Por Carlos F. Imendia.
La corona de laurel de los intelectuales en El Salvador, no es auto impuesta, es un proceso en donde hay que saber ganar el respeto de la sociedad. A principios del S. XX emergieron intelectuales del arte, las letras, la filosofía como: Alberto Masferrer, Claudia Lars, Pedro Geoffroy Rivas, Salarrué, que incidieron en la sociedad de ese entonces con su pensamiento, reflexión y crítica, porque una cualidad bien importante es que el intelectual no acicala a los gobiernos de turno, en la mayoría de veces es incómodo y con su sabiduría desbordante, irreverentes.
Los intelectuales son como libros de consulta y su pensamiento se adapta a cualquier tiempo, en tiempos ancestrales de nuestros pipiles a los intelectuales se les llamaba huehues y eran figuras de la sociedad que aconsejaban y eran consultados para ir por la senda correcta que llevará a la luz de las buenas decisiones.
Un error es autodenominarse intelectual, sobre todo cuando no hay una consulta y un escrutinio de la sociedad, referencias que ameriten tan importante investidura, se cae en el vergonzoso riesgo de ser desmeritado por los que consideren no se llenan las múltiples cualidades que empoderan a un intelectual de tiempos modernos.
Otra característica del intelectual es el cúmulo de seguidores que van en sintonía con el pensamiento, otra manera de ser influencers pero para aportar conocimiento verdadero y combustible para el rumbo de una nación. No es tanto una imagen de parecer SER un intelectual, ayudado por modernos aros de lentes o rodeados de libros que no han leído. Más bien de ser lo suficiente creíbles para entrar en sintonía con las ideas.
Otros intelectuales muy sobresalientes en El Salvador moderno son el poeta Roque Dalton, cuya obra sigue vigente y es una referencia del pensamiento congruente, el Padre Tojeira, el padre Cardenal, Jacinta Escudos, Héctor Lindo, Don Pedro Escalante, Salvador y Joaquín Samayoa, etc.
Dentro de las cualidades de los intelectuales hay una muy importante y es que son capaces de brindar una solución a los grandes problemas, el intelectual siempre será un faro que ilumina las tempestuosas aguas de la vida nacional. Analizan de distintos ángulos , dan rienda suelta a la creatividad y finalmente brindan soluciones adecuadas. Otra cualidad es el pensamiento crítico, que la mayoría de veces incomoda, y va contrario a las ideologías, el fundamentalismo y el fanatismo, ellos analizan objetivamente, son imparciales y eso es de gran peso.
Pueden sobrellevar el pensamiento abstracto y tienen una gran capacidad de comprender conceptos complejos, leer entre líneas y contar con una gran intuición.
Que sería lo contrario o un intelectual no autentico: Ser apático a las ciencias, poca apertura de pensamiento, negacionistas , se niegan a evolucionar y valorar cambios, cuentan con pensamiento superficial muchas veces manejable, pueden aferrarse a narrativas, rigidez cognitiva, arrogantes, intolerantes y en muchos casos impulsivos, dogmáticos, que sea la sociedad la que al final califique quien aplique a ser un intelectual de verdad.



