El caótico Perú narrado por los peruanos “nuestro país sigue”

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Perú: “El país se está cayendo a pedacitos”, dicen algunos ciudadanos. El periodista Hans Herrera comparte las opiniones de la artista Paola Denegri, la comunicadora Pilar Fonseca y otras.

Por Hans Alejandro Herrera Núñez


“Por último quema tu casa”, es lo que oigo en los cafés de Lima ante las noticias de disturbios en provincias que se acercan a Lima. “El país se está cayendo a pedacitos”, escucho decir a otra persona. Son conversaciones casuales, pero hay una nube de maldad que flota en el ambiente. La situación en Perú, el país del caos, empeora cada hora. Mientras tanto nadie se hace responsable. Entrevistamos a artistas, escritores e intelectuales peruanos para que nos cuenten cómo perciben e interpretan estos momentos históricos de su país.

Conversamos con Paola Denegri, artista y docente, quien ha expuesto en Perú, EE.UU. y Canadá. También con Nina Humala, abogada especializada en gobernabilidad y DD.HH., es cofundadora de la Coordinadora Nacional Contra el Terruqueo. Pilar Fonseca, escritora y comunicadora, ha sido periodista cultural especializada en memoria histórica; también conversamos con Jonathan Diez, escritor peruano que vive desde hace una década en Europa Central. Luz Letts, escritora, docente universitaria y pintora. Y finalmente un bonus track con Pablo Secada, CEO y socio fundador de Opportunity Investments, quien fue jefe del Instituto Peruano de Economía (IPE) y regidor de la Municipalidad de Lima Metropolitana, así como director ejecutivo de endeudamiento público del Ministerio de Economía de Perú.

¿Cómo y dónde te sorprendió lo ocurrido el miércoles pasado? ¿Te enteraste por qué red social o medio? ¿Qué sentiste a medida que evolucionaban los acontecimientos?

Paola Denegri: Los acontecimientos del Miércoles me cogieron en mi taller, en mi búsqueda de imágenes propias que sean significativas. Sentí preocupación y miedo. Castillo, en mi opinión siempre ha sido un filosenderista o simpatizante de senderistas. Él lo dijo en su campaña. Desde el día número 1 decía que quería cerrar el Congreso y convocar a su famosa constituyente. ¿Cuál es la sorpresa? Avisados estábamos. Sentí mucho alivio cuando lo atraparon. Sentí cierta esperanza por el Perú. No diría que sentí júbilo, porque no sabíamos que pasaría con Boluarte.

Jonathan Diez: Me enteré por el grupo de wassap que tengo con mis amigos periodistas, muchos de ellos están muy bien informados y la verdad prefiero informarme allí que en los medios en general. Lo primero que sentí fue rabia, tristeza, impotencia, una especie de dejavú, de estar viviendo lo mismo en el Perú todos los años, una constancia existencia en la crisis, y con un golpe de Estado como acto de desesperación, es decir, somos un país constantemente desesperado y en crisis, no sabemos encontrar soluciones, nos aturdimos, nos hemos acostumbrado en vivir en crisis, esto es psicológicamente muy desgastante para toda la sociedad en general.

Nina Humala: Acababa de salir de una reunión de trabajo y me enteré por Twitter del mensaje a la nación que había dado el ex presidente Pedro Castillo. La sorpresa fue muy grande, ya que de acuerdo a reportes periodísticos de ese día, el Congreso no tenía los votos para vacarlo. Evidentemente lo primero en que pensé fue en las fuerzas armadas, pues desde el primer día que se supo que Pedro Castillo había triunfado en la contienda electoral, la posición que asumieron distintos grupos de generales en retiro había sido la de ser confrontacional con el presidente. Y la suspicacia que pude tener, se lo expresé a distintas amistades, comenté que el supuesto golpe de Pedro Castillo probablemente terminaría en nada, pues sin las fuerzas armadas, es imposible tener el control. Y así ocurrió. En parte, eso aplacó y diluyó al fantasma del autogolpe de Fujimori que rondó por las cabezas de muchos, ya que Castillo no solo declaró sobre la disolución del Congreso, sino que también declaró la intervención del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional. Luego, al ver que el todavía presidente fue arrestado, y al saber que fue detenido por su propia escolta, solo pude pensar en lo que vienen cocinando desde la oposición hace muchos meses: escarmiento y humillación pública. Teniendo en claro el contexto en el que se dio el mensaje del ex presidente Castillo, creo que es más fácil entender el sentimiento de consternación al ver al presidente detenido por su propia escolta, pues era exactamente lo que han querido hacer desde el primer día, sin importar si había justificaciones legales o no. Lo único relevante ha sido no respetar la voluntad popular, y eso lo tienen muy en claro en las regiones del país fuera de la capital.

