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miércoles, 1 julio 2026

El Nepotismo de la izquierda Latinoamericana en el poder: Reflexiones Finales… Por ahora…   (4 de 4)

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Por: José Arnoldo Sermeño Lima

“…Los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad

Gabriel García Márquez, Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura

8 de diciembre de 1982

Nos permitimos cuatro párrafos introductorios pues a algunos de mis amigos no gustaron estas entregas. No es de extrañar: la verdad incomoda. Así lo han recogido grandes autores de la literatura universal, como Henrik Ibsen en “Un enemigo del pueblo”, desnudando el conflicto entre verdad y conveniencia, corrupción política y económica, así como la integridad moral frente a la mayoría; Sófocles en “Antígona” donde -entre otros temas- aborda el de la obediencia, el poder político y la conciencia moral; Shakespeare, tanto en “Rey Lear” -señalando el abuso y pérdida del poder, la ceguera ante la verdad, etc- como también en “Julio César”, por el conflicto entre amistad y deber cívico, y por señalar que la gente prefiere las apariencias agradables a las verdades incómodas. En fin, pareciera que el nepotismo para esos amigos fuese reprensible sólo cuando lo comete quien está en el lado opuesto de la mesa…

Julio César

Ellos olvidan que en este mismo periódico hemos señalado exclusivamente a la derecha, por ejemplo: “Razones para no votar por ARENA”, en las vísperas de la elección de 2009, que llevó al poder al primer gobierno del FMLN; o nuestra serie de análisis sobre el asesinato de Monseñor Romero (“Monseñor Romero y la prensa”, “Mis recuerdos sobre la muerte de Monseñor Romero”), así como el de los miembros de la Junta Directiva del Frente Democrático Revolucionario (“Otros Mártires”), el de los padres jesuitas de la UCA (Jesuitas In Memoriam), etc. Por otra parte, en la vida cotidiana llevamos con orgullo haber estado recluído en las ergástulas de la policía nacional -en la época cuando los reos “se perdían”- no una, sino que en dos ocasiones.

Pero todo ello no debe hacernos callar cuando cometen errores aquellos con quienes compartimos ideas, aunque hacerlo despierte reacciones adversas. Como se indicó en nuestra primera entrega, añoramos la práctica de la autocrítica pues es un instrumento efectivo para enmendar errores. Por otra parte, es una cuestión de ética -y buena falta hace la ética revolucionaria- que en nuestra segunda entrega citamos en palabras de Lenin, Trotski, Gramsci y Ho Chi Minh. Es importante que la izquierda actual estudie a sus clásicos…

Como señaló Goethe en “Labrador”: “Quisieran los perros del potrero por siempre acompañarnos; pero sus estridentes ladridos sólo son señal de que cabalgamos”, frase atribuida erróneamente al Quijote…

Sigamos cabalgando…

Con esta entrega concluimos esta serie. Todas estuvieron cubiertas bajo un mismo título: El Nepotismo de la Izquierda Latinoamericana en el poder, con su respectivo subtítulo:

  1. El Macondo Latinoamericano (parte 1 de 4): https://www.contrapunto.com.sv/el-nepotismo-en-la-izquierda-latinoamericana-en-el-poder/  
  2. Trotsky, Lenin, Gramsci y Ho Chi Minh (parte 2 de 4): https://www.contrapunto.com.sv/el-nepotismo-en-la-izquierda-latinoamericana-trotsky-lenin-gramsci-y-ho-chi-minh-parte-2-de-4/
  3. Algunos señalamientos (parte 3 de 4): https://www.contrapunto.com.sv/el-nepotismo-en-la-izquierda-latinoamericana-en-el-poder-algunos-senalamientos-3-de-4/

Ninguna de estas entregas hizo referencia a los vicios y abusos de la derecha en el poder. No porque no fuesen importantes -pues lo hemos denunciado en otros artículos- sino porque no deberían existir en la izquierda. Punto. Por ética revolucionaria.

Es evidente que nos tomamos libertades al vincular el incesto en Cien Años de Soledad con el nepotismo en los gobiernos de la izquierda latinoamericana al llegar al poder… Sin embargo, confiamos que el Gabo perdonaría nuestro abuso…

Lo que no es imaginación ni abuso, lamentablemente, son los casos de nepotismo cometidos por la izquierda en el poder… y su derivación hacia la corrupción, que contribuye al subdesarrollo de las multitudes que mal-viven en Latinoamérica. Tampoco es imaginación los sueños rotos de esos pueblos al llevar al poder inútilmente a los que supuestamente transformarían dicho poder…como se analizó en la Entrega 3. Para forzar una paráfrasis basada en Shakespeare, ya es hora de que todos esos demonios regresen al infierno…

¿Habrá un mañana para esos sueños? ¿O, como hemos visto, continuaremos nadando entre pesadillas? Esperemos que, en el futuro, los líderes de esos soñadores actúen con ética, que sean incorruptibles y no cometan las faltas y errores de sus predecesores. Para ello, la izquierda requiere rescatar la práctica de la autocrítica en su quehacer habitual, así como también estudiar la ideología que hasta ahora solo dice profesar, y rescatar la ética en cada una de sus acciones.

