Irak niega haber autorizado ataques contra Basora por parte de EE. UU. y Arabia Saudita
Por Alonso Rosales
La tensión en Medio Oriente alcanzó este sábado uno de sus niveles más altos de los últimos meses, luego de que las embajadas de Estados Unidos en varios países de la región instaran a los ciudadanos estadounidenses a considerar abandonar Medio Oriente o prepararse para una evacuación, ante el riesgo de una escalada militar con Irán.
La advertencia fue emitida para ciudadanos que se encuentran en Israel, Bahréin, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Washington sostiene que existe una posibilidad real de un deterioro repentino de la situación de seguridad debido a la confrontación con Teherán.
El mensaje coincide con las declaraciones del presidente Donald Trump, quien aseguró que Estados Unidos está dispuesto a “golpear muy fuerte” a Irán si continúan las acciones que, según Washington, amenazan la estabilidad regional y los intereses estadounidenses.
Diversos medios estadounidenses informan que el Pentágono estudia una nueva fase de operaciones militares que podría incluir ataques de gran escala contra infraestructura militar y energética iraní, con apoyo de Israel.
Irak rechaza haber autorizado ataques sobre Basora
En medio de la creciente tensión, el Gobierno de Irak rechazó las versiones que señalaban que habría permitido el uso de su territorio o de su espacio aéreo para ataques contra la ciudad de Basora por parte de Estados Unidos y Arabia Saudita.
Las autoridades iraquíes afirmaron que no han concedido autorización alguna para operaciones militares extranjeras dirigidas contra territorio iraquí ni contra objetivos ubicados en Basora, insistiendo en que su país no desea convertirse nuevamente en escenario de un conflicto regional.
Bagdad reiteró que mantiene una política de neutralidad y llamó a todas las partes a evitar acciones que puedan extender la guerra a otros países de la región.
Irán responde con nuevas amenazas
Desde Teherán, el comandante del Estado Mayor iraní, Ali Abdollahi, acusó a Washington de empujar deliberadamente a Medio Oriente hacia una confrontación mayor.
El alto mando militar advirtió que cualquier país que facilite operaciones militares estadounidenses podría convertirse en objetivo de represalias iraníes.
Las declaraciones elevan la preocupación internacional sobre una posible expansión del conflicto más allá de Irán e Israel.
Kuwait denuncia ataque con drones
Mientras tanto, Kuwait informó que sus fuerzas armadas interceptaron y destruyeron varios drones considerados hostiles que, según las autoridades kuwaitíes, fueron lanzados desde territorio iraní contra instalaciones estratégicas.
Aunque los daños fueron únicamente materiales y no se reportaron víctimas, el incidente demuestra que el conflicto comienza a extenderse hacia otros Estados del Golfo Pérsico.
Incidentes en el estrecho de Ormuz
La Dirección de Operaciones Marítimas del Reino Unido (UKMTO) reportó además dos incidentes que involucraron buques cisterna cerca del estrecho de Ormuz.
Uno de los barcos sufrió daños en la sala de máquinas tras ser alcanzado por un proyectil de origen aún desconocido, mientras que otro registró una explosión en sus proximidades.
El estrecho de Ormuz constituye uno de los corredores marítimos más importantes del planeta, ya que por él circula aproximadamente el 20 % del petróleo comercializado mundialmente. Una interrupción prolongada del tránsito podría provocar un fuerte incremento en los precios internacionales del crudo, afectando la inflación y la economía global.
La ONU expresa preocupación por el Líbano
Paralelamente, Naciones Unidas manifestó su profunda preocupación por las continuas demoliciones realizadas por el ejército israelí en el sur del Líbano, pese al alto el fuego vigente con Hezbolá.
La organización advirtió que estas acciones destruyen infraestructura civil y patrimonio cultural, incrementando el riesgo de una nueva confrontación en la frontera norte de Israel.
Análisis
La combinación de advertencias diplomáticas estadounidenses, amenazas militares directas, movimientos navales en el Golfo Pérsico y el incremento de incidentes con drones demuestra que Medio Oriente atraviesa un momento extremadamente delicado.
La negativa de Irak a autorizar operaciones contra Basora refleja además el temor de los gobiernos de la región a quedar atrapados en una guerra entre Estados Unidos, sus aliados e Irán. Bagdad conoce de primera mano las consecuencias de convertirse en escenario de enfrentamientos entre potencias extranjeras y busca evitar que su territorio vuelva a ser utilizado como plataforma militar.
Si finalmente Washington inicia una nueva ofensiva contra objetivos estratégicos iraníes, la respuesta de Teherán podría extenderse hacia bases estadounidenses, instalaciones petroleras y rutas marítimas del Golfo, involucrando a otros países de la región y elevando significativamente el riesgo para el comercio energético mundial.
La comunidad internacional observa con creciente preocupación el desarrollo de los acontecimientos, consciente de que cualquier error de cálculo podría desencadenar un conflicto regional de consecuencias imprevisibles para la seguridad internacional y la economía global.