Luz Letts: Me enteré por la televisión. Estaba cocinando y escuché la noticia mientras cortaba cebollas. Me pareció muy extraño. Una especie de suicidio político voluntario o una inmensa ingenuidad, por no decir ignorancia, de parte del ex presidente Castillo. No tenía mucho sentido, pero, lo que va de su gobierno tampoco ha tenido sentido, así que, de repente, ha sido un acto muy consecuente con su manera de gobernar.

Pilar Fonseca: Estaba ocupada en mis quehaceres cuando presté atención a mi wsp, varios mensajes en mi chat saltaban en azul. El que abrí primero era el de un amigo, me comentaba que Castillo había cerrado el Congreso. Mi mente inmediatamente saltó al 5 de abril de 1992 cuando Fujimori anunciaba la disolución del Congreso y Hurtado Miller decía en un mensaje a la Nación que Dios nos ayude. A diferencia de mi amigo, no caí en pánico ni pesadumbre; le sugerí estar atentos a los acontecimientos. Prendí el televisor para oír cual era el discurso mediático: “dictador” y “usurpador” fueron los que más se repitieron. Adjetivos calificativos que no usaron nunca para Merino, Araóz o incluso, para el mismo Fujimori. En señal abierta los congresistas de derecha llamaban a la insurgencia popular. Castillo nunca ha gozado del beneplácito de ninguno de los poderes. La prensa nacional no podía disimularlo más y salivaban al decir que el maestro rural había puesto su cabeza servida en bandeja de plata a quiénes lo trataron de vacar tres veces siendo la última la que lo hizo huir de palacio al no contar con el apoyo de las Fuerzas Armadas.

¿Cómo explicas y a qué atribuyes la ingobernabilidad del Perú?

Paola Denegri: La ingobernabilidad del país desde mi punto to de vista se debe a que el Perú cada día tiene instituciones más débiles. En una democracia the rule of law las instituciones son muy importantes. Y aquí se ha ido perdiendo desde hace unas décadas. Además hay una narrativa perversa de la izquierda radical. Si los muertos lo producen ellos, no pasa nada, si policías mueren no pasa nada.

Jonathan Diez: Lo que pasa con el Perú es que hay una captura corporativa del Estado, este, como figura de poder institucional y orden jurídico, está contaminado por fuerzas ilegales que influyen en las decisiones públicas. Esto genera que no creamos ni confiemos en este. El Estado no existe. Es decir, no creemos en el Estado debido a la constante crisis, no se ha consolidado como nación y menos una comunidad imaginaria que relativamente nos una. Todo lo contrario, vivimos divididos y marcados por odio y resentimientos de todos contra todos. Por eso, cada quien quiere su pedazo de la torta, no hay escrúpulos para la captura del Estado. ¿Quién va a poder gobernar así?

Nina Humala: Para responderlo habría que remontarnos al gobierno de Ollanta Humala que fue el último en terminar su período completo. Y habría que mencionar que con él hubo está necesidad de cambios, y fue lo que él ofreció en ese momento. Y estás esperanzas sobre todo fuera de Lima fueron defraudadas. Luego hubo enfrascamiento entre la derecha más liberal de PPK con Keiko Fujimori, de una derecha ultraconservadora, y que terminó con PPK que no pudo terminar su mandato. Pensaría que esta permanente crisis es un tema histórico, porque este sentimiento de defraudación no es de ahora, se viene arrastrando hace años. Se tenían estás esperanzas de cambio desde el 2006, y estás ansias de cambio se vienen cocinando y ya es una consigna habitual de las regiones que vienen protestando año a año por una asamblea constituyente, y probablemente esa sea la salida. A estas alturas la Constitución actual no da para más.