Por otra parte, durante el discurso citado en el epígrafe de esta entrega -cuando le otorgaron el premio Nobel de Literatura-, García Márquez trató de hacer reflexionar a los europeos -quienes no pueden dar clase de pacifismo ni de derechos humanos, pues sus fronteras han cambiado más que en cualquier parte del mundo a lo largo de su historia, por sangrientas guerras de conquista entre ellos mismos; para no mencionar las barbaries hechas en sus respectivas colonias- y los invitó a no “asustarse” cuando en América Latina se quieren hacer cambios estructurales: “¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social?”.

Pero insistimos: debemos reconocer que en América Latina han habido opciones políticas que levantaron esperanzas a su población -y a la cooperación internacional- y que, una vez en el poder, decepcionaron a ambas. Ambos saben que todo ello no ha tenido resultados concretos para la mayor parte de la población, por casi los mismos vicios que tuvieron los gobiernos de derecha que los precedieron. No podemos continuar estas líneas sin subrayar la excepcionalidad en este tema durante el gobierno de Pepe Mujica, una singularidad que demuestra que sí puede gobernarse de manera diferente. Sin embargo, los casos revisados en la tercera entrega para el resto de la América Latina de “izquierda” no pueden más que dar vergüenza.

¿Ha habido una -al menos una- autocrítica al respecto? ¿Qué pasó con esa práctica importante, que tenía la izquierda, como señalamos en la primera entrega de estos artículos? Lo más lejos que dichos gobiernos han llegado es a dar supuestos y vergonzosos intentos de justificación, que nadie les cree. Las victimizaciones han estado a la orden del día; y todo a costa del pueblo, que sigue aspirando a que mejoren sus condiciones de vida.

La incapacidad para ejercer el poder por medio de planes, programas y proyectos sostenibles en el tiempo, y ejecutados con honradez, eficacia y eficiencia, que rindan beneficios concretos para las mayorías, han sido las frustraciones más evidentes producidas cuando llegan al poder los gobiernos latinoamericanos que se autonombran de izquierda, ya sea que hayan llegado ahí por medio de votos o de balas. Lo evidente es la inutilidad administrativa y el descaro del nepotismo y otros señalamientos éticos injustificables. No han ofrecido algo diferente a lo entregado por los gobiernos de derecha, que -ya lo dijimos- tampoco se han distinguido por su efectividad, eficiencia y honradez; pero en esta entrega el objetivo no han sido ellos, sino aquellos de quienes se esperaba que solucionarían los entuertos dejados por la derecha.

En un techo de Suchitoto, Imagen de jjdalton

Lamentablemente algunos gobiernos de izquierda han buscado una excusa -con su respectivo culpable incluido- para intentar justificar sus errores, mientras el pueblo -como ya dijimos- sigue esperando…decepcionado con cada frustración.

¿Que las derechas criollas comparten responsabilidad, junto a los “países más prósperos” en el planeta? Es evidente, pero por eso -en cada uno de esos intentos de la izquierda latinoamericana- el pueblo le dio a ésta la posibilidad de gobernar diferente. Sin embargo, el resultado no se distinguió ni en eficacia ni en eficiencia ni en honradez ni…en nada…a lo que hacía la derecha. O sumamente poco…en el mejor de los casos.

No era eso lo que se esperaba en los casos indicados en la Entrega 3.  Nos llevaron a un juego de suma cero, sin generar valor adicional.

Después de tantos intentos fallidos a costa de sacrificios y mártires: ¿es racional esperar algo diferente, si la mayor parte de la izquierda latinoamericana, cuando llega al poder, sigue cometiendo los mismos errores y abusos que la derecha?

Los tercos seguimos teniendo esperanza, aunque en el horizonte no se vea nada diferente, pero continuamos luchando para que “las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la Tierra”, como señaló el Gabo al recibir el Nobel.

Ante esto debemos preguntarnos: una “segunda oportunidad”… ¿para qué? ¿Para hacer lo que han venido haciendo los gobiernos autodenominados de izquierda, que se han olvidado de su ideología y de sus promesas al llegar al poder? La izquierda latinoamericana ha tenido muchas “segundas oportunidades”, pero no ha mejorado las condiciones de las mayorías y, además, ha reproducido las corrupciones -incluyendo al nepotismo- que recriminaban a los gobiernos de derecha, cuando ellas -esas izquierdas- estaban en la oposición.

Las bases de los partidos latinoamericanos que se reclaman de izquierda deberían meditar sobre ello para emprender una autocrítica honrada y a profundidad -acompañada por el estudio de los teóricos de las doctrinas que dicen profesar-, para terminar de una vez por todas con las apariciones de sus respectivos Prudencio Aguilar… y que puedan partir a fundar su propio Macondo, reclamando transformaciones de fondo a sus dirigencias.

El fin de una utopías cuyos protagomistas se la terminaron

Artículos anterioros de esta serie:

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José Arnoldo Sermeño
José Arnoldo Sermeño
Ph. D. y Maestría en Demografía, Licenciatura en Ciencias Sociales y Licenciado en Ciencias Naturales y Matemática. Ex funcionario de ONU, BCIE y SICA. Salvadoreño-hondureño y columnista de ContraPunto

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