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El odio estructural

¡Sigue nuestras redes sociales!

"La paz no vende, el odio si a nivel mediático, pero tenemos que tener en cuenta que el odio trae graves consecuencias, más polarización, menos consenso, menos democracia,  Populismo y odio son combinaciones demoníacas": Carlos Imendia.

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Por Carlos Francisco Imendia


Amanecemos con el odio a flor de piel,  solo el hecho de encontrarnos con el tráfico, de quienes quieren pasar rápido el semáforo en verde y hacen maniobras realmente odiosas y amenazantes, que con furia y rabia van con los improperios en la punta de la lengua, o los de las motos que ya creen les pertenece un imaginario carril de en medio de la calle, y que van arrancando retrovisores, amenazando peatones con su velocidad irracional, así despierta la estruendópolis, con odio súbito. 

Pese a que los programas radiales matutinos  quieren disiparnos la presión de la atmosfera de odio, en esos mismos programas por medio de mensajes, la gente quiere filtrar el odio, en la oportunidad que tienen para despotricar contra alguien o burlarse de alguien, y si hay algún político o figura pública invitada, no se hacen esperar los ataques de odio, crítica destructiva, canibalismo, envidia (la salsa favorita de los connacionales) y pesimismo. 

Y si revisamos nuestros teléfonos de igual manera, seguimos expuestos a los mensajes, de personas o grupos que al final y por la misma dinámica social se han transformado en tóxicos, semilleros de más odio y crítica. Las redes sociales son vergel del odio, ya un odio estructural más complejo, plagado de troles, y otras figuras ocultas emisoras de más odio.  Vende realmente el odio, despierta el morbo y el interés social, más que las noticias pacíficas, las buenas noticias, las que desconocemos, y  que en un momento dado nos sorprenden y pensamos que no es nuestro país, es imposible, como conocer a ganadores  internacionales de premios de ciencias, olimpiadas de matemática, física y química, que son salvadoreños y han hecho el mérito a nivel internacional, lo desconocemos porque estamos acostumbrados al roído chicle del chambre popular  en las redes, al cual le damos cuerda una y otra vez. 

Por otra parte , ante un odio estructural, los políticos con o sin escuela acuden a él, para alimentar el oído del pueblo que reclama más odio, en la antigua Roma, el circo, vitoreaba a los emperadores más sangre y más cristianos devorados por los leones, para satisfacer la algarabía y la adrenalina en la tribuna, ahora la tribuna virtual y electrónica, requiere de más hashtags odiosos, mas sensacionalismo político, mas incumbencia en la vida privada, y en la forma de pensar de los actores políticos. 

La paz no vende, el odio si a nivel mediático, pero tenemos que tener en cuenta que el odio trae graves consecuencias, más polarización, menos consenso, menos democracia,  Populismo y odio son combinaciones demoníacas, miremos el caso de Trump como llevó a niveles extremos el nivel de odio en su discurso y como repercutió en la sociedad  norteamericana, algo  nunca antes visto en otras presidencias,  una combinación de show televisivo y política.  El líder político debe llamar a calmar el viento y las aguas, no a incendiar el cañal, por odio hemos visto situaciones dantescas en nuestro país, guerra y sangre. 

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Carlos F. Imendia
Carlos F. Imendia
Comunicador, publicista y mercadólogo salvadoreño; columnista y colaborador de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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