Por Gabriel Impaglione.
La principal ruta de la droga hacia EEUU es el Pacífico pero Trump instala una flota en el Caribe para bombardear de vez en cuando alguna lancha, sin ofrecer pruebas al mundo sobre el objetivo relacionado con el “narcotráfico”. Aquí la intención es otra y no es ninguna novedad. Se relamen en el Norte con tanto petróleo tan cerca de sus costas.
Misiles antibuque iraníes, con sus lanchas lanzadoras, llegaron a Caracas en los últimos días, mientras trabajan a pleno al menos cinco fábricas de drones. En todo el territorio se desplazaron sistemas antimisiles de defensa, de origen ruso, y sistemas ofensivos en zonas costeras. Medios asiáticos han comentado el importante flujo de transferencia tecnológica militar desde Rusia, Irán y China, hacia Venezuela. Hace un mes se realizaron las maniobras “Caribe Soberano 200” en la isla de Orchila, al norte del pais, donde se ensayó con misiles C-802 y CM90, de medio alcance. (sería el mismo modelo usado por los hutíes que puso en jaque a las naves yankis). Personal militar ruso estaría trabajando en la asistencia técnica de las Fuerzas Armadas Bolivarianas en el marco de un acuerdo de cooperación y ayuda recíproca firmado por ambos paises. También China apoya Caracas, destacándose en el ámbito diplomático. Moscú envió cien mil fusiles Kalashnikov, varios cazas SU 30 y helicópteros MI-35, tanques T-72 y vehículos blindados de combate y transporte.
La ayuda militar recibida tiene una envergadura importante, no obstante la brutal asimetría de poder de fuego con EEUU.
Hemos visto en Ucrania como cientos de vehículos pesados, armas de todo tipo y personal militar se esfumaban del campo de batalla en pocos segundos bajo drones y misiles. Ya no cuenta la cantidad de tanques o cañones, pero las máquinas de guerra ofrecen al menos elementos de resistencia que necesitan acompañarse con las nuevas tecnologías. En este sentido, una importante producción de drones será vital para sostener un eventual enfrentamiento armado en el Caribe, aunque parezca insostenible el poderío militar norteamericano. Las bases en Puerto Rico y la cercanía con sus puertos facilita las cosas a Trump, en menos de una hora un cazabombardero puede estar sobre la costa venezolana partiendo del sur de EEUU. No es lo mismo que en Irak, las vías logísticas se comportan de otra manera. Venezuela cuenta con un ejército fuerte con alta moral y bien entrenado y al menos dos millones de milicianos en óptimo estado para las operaciones de defensa. EEUU podrá agredir con misiles, bombardeos desde aire o mar, podrá arrasar ciudades y centros estratégicos, pero será necesario, si su objetivo es ocupar el pais y colocar un puñado de títeres en el poder, desembarcar infantería y aquí se presenta el flanco débil del invasor. Sobre este punto Venezuela hará la diferencia. Está dispuesto Trump a sacrificar miles de militares en tierras venezolanas? Está dispuesto el pueblo de EEUU a soportar otra vez miles de jóvenes muertos en nombre de otra intervención “económica” basada en falsas fundamentaciones? Ayer millones de personas han manifestado en todo EEUU contra Trump, el fascismo que él encarna, la crisis económica y los ataques a los inmigrantes. Esta misma gente apoyará una invasión militar a un pais sudamericano que no tiene bombas nucleares, que no produce droga, que no representa ninguna amenaza? Algunos carteles entre los manifestantes decían “dejen en paz a los venezolanos”, otros: “basta de matanzas en Palestina”. De estos reclamos se hace también el enorme rechazo a las políticas de Trump. Un traspie militar en tierra de Simón Bolívar será el fin de su mandato.
Y muchos elementos indican que, de suceder una invasión, la guerra se extenderá por mucho tiempo y, ni el combativo pueblo venezolano, ni las relaciones de poder estratégico en el mundo, lo permitirán. A nadie conviene que Venezuela se transforme en otra Ucrania y los frentes norteamericanos son diversos, complejos y muy peligrosos para las aspiraciones yankis de mantener al menos una cuota de poder mundial.



