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sábado, 15 de mayo del 2021

Buen gobierno y medios de comunicación (II)

Retomo lo  planteado en la reflexión anterior: es fundamental que los gobiernos brinden pleno apoyo a la independencia con que funcionan los medios de comunicación, de modo que permitan la expresión de diverso puntos de vista. Insisto, no es un favor a los medios, no. Estos son el vehículo para que la ciudadanía los use adecuadamente, en términos de expresar su respaldo o no a las acciones púbicas, lo que conduce a la noción de participación.

En una primera dimensión, es necesaria porque a mayor participación ciudadana en la toma de decisiones existe mayor transparencia; lo que garantiza que las acciones se adapten a las necesidades de las personas que eventualmente son afectadas. Otra dimensión es el grado de legitimidad que tal acción logre. 

Desde la óptica de los medios, su funcionamiento como entes pluralistas y con independencia da paso a una esfera en la cual caben diferentes tipos de debates donde el factor predominante es la existencia de muchas ideas y puntos de vista. Es un asunto que lleva implícito el componente de  derechos humanos. La Declaración Universal es clara al establecer que no hay excepciones para su goce; permitirlo es un aporte fundamental para el funcionamiento de una democracia.

¿Qué se gana cuando los medios informan sobre violaciones de derechos humanos?  Sensibilizar a los ciudadanos sobre sus derechos (en términos sencillos, no es algo que le dan, sino lo que nadie se lo puede quitar). Además incorpora al debate público a organizaciones de la sociedad civil y a la autoridad pública. A ambos le es útil la información para dirigir esfuerzos hacia la reducción de casos arbitrarios.    

Una práctica recurrente de los gobiernos es imponer obstáculos, no brindar acceso, deslegitimar los hechos, desacreditar las publicaciones (de nuevo, castigar al mensajero), amenazas de procesos judiciales, fomentar discurso de odio y hacer apología de la violencia contra medios críticos. Es previsible en dictaduras y regímenes represivos, que además aplican mecanismos de ahogamiento, como la confiscación de  suministros indispensables para funcionar. Un caso reciente es el cierre de El Nuevo Diario, el segundo de mayor antigüedad de Nicaragua; el rotativo Metro y el medio digital Maje, propiedad de la empresa ND Medios.

Otro aporte a la democracia de un país y al buen gobierno es la promoción efectiva de condiciones para un estado de derecho. Implica en primera instancia el desarrollo de un poder judicial honesto e independiente. Los medios pueden contribuir mediante prácticas como el fomento del periodismo a profundidad, de investigación, en procesos judiciales, legislativos y administrativos mediante el acceso a documentos oficiales y públicos.

De la mano con este componente  va la lucha frontal contra la corrupción. Su abordaje implica trascender promesas de campaña o uso instrumental contra adversarios políticos. Un enfoque sincero implica una estrategia por la cual se deje de ver los esfuerzos periodísticos como una amenaza; más bien, deberían ser apoyados y considerados como aliados; porque las prácticas corruptas inhiben a los gobiernos dar mejor calidad de vida a la población.

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