Redacción ContraPunto |
El vicepresidente Félix Ulloa visitó en Montevideo el Instituto Vidart, Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Uruguay, donde conoció proyectos de investigación y aplicaciones tecnológicas y presentó iniciativas salvadoreñas en salud, educación y transformación digital.
El Salvador y Uruguay exploran oportunidades de cooperación en inteligencia artificial, investigación y transformación digital. El vicepresidente salvadoreño, Félix Ulloa, visitó en Montevideo el Instituto Vidart, Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Uruguay, donde conoció los proyectos que desarrolla esta institución y compartió algunas de las experiencias impulsadas por El Salvador en el uso de nuevas tecnologías.
Durante el encuentro, Ulloa abordó los avances del país en inteligencia artificial, gobernanza de datos y transformación digital, con especial atención a sus aplicaciones en áreas como salud y educación. Entre las experiencias mencionadas se encuentra DoctorSV, así como la incorporación de herramientas de inteligencia artificial en procesos de aprendizaje, evaluación y tutoría educativa.
El encuentro tuvo lugar en un momento de expansión de las iniciativas vinculadas con inteligencia artificial en ambos países. Uruguay puso oficialmente en funcionamiento el Instituto Vidart en septiembre de este año como su Centro Nacional de Inteligencia Artificial, con el propósito de generar conocimiento, formar talento especializado y trasladar los resultados de la investigación hacia el Estado y el sector productivo.
La institución funciona en el Parque de Innovación del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) y articula esfuerzos de organismos públicos, universidades y empresas. Su trabajo está orientado tanto a la investigación como al desarrollo de soluciones aplicables a problemas concretos de la sociedad y la economía.
El Instituto Vidart desarrolla actualmente cuatro líneas principales de investigación: visión, lenguaje, inteligencia artificial y sociedad, y seguridad y explicabilidad. El centro busca que los avances científicos puedan convertirse en prototipos y posteriormente en herramientas útiles para instituciones públicas y sectores productivos.
Durante la visita, su director ejecutivo, Diego Garagorry, y el director científico, Matías Di Martino, explicaron a Ulloa las áreas de trabajo de la institución y los mecanismos de colaboración que mantiene con universidades, empresas y organismos estatales.
Entre las experiencias uruguayas expuestas se encuentran iniciativas vinculadas con Ceibal, el centro de innovación educativa con tecnologías digitales del Estado uruguayo, así como proyectos relacionados con tutoría, generación de contenidos y acompañamiento tecnológico.
El Instituto Vidart también contempla aplicaciones de inteligencia artificial en áreas como salud y producción agropecuaria. Entre sus líneas de trabajo se encuentra, por ejemplo, el análisis de imágenes, con posibles aplicaciones en el estudio de cultivos mediante imágenes satelitales.
El Salvador apuesta por un marco para la IA
Durante la reunión, Ulloa también presentó el marco institucional que El Salvador ha establecido para el desarrollo y utilización de la inteligencia artificial.
El país cuenta desde 2025 con la Ley de Fomento a la Inteligencia Artificial y Tecnologías, destinada a promover la investigación, desarrollo y aplicación de estas herramientas y establecer disposiciones relacionadas con su utilización.
La normativa contempla además la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial, ANIA, como una entidad encargada de impulsar la investigación, el desarrollo y el uso de estas tecnologías, así como de promover su utilización ética.
El Gobierno salvadoreño ha planteado la inteligencia artificial como una herramienta transversal para distintos ámbitos de la administración y de los servicios públicos. En educación, Ulloa mencionó durante la visita la utilización de tecnologías como xAI de Grok en procesos de aprendizaje y evaluación, incluyendo herramientas de tutoría.
En el área de salud, DoctorSV forma parte de las experiencias que el Ejecutivo ha presentado como ejemplo de incorporación de herramientas digitales a los servicios dirigidos a la población.
Investigación y formación de talento
Uno de los puntos de coincidencia entre las iniciativas de ambos países es la necesidad de desarrollar capacidades propias y formar profesionales especializados en inteligencia artificial.
El modelo del Instituto Vidart busca conectar a investigadores y universidades con empresas y organismos públicos para identificar problemas concretos que puedan ser abordados mediante investigación y desarrollo tecnológico.
Para Uruguay, el objetivo no es limitarse al uso de tecnologías desarrolladas en otros países, sino generar conocimiento y capacidades nacionales que permitan participar en la creación de nuevas soluciones.
El Salvador, por su parte, ha comenzado a construir un marco legal e institucional alrededor de la inteligencia artificial, con la creación de la ANIA y la aprobación de legislación específica.
El intercambio entre ambos países abre posibilidades para compartir experiencias en investigación, formación de especialistas, gobernanza de datos y desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial.
La visita de Ulloa al Instituto Vidart también permitió conocer experiencias uruguayas relacionadas con la incorporación de estas tecnologías al sistema educativo y al sector productivo, mientras que la delegación salvadoreña presentó iniciativas que ya se encuentran en desarrollo en el país.
En el encuentro participó además la embajadora de El Salvador en Uruguay, Astrid Moreno.
La reunión plantea una agenda de cooperación que trasciende el intercambio de herramientas tecnológicas y apunta hacia áreas como la investigación aplicada, la formación de talento y la creación de capacidades para afrontar los cambios que la inteligencia artificial está introduciendo en la educación, la salud, la economía y la gestión pública.
Para ambos países, el desafío comienza a ser no solamente utilizar la inteligencia artificial, sino desarrollar el conocimiento y las capacidades necesarias para convertirla en una herramienta vinculada con sus propias necesidades de desarrollo.