Cabe recordar que la sociedad peruana también exige el cierre del Congreso. Y ahora esa demanda se siente más fuerte. Porque el Congreso actual no ha estado a la altura de una oposición ni a la altura de legislar. Por otro lado ha habido un trato humillante al ex presidente Castillo, que no fue el mismo que se dió a PPK o al mismo Fujimori. El trato a Pedro Castillo no es acorde a lo que se ha visto a otros ex presidentes que están procesados y eso se siente a nivel de regiones, y este sentimiento de postergación se exacerba más, pues Castillo encarna ese sentir. Y bueno la clase política debe entender que el país no está dispuesto a seguir siendo postergado.

Luz Letts: Somos un país muy diverso y telúrico. Somos como nuestro territorio. Tenemos 50 lenguas. Cumbres nevadas, desiertos sin fin y una exuberante Amazonía. ¿Será que estamos muy fragmentados? No vemos más allá de nuestro entorno o somos como un embudo atorado por nosotros mismos. El respeto por el otro y el reconocimiento de que el otro existe y tiene derechos no está muy entendido como país.

Pilar Fonseca: El Perú siempre ha sido muy disímil. Las brechas se han ido separando cada vez más al punto que hay un abismo profundo entre ambas perspectivas que tienen al país cada vez más polarizado. Por un lado la derecha peruana que ha estado en el poder por mucho tiempo, pero no ha cambiado. Por otro lado están los ciudadanos, los mismos que un día Alan García llamó “personas que no son ciudadanos de primera clase”, esos son los que votaron por Castillo, principalmente los del sur son los mismos que se han levantado a decir ¡basta ya!, que exigen nuevas elecciones y el cierre del congreso.

En este corto mandato presidencial de Castillo, el Congreso buscó interpretar la Constitución más de una vez con tal de sacar al que nunca fue bienvenido. Los congresistas de la derecha peruana utilizaron su poder para debilitar aún más la institucionalidad del país, la misma que hoy reclaman llamando terrucos a los ciudadanos en su derecho legítimo a protesta. El Perú esta como está porque no todos sus ciudadanos son medidos con la misma vara, no todos equivalen lo mismo.

¿Percibes en tu entorno algún grado de preocupación? ¿Cómo se manifiesta?

Paola Denegri: En mi entorno todos. Mi hijo so está graduando de la escuela diplomática en estos días. Regresó de Canadá para servir al Perú. No es poca cosa, si consideras que vivió allá más de la mitad de su vida.

Jonathan Diez: Yo creo que esto aviva mucho más el odio en la gente y se forman estas dicotomías que solo siguen destruyendo al Perú: el facho vs. el terruco; el cholo vs el blanco; el misio vs el pituco (el fresa), y entonces cada quien quiere imponer su punto sin una mínima distancia, sin estar un poquito menos ideologizada. En el Perú a nadie le gusta poner sus emociones de lado, todo el mundo es prepotente, quieren que tu estés convencido de que ellos tienen razón, te meten la combi (el minivan) sin importar nada, el solo hecho de denominar a ciertas personas, el racismo que emanan de expresiones de todo tipo es realmente lamentable.

Nina Humala: Sí, por supuesto. Se teme que la situación siga escalando a nivel social, las autoridades que no son capaces de dar una respuesta acorde a las circunstancias. La sensación de incertidumbre agobia a todos.

Luz Letts: Sí, hay mucha preocupación porque en vez de avanzar retrocedemos. Se crea más desigualdad y más mala vibra porque las consecuencias se repiten. La educación sufre, la salud sufre, la niñez sufre y, sobretodo, la población más pobre. No confiamos en los políticos.

Pilar Fonseca: Hasta el momento ya van 7 muertos y esto no parece tener tregua de ningún lado sino más bien, en aumento.

Cómo artista e intelectual los sucesos en Perú ¿perturban tu obra o la alimentan?

Paola Denegri: No soy política, pero en mi trabajo artístico los últimos eventos si han afectado mi trabajo. Y lo he visto claramente en la pieza que estoy hilvanando ahora.

