los horribles hábitos que venimos arrastrando por tanto tiempo.

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Nelson López Rojas
Nelson López Rojas
Catedrático, escritor y traductor con amplia experiencia internacional. Es columnista y reportero para ContraPunto.

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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