spot_img
spot_img
domingo, 16 de mayo del 2021

Condiciones malditas

O malditas condiciones. Total, es lo mismo.

Freud dejó dicho que “El humor es la manifestación más elevada de los mecanismos de adaptación del individuo”. Soberbia sí­ntesis de los complicados recursos por medio de los cuales convertimos desesperadamente el dolor en placer para acoplarnos a las situaciones más desesperantes, evitando así­ sucumbir a la decepción, la angustia, la desesperanza, la miseria y el hambre. Es lo que ocurre con el humor chapí­n. El cual es negro como el azabache o, mejor, como la tinta del lustrador de zapatos que siempre se pone literalmente a nuestros pies con toda su miseria económica y toda su disminuida dignidad laboral. Disminuida, sí­. Porque no me digan que todo trabajo dignifica. Pensemos en barredores, vigilantes nocturnos o vendedores de diarios, por un lado, y, por otro, en operadores polí­ticos de la derecha militando en la izquierda, en “orejas” de la policí­a o el ejército, en sicarios o en polí­ticos corruptos (valga la redundancia), y dí­ganme si todo trabajo dignifica.

A propósito, ¿cómo lidiamos con el fracaso histórico de un paí­s consumido por el monopolismo oligárquico y la violencia de Estado, sobre todo después de haber sido el faro del continente en su camino hacia una modernidad que fue truncada por intereses locales y foráneos que necesitaban del sometimiento y no de la democratización del trabajo social? Con humor. Y del más negro. De esto fue ejemplo digno el viejo No Nos Tientes y la antigua Huelga de Dolores. Ya no lo son. Ahora eso es humor fallido. O sea, ridí­culo. Y el humor fallido contribuye a la desesperanza y a la profundización del fracaso, pues no es sino la expresión de la muerte de la creatividad y del reino de la ignorancia con su concomitante ausencia de sensibilidad, criticidad y agudeza intelectual.

En estos dorados tiempos de manipulación de masas por medios electrónicos intercomunicados, tanto el humor efectivo como el fallido se expresan por medio de “memes”. Unos rebosan inteligencia y creatividad y otros ignorancia y estulticia. Estos son los más, dado el estado lamentable de la educación de las masas, tan conveniente para su manipulación mediática.

¿Cómo no lidiar humorí­sticamente con la estupidez de las eleccioncitas locales, si son ejemplo de que cuando uno cree que no se puede caer más bajo el piso cede? ¿Cómo no hacerlo si la derecha compite contra la derecha en un risible simulacro de democracia en el que ciertos caraduras fingen ser oposición “de izquierda” y dicen “luchar” contra la corrupción y la maldad de los malosos?

Dirán que perdí­ el humor. Quizás. Pero es que no en vano el formidable actor británico Peter Ustinov dijo que “Lo cómico es simplemente una forma divertida de ser serios”. Lo cual empata bien con lo que asentó el viejo Freud: que el humor sirve para enfrentar condiciones malditas.

www.mariorobertomorales.info

Mario Roberto Morales
Mario Roberto Morales
Escritor, periodista y catedrático guatemalteco; ha sido Premio Nacional de Literatura de Guatemala. Ha escrito novelas, cuentos y ensayos

Últimas entradas