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martes, 19 de octubre del 2021

Águila alcanza su corona número 16 tras vencer a Alianza en tanda de penales

Albos y emplumados reeditaron la final de hace 32 años, pero esta vez el cuadro de la perla de Oriente se llevó la copa a casa

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Alianza y Águila volvieron a verse las caras en una final 32 años después, y pareciera que la nostalgia se apoderó del estadio Cuscatlán y ambos cuadros reeditaron a cabalidad esa final, incluido los tiempos extras y la tanda de penales, pero esta vez la balanza se inclinó en favor de los emplumados.

Los finalistas dejaron claro cuáles serí­an sus armas desde el principio del partido. De un lado, el Alianza buscarí­a apoderarse del balón para intentar quebrar la defensa rival a base del buen toque y rapidez de sus volantes, mientras que Águila montó un muro atrás casi infranqueable con Andrés Quejada y Ronald Rodrí­guez.

Además de la labor de los centrales, el cuadro negronaranja también encontró en Santos Ortí­z y Joaquí­n Verges dos baluartes para anular la creatividad de Monterroza y el mago Olivera en el centro del campo de los paquidermos.

Pese a que el duelo comenzó con emociones intensas, luego de que el atacante aguilucho, Waldemar Acosta, lograra encarar la porterí­a rival con un disparo cruzado que fue bien repelido por el guardameta Rafael Garcí­a, conforme iban pasando los minutos, el ritmo se volví­a más lento.

La opción más clara de los albos para abrir el marcador vino de un tiro libre de Olivera que pasó rozando el palo izquierdo de la porterí­a defendida por Benji Villalobos. Al meta oriental le deparaba una noche mágica que no olvidará bajo los tres palos.

Llegó el segundo tiempo y la dinámica no cambió, el equipo capitalino mantení­a el control del balón, pero la red defensiva montada por el timonel emplumado, Carlos Romero, era tan densa que “el Zarco” Rodrí­guez no encontraba el camino para guiar a sus pupilos en el césped, poco a poco el técnico albo comenzó a perder la batalla. Incluso intentó retrasar a Óscar Cerén  hasta el centro de la cancha para mandar balones a David Dí­az, pero el delantero colombiano fue neutralizado por Quejada.

Faltaban diez minutos para el final, el pulso de poder seguí­a equilibrado, pero Diego Coca se las ingenió para abrirse espacio en la frontal del área y sacó un cañonazo obligando a Garcí­a a estirarse al máximo para enviar el balón a tiro de esquina y los noventa concluyeron con un cerrado 0-0.

El árbitro, Ismael Cornejo, dio el pitazo para que arrancara el alargue, el desgaste fí­sico serí­a un factor con el que tendrí­an que lidiar ambos conjuntos. Los migueleños decidieron cerrar más sus filas y esperar una chispa de esperanza en una contra y los albos bañaban con centros el área, pero ninguno lograba encontrar un hueco claro a la porterí­a y los 30 minutos extras se consumieron con el empate aún encima, por lo que, al igual que hace 32 años, el duelo tuvo que decidirse en la loterí­a de los penaltis.

Quejada, una de las principales figuras de Águila en todo el duelo fue el primero en pararse en el punto penal, pero las dudas lo invadieron y su cobro tí­mido fue fácilmente adivinado por Garcí­a.

Llegó el turno para Herbert Sosa para intentar poner en ventaja a los albos, pero el volante mandó su disparo por encima del larguero para el alivio de la hinchada emplumada y Jefferson Polí­o anotó el suyo para firmar la ventaja de los orientales.

Fue en ese momento que Benji Villalobos se agrandó y paró los cobros de Jiménez y Monterroza para arreglar la pifia de Guevara que intentó engañar a Garcí­a con un cobro a lo Panenka; Iván Mancí­a anotó el único penal para Alianza, pero Kevin Reyes y Waldemar Acosta sentenciaron la serie a favor del cuadro aguilucho conquistando su corona número 16 en la historia.

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Foto / Cortesí­a El Diario de Hoy 

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Jorge Medina
Periodista de ContraPunto
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