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martes, 19 de octubre del 2021

Venezuela, ganó el chavismo

En el espacio de opinión las columnas expresan el criterio del autor, sus razonamientos y conclusiones. Debe respetarse la libertad del columnista para verter su postura y convicciones. El contraste de ideas es no sólo permitido, sino deseable. El debate, implí­cito o explí­cito, sirve a los lectores y enriquece sus propios puntos de vista. En presente caso me pareció conveniente hacer explí­citas mis discrepancias con el colega columnista Rubén Aguilar. Hago patente tal contraste ya desde el tí­tulo (véase su texto: “Venezuela, ganó la oposición”).

Rebatir su artí­culo me ha parecido de interés, sobre todo, porque sospecho que sus métodos de análisis sean de uso común entre otros articulistas y opinadores. Conviene examinar este modo de proceder. Rubén Aguilar, por lo menos en esta columna, analiza los hechos antes de que se hayan producido. Lo confiesa abiertamente: “al momento de escribir (18:00)”. O sea, antes de haberse cerrado los centros de votación, previo al recuento de votos, antes de tener los resultados. Escribe con antelación su análisis.

¿De dónde saca sus “informaciones”? ¿Cuáles son sus “fuentes”? Lo declara con total ingenuidad: las “encuestadoras más serias”, las “encuestadoras reconocidas” y la Mesa de Unidad Democrática, MUD, el máximo organismo opositor. El tí­tulo de su escrito convendrí­a rectificarse de la siguiente manera: “Venezuela, dice la oposición que ganó la oposición”.

Tomar como hechos lo que son sólo proyecciones y deseos lo lleva a cometer errores grotescos. Afirma que los vaticinios son que la oposición ganarí­a entre 13 y 18 gobernaturas. Pero los datos son al revés: quien ha ganado 17 gobernaciones (18 si Bolí­var se decanta finalmente por el PSUV) es el chavismo, mientras la MUD apenas alcanzó 5 (6 si logra la de Bolí­var).

Antes tení­an 3, de forma que algo aumentaron, pero el magro crecimiento no compensa la frustración  tras las grandes expectativas levantadas por la oposición agrandada por el coro mediático, al que parece sumarse el señor Aguilar con su sesgado análisis. En lo cualitativo la MUD perdió el estado de Miranda, la “joya de la corona”, cuyo gobernador era Henrique Capriles, ex-candidato presidencial opositor. También perdió otros dos estados clave: Carabobo y Lara.

Las conclusiones que extrae el señor Aguilar de sus erradas suposiciones se vuelven contra él. “Es una victoria contundente que expresa – afirma el articulista – el rechazo al gobierno de Maduro y el deseo que tiene la mayorí­a de la sociedad venezolana de poner fin a la fracasada revolución bolivariana.” Es, pues, todo lo contrario, se reafirma el apoyo popular. Él dice que tal triunfo “fortalece a la MUD” de cara a las elecciones municipales de noviembre y a la presidencial del próximo año. Cabe revertir tal consideración: quien sale fortalecido para las siguientes batallas eleccionarias es el PSUV.

Al autor que venimos criticando le quedan dos caminos: rectificar sus errores o “huir hacia delante” negándole validez a los resultados oficiales adelantados por el Consejo Nacional Electoral, CNE. Con una alta participación del 61.14% (en las últimas elecciones regionales, de 2012, ésta fue de 53.94%) y escrutados el 95.8% de los votos, la MUD ha ganado únicamente en Anzoátegui, Táchira, Mérida, Nueva Esparta y Zulia. Habrá incidido que los dividió el dilema entre participar o no. Antonio Ecarri Bolí­var, vicepresidente de Acción Democrática, que ganó 4 estados, explicaba que ahora votaron unos 3 millones de opositores menos que en 2015. El chavismo en cambio mantuvo sus apoyos.

Gerardo Blayde, jefe de campaña de la MUD, declaró: “tenemos serias sospechas, dudas”. Aceptan los resultados allá donde la oposición ganó, pero los objetan donde perdieron. El propio presidente Maduro anuncia ahora una “auditorí­a completa” a fin de no dejar espacio para acusaciones de fraude. Emergen de la coyuntura fortalecidos el gobierno y el proyecto chavista.

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