Por Redacción ContraPunto
El precio de los combustibles vuelve a colocar presión sobre la economía de los hogares salvadoreños. A partir de este 15 de septiembre de 2026, la gasolina superior supera nuevamente la barrera de los cinco dólares por galón, mientras la gasolina regular y el diésel también registran incrementos.
De acuerdo con los precios de referencia publicados por la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (DGEHM), la gasolina superior tendrá un precio de $5.13 por galón en la zona central y de $5.14 en las zonas occidental y oriental. La gasolina regular se ubicará en $4.80 en la zona central y $4.81 en occidente y oriente, mientras el diésel alcanzará $4.86 por galón en todo el territorio nacional.
El nuevo ajuste representa un incremento de $0.17 por galón y estará vigente hasta el 28 de septiembre.
Un aumento considerable durante 2026
La evolución de los precios muestra la magnitud del encarecimiento. Al comenzar 2026, la gasolina superior tenía un precio de referencia de $3.85 por galón en la zona central. Ahora alcanza $5.13, lo que supone un aumento de $1.28 por galón, equivalente a aproximadamente 33.2%.
La gasolina regular pasó de $3.55 a $4.80, mientras el diésel aumentó de $3.41 a $4.86. En el caso del diésel, el incremento acumulado llega aproximadamente al 42.5%, según una revisión de los precios de referencia durante el año.
El encarecimiento no ha sido uniforme. Durante enero y febrero hubo pequeñas reducciones, pero desde marzo comenzó una escalada que llevó la gasolina superior por encima de los $4. En mayo alcanzó $4.74 y permaneció alrededor de ese nivel durante varias semanas. En agosto volvió a aumentar y en septiembre cruzó nuevamente la barrera de los cinco dólares.
Tensiones internacionales repercuten en el mercado salvadoreño
La DGEHM atribuyó el último incremento a una combinación de factores internacionales. Entre ellos señaló las tensiones alrededor de los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, ataques contra infraestructura petrolera en Arabia Saudita y nuevos enfrentamientos entre Rusia y Ucrania.
Según la explicación oficial citada por medios salvadoreños, la reducción del tránsito por el estrecho de Ormuz está afectando el mercado internacional de hidrocarburos. También se han producido alteraciones en las cadenas de suministro de derivados del petróleo.
Estos acontecimientos muestran cómo los mercados internacionales pueden trasladar rápidamente sus efectos a países importadores de combustibles como El Salvador.
Más presión para consumidores y transporte
El impacto no se limita al propietario de un automóvil. El combustible constituye un componente importante de los costos del transporte de personas y mercancías. Un aumento sostenido puede repercutir en los costos de distribución, transporte público, producción agrícola y comercialización de productos.
Para dimensionar el efecto, 10 galones de gasolina superior costaban $38.50 al inicio de 2026. Con el precio actual de $5.13, esa misma cantidad representa $51.30, es decir, $12.80 adicionales. Para un vehículo cuyo tanque requiera 12 galones, el costo pasa de $46.20 a $61.56.
El diésel presenta una situación similar. Diez galones costaban $34.10 al inicio del año y ahora representan $48.60, una diferencia de $14.50.
El contexto centroamericano
Aunque el precio salvadoreño ya supera los cinco dólares, la comparación regional muestra diferencias importantes. Datos recopilados por La Prensa Gráfica señalan que Costa Rica registra un precio equivalente de $6.05 por galón de gasolina superior, Guatemala $5.37, Honduras $5.21 y Nicaragua $5.04, frente a los $5.14 de El Salvador en las zonas occidental y oriental.
Esto coloca el aumento salvadoreño dentro de un fenómeno regional relacionado con las condiciones del mercado internacional de hidrocarburos.
El nuevo escenario plantea, además, un desafío para los hogares: mientras los precios de los combustibles se mantienen elevados, cualquier incremento adicional en transporte y distribución puede terminar trasladándose al precio final de bienes y servicios.
Para los consumidores, la barrera de los cinco dólares representa así no solamente una cifra en los rótulos de las estaciones de servicio, sino un nuevo componente de presión sobre el presupuesto familiar.


