Especiales de la SemanaAtentado contra el coronel Monterrosa. Una conspiración planificada (V Parte y Final).

Atentado contra el coronel Monterrosa. Una conspiración planificada (V Parte y Final).

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El Cnel (r) Marcial Vela Ramos ofrece la última parte de su investigación sobre la presunta muerte a través de un atentado con explosivos, del Cnel. Domingo Monterrosa, en octubre 1984.

“ Con el tiempo es mejor una verdad dolorosa

que una mentira útil”  

Thomas Mann


Por Marcial Vela Ramos

La conspiración resultó diferente a lo inverosímil, y conocido a través de estos 38 años del ocultamiento – aún – de la verdad. Monty fue un gran guerrero, y soldado, del que siempre estuve convencido que iba a llegar a conducir en mejor forma los destinos de la Fuerza Armada.

En residencia del General Adolfo Blandon.

Tres o cuatro días después de llevada la propuesta del Presidente Duarte y del General Vides Casanova al Cnel. Monterrosa; tenía yo reunión del Estado Mayor con los Jefes de Departamentos, en la sala de reuniones del EM; fue ahí cuando llegó el ayudante a dejarme el mensaje que lo habían matado. ¡Puta!

Yo sentí mucho por las razones que te dije. Bueno se perdió un gran comandante. Me dijeron había sido una trampa que le pusieron, que él, por la ansiedad, porque yo creo que ya era una ansiedad que el tenía de encontrar la Radio Venceremos.

Y ese problema de él, hizo que los comandantes como Villalobos, [“y el grupo cerrado de militares de la Fuerza Armada”] … empezaran a pensar cómo matarlo.

Esto de que fue, esto que los periodistas trataron, más bien dar la noticia, que había sido; que le habían dejado unos restos de equipo de la Radio Venceremos, eran cosas que no servían, para atraerlo.

Y también cuando uno es comandante en el que ha asumido Jefe de EM; lo que significaba Monterrosa para mantener el espíritu de lucha de las demás unidades.

Era un ejemplo. Un ejemplo. Un oficial tenaz. Convencido del sistema, y que la misión que teníamos en la Fuerza Armada, el de mantener la institucionalidad del país, era sagrada para él.

Fíjese que “Baron Rojo” fue el que investigó todo lo que pasó. ¿Usted tuvo acceso a este informe que ellos prepararon [él y Coto Ugarte]. Lo que realmente había pasado?

Fíjate que no lo recuerdo. No recuerdo. ¿Pero quiénes lo hicieron? La FAS.

¡Ah la Fuerza Aérea! Si, porque siempre ellos; cuando ocurre un accidente o lo que pasó,  se nombra una comitiva especial, que son los que mandan al lugar del hecho. Y dan su dictamen.

¿Y ese informe se hizo público.? No.

Ah, por alguna razón lo dejaron en secreto, porque Yo sinceramente; yo recordaría eso, lo que estás diciendo tú”.

La hipotesis – que a través de muchos años me ha acompañado – vuelve a tener relieve para encontrar la luz de la verdad, y se llegue a conocer los verdaderos hechos de aquel fatídico 23 de octubre de 1984. Y todo esto es posible, gracias a los importantes testimonios de dos oficiales: “Fantasma” y “Baron Rojo”.

Inspección del atentado.

“Baron Rojo”:

Como a las 1600 hrs. estaba evacuando al equipo médico de Perquín  y sobrevolando el área de Cacaopera cuando me empezaron a llamar por radio la unidad que se encontraba en dicha área, la cual era del Destacamento militar No. 3, de la Unión.

Me pedían que aterrizara en el área por una emergencia, lo que respondí que ahí se encontraba otro helicóptero el cual podía ayudarlos, pero me especificaron que del helicóptero se trataba, decidí aterrizar en la pista de Comandos y dejar ahí al equipo médico. Me dirigí hacia el área en problema, tomé contacto con la unidad y me fueron dirigiendo a la zona donde se encontraban los cuerpos de los señores oficiales. 

Pedí al encargado de la unidad que cortaran unos pequeños árboles que me impedían aterrizar en dicho lugar. Luego en 10 minutos aterrice e iniciaron a subir los cuerpos de mi Coronel Calitto, mi mayor Rivas del Destacamento militar número 4, mi Mayor Azmitia; luego un Sargento me dice que partes del cuerpo de mi Coronel Monterrosa estaba en un poncho verde, el cual subí y le pregunto ¿cómo sabe?; y me dice que ahí está el porta nombre; le pido que abra el poncho para verificar lo que decia, además subieron los cuerpos de los pilotos y dos artilleros, asimismo el cuerpo del Tte. Aparicio quien había aterrizado en la pista de comando en un avión Rallye con tres periodistas del Comité de Prensa de la Fuerza Armada, [COPREFA] que fallecieron también, pero ellos fueron evacuados por otro helicóptero que llegó desde la base aérea de Ilopango

“Mi general Bustillo Comandante de la Fuerza Salvadoreña, nos ordenó al Tte. Cotto Ugarte [†]  y mi persona llevar la investigación del sabotaje”.

