Después que el partido Arena realizó escabrosos procesos internos ha querido presentarse ante su feligresía y a los medios como una organización “moderna” y “democrática”. Como medida audaz, el nuevo presidente del Coena, el señor Interiano, retó al presidente de la república a reunirse de inmediato y exigía la creación de una comisión de alto nivel con capacidad de decisión para abordar los temas de país.
Desde hace mucho tiempo el presidente Sánchez Cerén había convocado lo que se le denominó la “interpartidaria”, para abordar los temas de país, pero ese espacio fue saboteado por el mismo Arena y que dejó silbando en la loma la palabra empeñada por el señor Jorge Velado, el anterior dirigente.
Ante la grave situación de pensiones, de seguridad, de evasión y elusión fiscal, el presidente convocó a una reunión en casa presidencial, pero sorprendentemente el señor Interiano no asistió y envió a otro representante sin vocación de diálogo y sin el nivel requerido ante el proceso de crisis.
La nueva autoridad de Arena no asistió, pero el partido sí emitió un comunicado, y al parecer, en un discurso pregrabado, anuncia que no asistiría a estas reuniones si no se deroga la reciente reforma a la ley de pensiones y si no se solucionaba el retraso en los fondos Fodes para las alcaldías.
Es evidente que dentro de dicho partido, más allá de las reiteradas negativas a iniciativas del gobierno, aún no tiene capacidad y decisión para optar por el diálogo y acuerdos nacionales que mejoren las condiciones de la población.
Si el Frente, el gobierno y la sociedad “nos dejamos”, la derecha provocará un desastroso retroceso en las mínimas e iniciales mejoras logradas en estos años y seguramente pretenderán repetir la “política del azadón”, como lo hizo el gobierno de Cristiani (1989-94), con la depredación y robo más escandaloso de los recursos, empresas y atribuciones del Estado.
Pero el partido Arena no puede ser ni moderno ni democrático. Está en su genética, en su razón de ser. Primero, Arena no dejará de ser el partido representante y bajo el mando de los grandes ricos y sus aliados transnacionales. Arena no quiere dialogar, no quiere tomar acuerdos, sino que quiere imponer sus intereses sobre la sociedad entera. Y es sintomático que el primer acto de su relación política con los demás, el nuevo presidente del Coena ya lo ha marcado con su actitud de sabotear un proceso de acuerdos. Los otros partidos minoritarios no deberían prestarse a esa estrategia y tácticas de desestabilización e ingobernabilidad.
Pero hay otros rasgos esenciales de continuismo que son importantes identificar. El primero es que Interiano, antes de ser electo, con insistencia proclamaba que “hay que volver a los orígenes”. No se sabe si ese discurso era para agrupar a la des-compactada cabeza de dicho partido (un objetivo de dudoso cumplimiento por los resultados en las despobladas “internas”).
¿Qué significa para la sociedad salvadoreña que el nuevo dirigente de Arena diga “volver a los orígenes”?. En el evento de “traspaso de mando” al saliente señor Velado se le escuchó decir “¡Mayor Roberto d´Abuisson!” y la parroquia gritó: “¡Presente!”. Para ver los orígenes, el señor Interiano debería de leer con detenimiento el Informe de la Comisión de la Verdad, un acuerdo entre las partes para concluir el conflicto armado. El capítulo recomendado es el número romano IV (CASOS Y PATRONES DE VIOLENCIA). En el apartado “D” aparece: Asesinatos de los escuadrones de la muerte. En el numeral “1” está el “Caso ilustrativo: Monseñor Romero (1980)”. Y si su conciencia política le indica puede seguir con el numeral “2”.
Le recomendamos al señor nuevo presidente del Coena, leer sobre los orígenes que usted invoca. Al respecto, usted sabrá la importancia de las investigaciones y publicaciones del Alburqueque Journal, The New Republic, The Progressive, Mother Jones y del The New York Times, publicaciones sucedidas entre 1983 y 1993. No son comunistas los que escriben.
También hay otro gesto y rasgo en el “nuevo Coena” que no son despreciables. La foto del expresidente Francisco Flores retornó al salón de honor de Arena. Algunos, que se dicen conservar la “sabiduría” en dicho partido, mirarán con escozor dicha fotografía.
¿Quiénes dentro de Arena aún apoyan la acción de Francisco Flores de desviar los millones donados por Taiwan que iban para los damnificados por los terremotos y fueron a parar, después de sospecha peregrinación, a las cuentas de Arena electoral? Esa es otra trama y drama de la que Arena nunca podrá desligarse. “Los destinatarios”, “los sacos”, el abandono cínico.
Algo más: Velado hace varios años habló de una caja fuerte (refiriéndose a Flores y a Saca), ¿Ya entregaron la clave y el inventario de sus depósitos documentales? Siempre dijeron que había “pruebas” de la traición de Saca. Por transparencia: ¿habrá documentos importantes en el presente continuo del caso Flores-millones Taiwan-damnificados terremotos-cuentas Arena? ¿Unifica a Arena la malversación de los fondos de Taiwán?
Otra práctica es que Arena ha evidenciado sostener relaciones con maras. Entre otros casos públicos están: Apopa, Zacatecoluca, Teotepeque, reuniones pre-electorales, PPIs, etc. Estos grupos siguen ejecutando terror y zozobra en comunidades y la ciudadanía.
¿Cómo se explica que con el cambio en Arena, dicho partido, que antes apoyaba con megáfonos al Fiscal, hoy está reculando cuando se dan los casos de Angellucci-BMI-Infocentros, el PPI del diputado Muyshondt o la reapertura del caso de corrupción en los hospitales nacionales-departamentales?
Con estos rasgos, prácticas y actitudes ¿qué es lo nuevo y bueno que Arena ofrece al país?
(*) Columnista de ContraPunto.