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lunes, 20 de septiembre del 2021

A 25 años de la paz, hablemos de memoria del conflicto

Intento hacer un llamado sobre la importancia e implicaciones que tiene para El Salvador, en su carácter de nación proclamada democrática, comenzar a trabajar de manera profunda el tema de la memoria relacionada al conflicto armado, que se prolongó desde 1980 a 1992.

Por tratarse de una dinámica social fuertemente influida por la lucha entre poderes, la memoria del conflicto será siempre fuente de controversias y de intentos por apoderarse de su causa. Es por eso que se vuelve un tema tan importante para El Salvador lograr el éxito en la tarea de hacer de la memoria del conflicto un tema que trabaje por la reconciliación social y no para intensificar los resentimientos, frustraciones y división de unos grupos en relación a otros.

A 25 años de finalizado el conflicto es posible afirmar que la construcción de esta memoria viene siendo parte de un proceso, y por constituir un punto de lucha ideológica, es el momento de revisar si las voces con mayor poder no vienen perpetuando una situación desequilibrada y desigual respecto a otras voces que forman parte de esa misma memoria. Surge la pregunta de ¿hasta qué lí­mite debe permitirse a la ideologí­a condicionar esta construcción, que causa exclusión al no permitir la expresión libre de los diferentes grupos que en realidad la conforman?

Hablar de la memoria del conflicto corrigiendo estos desequilibrios es trabajar para la democracia, y por lo tanto, para la paz. No revertir este camino tiene el potencial de redundar en nuevos conflictos sociales en el futuro.

No deberí­a permitirse que la sociedad salvadoreña llegue a aceptar una memoria condicionada por intereses de grupos dominantes, que la empujen a la aceptación de una historia oficial que, a futuro, va a resultar en que las nuevas generaciones olviden o no lleguen nunca a adoptar una posición crí­tica en relación a lo que sucedió en esa guerra.

Convertirse en una experiencia culturalmente compartida es lo que en realidad le va a permitir a esta dolorosa historia llegar a ser una fuente capaz de generar la búsqueda fructí­fera de las verdaderas causas de ese conflicto y, tal vez, en ese determinar lo que entonces fue causa y que por análisis contrastado aún resulta ausente de nuestras sociedad, podrí­an estar muchas de las explicaciones desde las cuales plantear soluciones a la violencia del presente.

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