Por Redacción ContraPunto
La esperanza volvió a surgir entre la tragedia que golpea a Nepal luego de que equipos de rescate lograran sacar con vida a dos trabajadores que permanecieron atrapados durante nueve días en un túnel del proyecto hidroeléctrico Trishuli 3A, en una de las zonas más devastadas por las riadas del pasado 26 de agosto.
Los sobrevivientes fueron identificados como Sanjay Sah, capataz mecánico, y Kabir Maharjan, supervisor mecánico. Ambos fueron encontrados después de que los equipos de emergencia escucharan voces procedentes del interior del túnel y lograran establecer comunicación con los trabajadores atrapados.
Maharjan fue trasladado a un hospital militar de Katmandú en estado crítico, mientras Sah permanece estable y bajo observación médica. Según los equipos de rescate, los dos hombres se encontraban aproximadamente a 170 metros dentro del túnel cuando fueron localizados.
El testimonio de Sah renovó las esperanzas de las familias de otros trabajadores desaparecidos. El sobreviviente aseguró que durante el tiempo que permaneció atrapado escuchó voces de otras personas y afirmó que todavía podría haber trabajadores con vida dentro de los túneles. Durante su aislamiento, relató, se mantuvo rezando y tratando de comunicarse con otros atrapados.
La tragedia, sin embargo, continúa dejando un balance devastador. Según el último informe de las autoridades nepalíes difundido este viernes por EFE, 1.295 personas han muerto y 4.898 permanecen desaparecidas tras las riadas.
Reuters, en un balance correspondiente a otro corte oficial, informó de más de 1.250 fallecidos y más de 4.200 desaparecidos, mientras que AP situó las víctimas mortales en al menos 1.287 y señaló que más de 5.000 personas continúan desaparecidas.
La diferencia entre las cifras responde a la actualización permanente de los registros oficiales, especialmente en las zonas montañosas de difícil acceso.
La emergencia comenzó el 26 de agosto, cuando una enorme crecida provocó inundaciones repentinas y arrastró grandes cantidades de agua, barro, rocas y escombros por el corredor del río Trishuli. Las primeras hipótesis apuntan al colapso de una masa glaciar como desencadenante de la catástrofe.
Los proyectos hidroeléctricos fueron especialmente afectados. Cerca de 900 trabajadores llegaron a figurar como desaparecidos en diferentes instalaciones, y alrededor de 500 se encontrarían en túneles, según información de la Asociación de Productores Independientes de Energía de Nepal. En Trishuli 3A, los primeros informes señalaban que decenas de empleados habían quedado atrapados.
El rescate de Sah y Maharjan representa, por ello, mucho más que la recuperación de dos vidas. Para los familiares de miles de desaparecidos, demuestra que, incluso después de varios días bajo tierra, la posibilidad de encontrar supervivientes no está completamente descartada.
Las operaciones continúan con personal del Ejército y la Policía de Nepal, además de especialistas extranjeros. Los equipos utilizan maquinaria pesada, perforadoras, excavadoras y otros recursos para remover el lodo y los escombros que bloquean los túneles.
Mientras los rescatistas trabajan contrarreloj, las familias permanecen a la espera de noticias. La tragedia ya es una de las peores emergencias recientes de Nepal, pero el rescate de dos trabajadores después de nueve días ha abierto nuevamente una pequeña ventana de esperanza en medio de una catástrofe que deja miles de hogares destruidos, comunidades enteras afectadas y 4.898 personas aún sin localizar, según el balance más reciente disponible.


