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viernes, 3 julio 2026
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La guerra no resuelve nada

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Por Epigmenio Ibarra

Sé de esa pulsión de muerte, una constante en la historia, que lleva a los seres humanos a enfrascarse en guerras interminables, la mayoría de las mismas además, tan sangrientas como inútiles. Sé que suelen ser, los gobernantes y dirigentes políticos más intolerantes, cobardes y autoritarios -esos que, por cierto, menos riesgo tienen de caer en combate- quienes más fácil y frecuentemente desatan la matanza.

Sé que la guerra no resuelve nada; que a los enemigos no se les sepulta bajo los escombros de las ciudades y barrios bombardeados, por el contrario, se les siembra. Sé que el despliegue masivo de tropas y armamento pesado sólo hace que el enemigo, obligado por la ley de proporcionalidad de fuerzas, responda armándose hasta los dientes.

Sé, porque la he vivido, que la guerra termina pervirtiéndolo todo y que, entre dos fuegos, terminan atrapadas y atrapados siempre niñas y niños, ancianos, mujeres y hombres inocentes. Sé que la guerra la ordenan los viejos, pero son las y los jóvenes los que cumplen las órdenes de lanzarse a matar y morir.

Sé que hay guerras; las que hacen los pueblos para liberarse de sus cadenas o las naciones contra regímenes genocidas como el de Adolfo Hitler que es necesario librar a toda costa. Sé que hay guerras absurdas, como la que supuestamente se libra contra las drogas, donde una potencia que tolera y promueve el consumo, ordena a gobiernos que se le someten, que pongan los muertos mientras Washington pone los dólares y las armas.

Sé que Ricardo Salinas Pliego, la oposición y algunos de los más influyentes líderes de opinión en nuestro país quieren de nuevo la guerra – la misma de Felipe Calderón y Genaro García Luna- porque saben que en ella no les va la vida y porque creen que gracias a ella recuperarán sus privilegios.

De mano dura hablan, al frenesí que provoca la sangre derramada incitan. De un artero asesinato sacan raja política y de la legitima indignación y del dolor se aprovechan y buscan, infiltrando provocadores, que haya muertos en las calles. Más sangre quieren que se derrame y por eso distorsionan y amplifican, con discursos incendiarios, mentiras y acusaciones sin fundamento, el crimen, completando así la tarea del sicario y de quienes le ordenaron disparar. Para ellas y ellos y como dice James Hillman “en el principio no era el verbo sino la guerra”.

Antídoto para su rabia es la conciencia colectiva; la decisión de honrar a toda costa, el mandato dado en las urnas por una amplísima mayoría, de construir la paz que es fruto de la justicia. Este no es un miércoles más.

Hoy la derecha, Salinas Pliego, los medios convencionales y la comentocracia creen que ha llegado su “momento”. De forma repugnante, criminal, cobarde y delirante llaman a organizar motines violentos. Ellos gritan para que otros mueran.

Epigmenio Ibarra
Epigmenio Ibarra
Epigmenio Carlos Ibarra Almada es un productor y periodista mexicano. Nació el 18 de septiembre de 1952 en Ciudad de México. Es el fundador de la productora televisiva Argos Comunicación junto a Carlos Payán y a Hernán Vera. Fue corresponsal de guerra en las décadas de 1980 y 1990, cubriendo conflictos en El Salvador, Nicaragua, Colombia y Bosnia-Herzegovina.

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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