Por: Carlos F. Imendia
No dejó de tambalear la historia moderna el triunfo de la Revolución Cubana cuando un grupo de jóvenes idealistas luchaban contra una dictadura militar , que como siempre las dictaduras son oprimentes y sanguinarias , mala reputación tuvieron las dictaduras del Caribe , represivas y que llenaron los calurosos calabozos de muchos jóvenes presos políticos y los cementerios también.
El sentimiento unificado de la sociedad de querer romper las cadenas qué los inmovilizan mediante leyes , crueles persecuciones , asedio indiscriminado, es una fuerza descomunal que busca una válvula de escape inmediata. Que se libera con furia , violencia , y que no importa apostarle a un cambio drástico de sistema que incluso con el tiempo pueda traer peores consecuencias.
La Revolución Cubana, tenía la peculiaridad de ser distinta a todas las revoluciones al rededor del mundo, en primer lugar , porque geopolíticamente , era una de las más peligrosas en medio de la guerra fría.
El aliento caliente de Cuba en la nuca de Estados Unidos que era también el aliento de la Unión Soviética, era una época de andar de puntillas y hurgar con pinzas. No con burdas amenazas de las potencias mundiales que intimidan al enemigo con apretar el botón nuclear: Rusia EE UU, Pakistán, Irán, China, Francia, etc. La crisis de los misiles de 1962 nunca la humanidad pudo estar tan cerca del Apocalipsis.
Pero cual fue la decadencia del régimen cubano, con los años y el endurecimiento del discurso de Fidel, el auto asilamiento internacional, los círculos de hierro de la revolución tuvieron más privilegios que el resto del pueblo sometido y definitivamente la caída de la Unión Soviética o para Cuba, el fin del subsidio soviético.
En 1991 el PIB se contrajo un 35% provocado por hambrunas , apagones masivos y obligando a una apertura económica forzada hacia el turismo internacional.
Ante esa orfandad de la Unión Soviética que dejó en desamparo a Cuba, Nicaragua y a la guerrilla salvadoreña, hubieron actividades ilícitas como el turismo sexual ( Jineterismo) y el narcotráfico que mantuvieron más o menos a flote la economía cubana. Son actividades ilegales pero tienen tolerancia de facto.
La posición geográfica de Cuba la sitúa directamente en el centro del principal corredor de tráfico de drogas del hemisferio occidental. Recordemos que Cuba fue un trampolín logístico, el Cartel de Medellín buscó evadir sistemas de radares de la aduana de USA en el Caribe, lo que fue una oportunidad para el régimen en permitir utilizar el espacio aéreo, aguas territoriales y pistas de aterrizaje a cambio de fuerte flujo de divisas al régimen que fortalecía la economía de la Isla.
La promesa de la revolución traicionó al pueblo, ahora ante la dura crisis energética, el modelo económico centralizado no logró la prosperidad prometida. Falta de garantías legales, crisis alimentaria, de medicinas y servicios básicos. Sostenimiento privilegiado de una élite militar que acaparan los activos más lucrativos ( GAESA) atizan la debacle cubana.



