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miércoles, 28 de julio del 2021

Sobre el nunca, el siempre, Nayib y Rami

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Desde una visión ideológica, las personas suelen ubicarse hacia la derecha o hacia la izquierda según la importancia que le den al rol del Estado en la provisión de bienes y servicios. En efecto, para personas de extrema derecha, el Estado nunca deberí­a proveer bienes y servicios, pues a través del mercado, éstos pueden ser provistos de manera eficiente; en tanto para las personas de extrema izquierda, el Estado deberí­a ser siempre el proveedor de todos los bienes y servicios dado que el mercado posee fallos.

Sin embargo, cuando una persona se aparta de una visión ideológica hacia una visión técnica, en la que prime el método de análisis, se da cuenta que los extremos, como el nunca y el siempre, no existen. Es así­ que la respuesta correcta ante la pregunta de qué bienes y servicios debe proveer el Estado es el famoso estribillo de un economista: depende.

Y es que ante preguntas simples que no retratan la compleja realidad, es obligación del técnico dar una respuesta adecuada, la cual se logra sólo si es capaz de especificar un contexto. Es así­ que él depende del economista no va a secas, sino que va acompañado de una serie de elementos que aproximen fielmente la realidad.

Explicado lo anterior, resulta llamativa la crí­tica del candidato y probable presidente Nayib Bukele, a la propuesta del FMLN de concesionar a un privado la colecturí­a de impuestos, en especial cuando esta crí­tica no se hace con un enfoque técnico, lo que evidencia la carencia del polí­tico en cuestión. Y es que Nayib tangentemente sin evaluar contexto alguno, tal fanático ideológico, le pareció inaudito que el Estado concesione ese servicio.

Sin embargo, la propuesta del FMLN podrí­a ser adecuada, en el contexto que la institución del Estado (Ministerio de Hacienda) no cuenta con la infraestructura y la calidad humana para proveer este servicio, la cual, sí­ se tiene en las empresas privadas. La colecturí­a de impuestos es una materia donde se requiere un fuerte componente tecnológico y sobre todo expertiz financiera, la cual sólo se alcanza con staff técnico especializado que difí­cilmente se dispongan con los niveles salariales vigentes en el ejecutivo. Además, la hacienda pública es más que la recaudación de impuestos, se trata de la gestión de los ingresos y gastos del sector público, actividad en la cual perfectamente podrí­a especializarse, consolidándose en un sólo Ministerio con el de Economí­a, en aras de procurar economí­as de escala.

Extendiendo la propuesta del FMLN, también podrí­a evaluarse que el Estado salvadoreño concesione a privados la realización de otros servicios, relacionados al de seguridad pública. Especí­ficamente, podrí­a concesionarse la seguridad ante delitos cibernéticos, pues resulta ineficiente que cada unidad del Estado, autónomas y empresas públicas, disponga de un departamento de seguridad en esa materia, departamentos los cuales no cuenta con el recurso humano idóneo debido a los altos sueldos que ello implicarí­a.

La seguridad cibernética generalmente es provista por un staff de Millennials con habilidades extremas en computación (hackers), tal cual el personaje que encarna Rami Malek en la serie Mr. Robot, por lo que resulta un recurso caro y escaso en El Salvador, no como aquellos Millenials cuyos dotes son conocer de superhéroes y manga japoneses, de esos hay muchos, al grado tal que elegirán el próximo presidente.

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