Luego al día siguiente nos dirigimos en un Huges 500, a la poblacion de Joateca, donde conversamos con los soldados que estuvieron dando la seguridad al helicóptero; constatamos que no existió posibilidad que algún terrorista se acercara a instalar los explosivos, ya que los pilotos estuvieron en el helicóptero con los soldados, prestando la seguridad cercana.

Luego nos diriguimos al área donde se encontraba el rotor principal. Ahí aterrizamos a la par e iniciamos la inspeccion de dicho rotor, verificamos que el rotor principal salió del fuselaje [helicóptero] completo; y vimos que en la parte inferior del rotor se encontraban láminas del fuselaje, “tenían residuos de pólvora negra”; asimismo el pin que sujeta el rotor princiopal se habia desprendido junto con dicho rotor.

Algo curioso es que los soldados vieron a mi Coronel Monterrosa sentado sobre las consolas en el centro del helicóptero, esto nos confirmó que él iba sentado “supuestamente” sobre los explosivos, y por eso no se encontró su cuerpo completo. Cabe aclarar que mi Cnel.  Monterrosa iba recostado con su espalda en la parte donde va la trasmisión.

Concluimos que la explosion fue en el “Hueco del Diablo” y no en las cajas de Radio Venceremos. 

Luego al hacer la inspeccion del rotor principal, nos dirigimos al área donde se encontraba el helicóptero, realizamos la inspección a dicho fuselaje; no vimos rastros de pólvora; por lo que concluimos que el explosivo estaba en “el hueco del diablo”. Es decir, en la parte inferior del helicóptero, lo que se confirma en el párrafo anterior. Y sí había una gran cantidad de residuo de pólvora  en la parte baja  del rotor ya que este se desprendió completo del fuselaje.”

“Hueco del Diablo” [Hell Hold]

Días después salieron diciendo los terroristas del FMLN que ellos habían instalado dentro de las consolas los explosivos con un sistema alivio de presión, que se activaría  cuando el helicóptero ganara altura; la verdad es que la explosión sucedió unos dos minutos después de despegar, enfrente del pueblo.

El peso [tripulación y el resto] del helicóptero estaba correcto, 14 elementos, cabalitos. No le presentamos ningún informe a mi general Bustillo; sólo fue de palabra. Él no nos pidió ningún informe. No escribimos nada. Para mí, mi general Bustillo sospechaba que “algunos mandos de esa época” habían atentado contra Monty. Posiblemente él no tenía pruebas. Él fue muy institucional sobre el sacrifico de mi Cnel. Monterrosa, para no crear un problema mayor, teniendo un enemigo, que era el FMLN.

Entonces no valía la pena hacer una lucha intestina. Si mi general Bustillo se hubiese reunido con oficiales de la Fuerza Armada; le digo, “le dan vuelta a ese grupo cerrado de militares”, y si hubiera sido un problema bastante serio. Quiérase o no existían oficiales “pro grupo cerrado de esos militares.”

Yo me preguntaba, ¿puta por qué no hubo una investigación en serio? No debió haber mandado a dos oficiales jóvenes a ver que había pasado. Porque yo le dije a mi general Bustillo; el fuselaje quedó a una distancia considerable con respecto al rotor principal. Cuando el helicóptero iba despegando del pueblo, y ganando  altura, hizo explosión, en el cual el rotor principal saliera hacia arriba en una dirección opuesta al fuselaje [helicóptero] quedando ambos separados a una distancia regular.

Pero mi general Bustillo no nos preguntó  a qué distancia se encontraba el fuselaje en relacion al rotor principal. Cuando hablamos estaba Coto Ugarte [†] y yo enfrente de él; no se si mi genral le pidió a Coto Ugarte un informe escrito sobre el atentado; ya que él era el oficial más antiguo.

La explosión fue tan fuerte allá abajo; que por eso yo pensaba que mi Cnel. Monterrosa no estaba sentado sobre el explosivo. No lo estaba.

La explosión salió de abajo hacia arriba, y ahí se llevó a mi Cnel. Él estaba sentado en las cajas de la Radio Venceremos; recostado y pegado a la transmisión, y como el vergazo fue en el hueco del diablo, la trasmisión salió hacia arriba completita, de la base donde está el pin.

Los mecánicos de los helicópteros UH1H saben de lo que le estoy narrando. Yo me metía siempre abajo en el hueco del diablo a revisar antes de salir a una misión, y más aún, después de lo sucedido.

Entonces ahí estaba el pin; es corto y grueso que va agarrado como el chasis del helicóptero, el cual su función es sostener la transmisión al fuselaje. El rotor salió completito con las aspas. El rotor principal estaba con los pedazos de palas [aspas] y con el pin abajo; o sea que no se quebró.

Porque si mi Cnel. hubiese ido sentado en esas cajas; la onda expansiva hubiese salido para los lados; y quebrado la trasmisión, quedando la mitad en el fuselaje y la otra mitad separada en direccion opuesta.   