Jonathan Diez: Definitivamente la alimentan. Sin embargo, el Perú tiene tantas historias por contar, que es cruel pensar que se necesita la destrucción del Estado para propiciar la experiencia estética. Yo creo más bien que esta rabia que genera en todos nosotros es una razón para seguir preguntándonos como podemos entender al Perú.

Nina Humala: Como abogada, me veo en la necesidad de asumir una postura y entender que el Derecho es finalmente, un instrumento del poder político. La soberanía y el poder emanan del pueblo, y corresponderá atender a ello.

Luz Letts: Todo influye, lo bueno y lo malo, pero este remolino constante de desgobierno deprime muchísimo. Es muy difícil concentrarse.

Pilar Fonseca: La realidad peruana siempre supera la ficción. No sé si este hoyo tiene realmente fondo porque la clase política ha demostrado que puede llegar más abajo cada día. La realidad siempre puede alimentar la ficción, pero hay momentos en los que la realidad cíclica golpea demasiado y muy duro. De las marchas contra Merino a las de ahora apenas hay 2 años de diferencia.

¿Tienes esperanza en tu país?

Paola Denegri: Tengo esperanza en el país. Espero que esto nos sirva para unirnos y fijarnos en intereses comunes. Espero que el hateful speech de Castillo no se vuelva a repetir. Espero que el pueblo tenga memoria.

Jonathan Diez: Hay que diferenciar país de Estado. Yo claro que tengo esperanza en mi país, en su belleza y en las buenas personas que hay en el Perú. El Estado es una construcción que está pendiente, sin la cual no puede haber nada consolidado: democracia, derechos humanos, igualdad de género, educación de calidad. Y no creo que hasta ahora haya habido un político o partido que haya tenido un plan serio, a largo plazo, siquiera interesado en construir el Estado. Ellos lo quieren capturar, no construir. Por lo tanto, ¿si tengo esperanza en el Estado? Definitivamente no.

Nina Humala: Creo que la historia la hacen los pueblos del mundo, y si bien no tengo esperanzas en las autoridades nacionales, sí tengo esperanzas en un cambio social liderado por la gente del pueblo peruano.

Luz Letts: Mucha, el país mismo como territorio me sobrepasa, es maravilloso, majestuoso. Lo veo tratando de resistir y a pesar de nuestro maltrato, lo veo siempre generoso. Mucho más sabio que sus habitantes que seguimos robándonos el futuro. Sus habitantes seguimos confundiendo la ingenuidad por viveza criolla. Nos volvemos autodestructivos, angurrientos y resentidos. Deberíamos ser más, mucho más respetuosos entre nosotros, pero se nos hace difícil entender que mientras nuestro compatriota este bien, uno también lo estará. Seguimos en la edad oscura.

Pilar Fonseca: Es difícil, pero pese a todo, tengo esperanza en la gente de buena fe.

Epílogo

Estás son las voces de algunos peruanos, un sonido que trata de rescatar desde el pensamiento de los artistas la situación del país de los incas. Quiero terminar esta nota no sin antes copiar y pegar un post de Pablo Secada, un hombre de derecha cabal (en un tiempo de derechas sin cabales), y con quién alguna vez hace muchos años pude conversar.

“Nací en 1971.
Hubo crisis en: 1973, 1975, 1983, 1987-90, 1992, 1997, 1998-2001, 2008-09, 2016-
No se corten las venas en cada crisis. El mundo sigue. Nuestro país sigue.
Nací después que se creó SL. Tenía ocho años cuando Chusqui y los perros colgados.
Viví la hiperinflación y el caos.
Vi a los que promovieron tanto bienestar. Lo veo adonde voy. No regresaremos al caos permanente.
Mi madre y mi viejo nacieron después que empezó la Migración que está cambiando nuestro país para mucho Mejor.
No se cambian siglos en años.
No se cambian años en días.
Calma. Paciencia. Sentido de lo que pasa.”

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Hans Alejandro Herrera
Hans Alejandro Herrera
Consultor editorial y periodista cultural, enfocado a autoras latinoamericanas, Chesterton y Bolaño. Colaborador de ContraPunto
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