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miércoles, 12 de mayo del 2021

Soluciones al enfrentamiento social y polí­tico en El Salvador

Para superar el enfrentamiento social y polí­tico de un sector importante de la población en contra de diputados, jueces, funcionarios gubernamentales y los dirigentes de los partidos polí­ticos, que han conducido o gobernado el paí­s durante los últimos quince años, es necesario que se fortalezca y desarrolle la sociedad civil y se realice una reforma de los sistemas polí­tico, económico, educativo-cultural, así­ como de la administración pública.

El fortalecimiento y desarrollo de la sociedad civil significa: que los salvadoreños se identifiquen cultural, social, histórica y polí­ticamente como parte de una nación y una sociedad; que identifiquen, desarrollen y luchen por una visión concertada y compartida del futuro para la nación; que los salvadoreños formen parte de organizaciones para hacer valer sus derechos, cumplir de mejor manera las obligaciones y evitar ser utilizados; sensibilización y movilización en defensa de la república como organización polí­tica de la sociedad.

La reforma del sistema polí­tico incluye aspectos como los siguientes: que los actores polí­ticos y sociales interioricen las exigencias de una sociedad democrática; poder real y control de la población, con métodos rotatorios de responsabilidad, rendimiento de cuentas permanente, posibilidad de revocación de cargos, limitación estricta de mandatos, ausencia de privilegios para los representantes y rediseño del Estado; fortalecimiento del sistema de pesos y contrapesos entre los tres poderes del Estado; mayor independencia de órganos de Estado; fortalecer el Estado de Derecho; elevar la capacidad de diálogo; lograr acuerdos de paí­s; respeto a las opiniones diferentes; uso apropiado del sistema de resolución de conflictos; mayor transparencia de las decisiones institucionales; disminución de la violencia; reforma a los partidos polí­ticos de tal manera que escuchen a la gente, respondan a las necesidades y reivindicaciones de la sociedad civil y no a los intereses de sus dirigentes, digan las cosas con claridad, no encubran errores, democratizarlos para erradicar el verticalismo, se elimine la corrupción, se facilite el cambio generacional de la dirigencia, fortalecer la educación polí­tica e ideológica de todos sus miembros y se regule su financiamiento; avanzar hacia una verdadera autoridad electoral que facilite la inscripción de nuevos partidos, disminuya el número de diputados y erradique las prácticas perversas en la actividad electoral; combinar la democracia representativa con la participativa; una Asamblea Legislativa abierta que proporcione información sobre sus actividades, consulte a la ciudadaní­a para tomar decisiones, que rinda cuentas sobre sus decisiones y que las sesiones sean abiertas y transparentes.

La reforma del sistema económico significa: búsqueda de alternativas al capitalismo neoliberal dependiente; estrategia de desarrollo económico y social consensada entre los principales partidos polí­ticos; desarrollo cientí­fico y tecnológico; elevar la capacidad de competir globalmente; mayor apoyo gubernamental para la actividad privada, cooperativa y solidaria; polí­tica productiva que genere empleo formal decente, eleve la productividad, , le permita a los trabajadores progresar y les de acceso a la seguridad social; mayor crecimiento económico; disminución de la pobreza; reconversión de la economí­a informal; mayor seguridad ciudadana; saneamiento de las finanzas públicas; certidumbre fiscal; reforma integral de pensiones.

La reforma del sistema educativo y cultural tiene que ver con el mejoramiento de las actitudes y capacidades para el trabajo, la administración, el consumo, la solidaridad y la democracia.

La reforma de la administración pública se refiere a: elevar la capacidad de las instituciones públicas para satisfacer las necesidades de la sociedad; mejorar la organización, dirección, control y evaluación de las diversas instituciones públicas para maximizar el uso de los recursos materiales, tecnológicos y financieros; mayor coordinación interinstitucional; desburocratizar las instituciones públicas; elevar la efectividad de los programas sociales; fortalecer los mecanismos para trasparentar la administración pública.

Santiago Ruiz
Santiago Ruiz
Columnista Contrapunto

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