El cuerpo de mi Cnel. Monterrosa no estaba completo cuando lo subieron al helicoptero en un poncho verde. Cuando el sargento llevó el cuerpo al helicópetro me expresó que eran los restos de mi Cnel. Monterrosa. Yo tenía la orden de confirmar si mi Cnel. había fallecido en el atentado; por lo que le pregunté al sargento cómo él estaba seguro que eran los restos de mi Cnel. Monterosa. Él abrió el poncho y pude ver dentro del uniforme rasgado su portanombre a la mitad “ Monte”

El resto, todos estaban completos; pero dañados internamente y otros abiertos de la cabeza.

Uno de Coprefa [Comité de prensa de la Fuerza Armada] cayó más lejos del aparato, en el patio de una casa sobre unas matas de huerta; no tenía ninguna lesión por fuera. Usted lo podía ver; no tenia ninguna cortadura, nada. Murió de golpes internos.

Luego lleve a los oficiales a la sede de  la 3ª brigada a que los prepararan; posteriormente volé hacia la Fuerza Aérea; y al llegar al portón sur de la Fuerza Aérea estaba mi General Bustillo, con el Cnel. Varela, Castro Aguirre [†], entre otros. Ahí le fui señalando las bolsas en donde venían los cadáveres. Por esa razón es que yo no hablé con nadie más, “por temor.” No presente informe porque no me lo pidieron, simple y sencillamente. No se si al Tte  Coto Ugarte se lo pidieron. 

“El Amir” Piloto de helicoptero.

Hell Hold como le llaman. Está cabalmente en la barriga del helicópetro, en medio de los esquis del helicoptero, un hueco aproximadamente de unos 30 a 50 centimetros de diámetro. Ahí cabe la cabeza de un mecanico. Nada más que es incómodo pues; pero ahí más o menos está el hueco; está detrás de la “lámpara de aterrizaje”; es una lámpara que se saca y se mete detrás de ese farol, está ese hueco del diablo.

Eso yo te lo digo [bomba imanada] porque todo es un decir. Porque como todo es metálico entonces se pueden hacer; no estoy diciendo que así fue, pues. “Pero si pudo haber sido así.”

Es probable, pero fijate bien el que lo puso ahí en el hueco del diablo, sabía dónde ponerlo, dónde buscar y cómo asegurarlo. Si alguien se mete en la barriga del helicoptero te das cuenta pues; si vos te metes debajo lo que queda de espacio serán unos 30 cm.

Otra cosa que me llama la atención es porqué no se hizo una investigacion y un informe correspondiente. Yo estaba en la Fuerza Aérea. Yo tenía un PON [procedimiento operativo normal], que jamás; nadie, me subieran nada extraño a los helicópteros, y los pilotos lo sabían.

Entonces de hecho, creo el piloto le habría dicho, no puedo subir esa putada. Porque inclusive combustible no se subia a los helicópteros. Ahí murió el Chino Aparicio, quien andaba volando un Rally. Él no era piloto de helicóptero, se murió por las circunstancias. ¿Qué pasó en la FAS después de eso? No hubo nada. Mi General Bustillo no reunió a los oficiales.

Al principio creímos nosotros que había sido un cohete. Poco a poco con la investigacion se pudo ir aclarando y dándonos cuenta que había explosivos en el hueco del diablo.

“Oficiales de la 3ª. Brigada”

La oficialidad murmuraba cierto comentario de Monty, el cual se refería, que de llegar al Alto Mando, desplazaría de la línea directa del mando [ enviándolos de agregados militares] a la promocion debajo de él, y sólo iba a dejar a lo sumo 4 de esa promocion.

“El Amir”

Fijate que son teorías conspirativas. Mira hasta ahí yo no tuve el alcance de ver todo eso; pero si te digo como trabajaba Bustillo; y a él no lo iban amedentrar así no más.

Fijate que los rumores en el pasillo, para nosotros era que el atentado había venido, de parte de un grupo de uniformados y el gobierno de Duarte.

Epilogo.

La razon de mi investigacion sobre el atentado a “Mingo Monterrosa” es presentar datos tecnicos verídicos que desmienten el relato de “El Caballo de Troya” escrito por Marvin Galeas, y otros. 

Agradezco al Diario Digital ContraPunto, el haberme facilitado la oportunidad de presentar al pueblo salvadoreño la necesidad de que – a pesar de haber transcurrido mucho tiempo – se esclarezca la verdad, a través de una investigacion exhaustiva – para determinar la veracidad de los hechos.

La figura del Cnel. José Domingo Monterrosa Barrios ha sido vilipendiada por personas, que arropadas por intereses políticos mezquinos, económicos, y de egocentrismo personal; han vertido falsedades y mentiras, sin demostrar legal o científicamente sus versiones.


EL CONTENIDO DE ESTE ARTÍCULO NO REFLEJA NECESARIAMENTE LA POSTURA DEL DIARIO DIGITAL CONTRAPUNTO Y ES DE PLENA RESPONSABLIDAD DEL AUTOR


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Marcial Vela Ramos
Marcial Vela Ramos
Militar, con el grado de Coronel (r); es escritor e historiador salvadoreño. Colaborador y columnista de ContraPunto
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