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El juramento empresarial

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Por Carlos Francisco Imendia G

Lastimosamente un empresario no juramenta ante la Patria antes de encaminar un proyecto o una inversión, así como lo hacen los galenos con el juramento hipocrático,  a la Patria se le merece respeto y fidelidad, ¿y que podría llevar a jurar ante la patria a un empresario?  Pues a preservar y a ser defensores de la libertad y la democracia, todos deducimos que esa es una de la razón de ser de las gremiales como la CAMARAL y  la ASI. Garantizar la democracia para tener una nación prospera, competitiva, con más empleos y más oportunidades; equidad, menos desigualdad.  Lamentablemente somos humanos y cometemos errores, en el mundo empresarial también hay  personas  no tan genuinas con la Patria porque  ven más intereses propios que colectivos. 

Un caso particular, es  el de nuestro hermano país  vecino Nicaragua, en donde la dictadura de los Ortega  hecho raíces y destruyó la democracia  y los grandes empresarios se terminaron aliando al régimen para resguardar su riqueza e inversiones, sobre todo el sector bancario. El régimen de Ortega, extorsionista, ganguero con el gremio empresarial, basa su operación en contraer una parte (Como derecho de piso) de la inversión y así acumular mayor participación y control a nivel de gremiales y mayor enriquecimiento, Ortega se posiciona como uno de los hombres más ricos de Centroamérica. Durante la grave crisis y la sangrienta represión desatada por el régimen contra miles de jóvenes universitarios y sociedad civil en abril 2018, se vio con repudio la pasividad de empresarios de la talla de Carlos Pellas, dueño del Ron Flor de Caña, de Ramiro Ortiz banquero dueño del grupo Proamérica, José Baltodano del Mercon Coffe Group, que no actuaron de forma mediadora sino que pasiva e indiferente ante la grave crisis. Miles de nicaragüenses tuvieron que salir a buscar refugio a otros países exiliados, y allá con lágrimas en los ojos pedían no volver a consumir el Ron Flor de Caña. Una aparente mejora de condiciones a estos empresarios, como exonerar impuestos para yates, helicópteros y champagne; modificaciones de las utilidades bancarias,  fue el canto de sirena de Ortega a cambio de volverse indiferentes ante el desplome de la democracia y la construcción de la jaula del pueblo nicaragüense. Pese a eso, y lo más vergonzoso es que la mitad de la población de Nicaragua vive en pobreza.

Es un egoísmo focalizado, porque este grupo de empresarios en Nicaragua se ha sabido proteger a sí mismos pero no ha sabido dar mejoras sostenibles a la población (Democracia y libertad), recordemos que el populismo se alimenta del combustible de la pobreza y las promesas. ¿La historia los juzgara como traidores? Probablemente, de hecho José Adán Aguerri, ex líder del COSEP, está tras las rejas, encarcelado por los Ortega. Los empresarios deben casarse con la Patria y no con los gobiernos. Tener una visión de desarrollo en conjunto, y ser garantes de la protección de las libertades, las garantías constitucionales en todo momento.

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Carlos F. Imendia
Carlos F. Imendia
Comunicador, publicista y mercadólogo salvadoreño; columnista y colaborador de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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