Por: Max Herrador
No me cabe duda, el apocalipsis vende. Y se los digo yo con propiedad, un cuentista y novelista, quien tiene más de una obra al respecto.
No me dejarán mentir, medio mundo hace negocio del susodicho apocalipsis: Películas, libros, video juegos, youtuberos, empresas mediáticas “serias”; e incluso, religiones, cultos y otros fulanos que viven de la especulación conspirativa.
Eso sí, lo que es cierto es que la humanidad se enfrenta de nuevo a otro reto que lleva al limite su existencia como especie, como lo que sucedió hace 80 años con el hito del desarrollo nuclear.
Y sí, hemos estado al borde del colapso más de alguna vez, y al parecer se vienen uno nuevo, algo que no veníamos venir, al menos hace 5 años.
Desestimar la carta de más de 1000 científicos en la que advierten el riesgo que existe ante el desarrollo desenfrenado de la IA en definitiva sería imprudente.
Pero sería a la vez imprudente, geopolíticamente hablando, que EEUU perdiera su ventaja sobre China en cuanto a sus adelantos en el desarrollo de la IA.
También sería imprudente que el código abierto se cerrara por regulaciones draconianas y que pequeñas empresas quedaran afuera de la carrera por una super IA avanzada, dejando solo un duopolio entre OpenIA y Antropic de Google.
Para los amantes de las teorías de la conspiración los siguientes dos meses serán fértiles para esculpir sus discursos apocalípticos, y para nosotros los ciudadanos de a pie el bombardeo mediático será intenso.
Por lo tanto, dicho desde la llanura: “En río revuelto ganancia de pescadores”.
En tal sentido concluyo y les comparto:
A lo largo de la historia el desarrollo como tal es así, la ambición humana supera la razón y el bien común; sin embargo, esto último logra (bien o mal) imponerse, prueba de esto es que henos aquí, existiendo como la especie dominante. Gracias a nuestro sentido inquieto de querer superarnos día a día, más allá de los riesgos que eso conlleva.
Sirva entonces la reflexión de que todo estará en manos de unos pocos, entre líderes corporativos y políticos, entre un código abierto y una directriz de IA con meta parámetros éticos y morales, en función de la evolución de la especie, montando una nueva revolución tecnológica tal como lo hemos hecho antes.
Pero, ¿Qué podemos hacer nosotros los ciudadanos del mundo? Probablemente nada, pero a la vez mucho si sabemos escoger con mesura y sabiduría a nuestros líderes y ser cada vez mas selectivos en nuestro consumo (de productos, de servicios e informativos).
Por lo tanto, la verdadera lucha está en que el experimento de la democracia funcione a nivel mundial, y que la libre determinación de los pueblos se imponga a las autocracias y las nuevas dictaduras, resulta ser esta (a mí humilde opinión) la verdadera y vital pelea por la supervivencia de la especie, más allá que si la IA se convierta en un símil de Skynet de “Terminator”.



