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miércoles, 27 de octubre del 2021

¿Creer desde la razón o desde el mito?

¿Necesita El Salvador un cambio religioso? ¿Qué es el cambio religioso? es la lucha contra los fundamentalismos y radicalismos (para nuestro caso) cristianos.

Nuestro paí­s es el lugar de las prohibiciones. Es ilegal la mariguana, aborto, uniones gais, trabajo sexual, pandillas, eutanasia, casinos y, sin embargo, todo existe ante las narices de las autoridades y sociedad.

La doble moral es norma de los usos del salvadoreño y esto lo ha llevado a la corrupción generalizada y en consecuencia a abandonar la idea del trabajo y esfuerzo como salida de la pobreza. Emigrar.

El cambio religioso en siglo XXI se vuelve necesario para sociedades históricamente conservadoras. Arabia Saudita de la mano de Mohammed Bin Salman ha comenzado con el Islam: «estamos restaurando el Islam a sus orí­genes, y nuestras herramientas son las prácticas del profeta Mahoma. En el tiempo del profeta, habí­a teatros musicales, habí­a mezcla entre hombres y mujeres, habí­a respeto por los cristianos y judí­os. ¡El primer juez comercial en Medina fue una mujer!  Así­ que si el profeta aceptó esto, ¿quiere decir que Mahoma no era musulmán?»

En ese sentido el cambio religioso musulmán en Arabia Saudita, un paí­s tremendamente conservador, permite ahora cines y conciertos musicales; la guardia religiosa encargada de la moral y virtud ha sido de facto desmantelada; las mujeres pueden ir a los estadios y desde junio podrán conducir automóviles.

¿Cosas naturales para nosotros? Pero para Arabia Saudita era algo impensable dos años atrás. Entonces si los musulmanes pueden hacer cambios religiosos que se transforman en cambios culturales ¿Por qué no, guardando distancias con el Islam, el Cristianismo centroamericano permite a las prohibiciones más radicales enraizadas en nuestra idiosincrasia enfrentarlas con el libre albedrio en lugar de un albedrio no libre?

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Desde luchar contra un concepto auto-inventado por la derecha religiosa como ideologí­a de género (Héctor Menjivar/PDC) por considerarlo un ataque a la familia tradicional sin darse cuenta que va contra la realidad: el 70% de hogares salvadoreños los dirige una madre soltera y que hay muchas niñas criando niños como resultado de abuso sexual. O pretender que cambiándole nombre a un lugar (Lucy León/ARENA) o revelarnos que para asumir un cargo hay que tener inspiración divina (Guillermo Gallegos/GANA) Dios fijará sus ojos en nuestra violenta tierra y proponer leer la Biblia en las escuelas y soltar la pendejada que en 5 años ví­a milagro ya no habrá delincuencia en El Salvador (Guillermo Portillo/ARENA) es, no solo negarse a privilegiar la neo corteza frontal sobre el cerebro réptil sino que además es hacerle un flaco favor a Dios y su iglesia.

Irán es uno de los paí­ses que enseña un texto religioso en el sistema educativo bajo la modalidad de recitación, el Sagrado Corán incluye dentro de las sharias el Antiguo Testamento, es decir, las niñas y niños iraní­es con 1, 500,000 de clérigos repartidos por el paí­s leen de facto parte de la Biblia cristiana.

¿Por qué entonces en la actualidad luego de 30 años de este proceso de privilegiar la religión sobre el laicismo o democracia es aquella una nación violadora de Derechos Humanos, maltrato a mujeres y muerte a los LGBTI, con corrupción a todo nivel, empresas en manos de polí­ticos, fundaciones religiosas y guardia islámica llegando a que Irán sea de los peores lugares para invertir y difí­cil abrir un negocio en el mundo?

Irán donde la mayorí­a es menor de 30 años (como en El Salvador) ha visto deteriorar su futuro en un sistema basado en las creencias rí­gidas y han comenzado a protestar contra el estatus quo que no los lleva a ningún lado. Es cuestión de tiempo para que las protestas que vimos el pasado diciembre de 2017 se salgan del control de los conservadores (organizadores originales de la revuelta) y promuevan un verdadero cambio que obligue a la secularización del Estado que es hacia donde apuntan los jóvenes iraní­es.

 Corolario:

El quiebre generacional que se manifiesta entre otras cosas en el valeverguismo nacional frente a las cosas de la patria radica en que las actuales generaciones pueden –gracias la revolución tecnológica- ver el antes y el después. El Salvador continúa siendo solo el paí­s de antes.

No olvidemos que si desde la derecha se señala al chavismo como el causante de la quiebra de Venezuela, un paí­s rico en petróleo, por favor no olviden también la derecha religiosa explicar por qué Irán con las cuartas reservas más grandes de petróleo, segundas de gas natural del mundo y, sus depósitos de Cobre, Hierro, Zinc, Uranio y Plata tampoco bajo una impuesta teocracia religiosa chiita desde 1979 luego de ofrecer una revolución democrática no ha podido salir de la pobreza y del estado permanente de crisis económica.

Es la pobreza y la urgencia de salir de ella a toda costa y que deja a la corrupción e impunidad de las elites salvadoreñas aliadas con el narco como ejemplo a seguir las que están acabando con la fe de la gente. Y contra eso, nada dicen los diputados que usan a Dios para obtener un curul.

Deben cambiar las élites, luego seguirá el pueblo, no al revés.

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