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miércoles, 12 de mayo del 2021

¡Sean realmente incluyentes!

La polí­tica criolla salvadoreña vive en la época de las cavernas siguiendo los mismos procesos de siempre, pasados de moda y visión. En el caso de los principales partidos forman a su gente desde la base, los militantes ““ en su mayorí­a jóvenes–  ganan terreno haciendo labor territorial, proselitista como dicen popularmente: “Sudando la camiseta” buscando esa visibilidad  que en un momento les dará posición al interno de sus  partidos y los impulsará a la palestra polí­tica.

Así­ han hecho carrera muchos polí­ticos que llevan muchos años ejerciendo sus cargos, pasan las décadas  y allí­ se mantienen haciendo o no haciendo nada por la realidad polí­tico-social de El Salvador.

Los partidos han puesto de manifiesto que es más valioso un militante que se ha formado desde las canteras, escalando la colina desde abajo, sudando la camiseta por la institución polí­tica que alguien externo, aunque sea preparado y ético. Si bien es cierto no se han formado ideológicamente pero lo  más valioso es su formación académica y  su grado de compromiso por el paí­s.

Por esa razón los partidos no pueden ofrecernos liderazgo y buenas propuestas, polí­ticos sensatos que no piensen en incursionar en la polí­tica para beneficio personal, las opciones al interior de los partidos son estándares, lastimosamente algunas no cuentan con la suficiente formación profesional, las instituciones polí­ticas se ciegan de las opciones externas, de los buenos profesionales, filósofos, lí­deres empresariales natos, siempre escogen a lo menos peor, que si bien es cierto se han desgarrado por el partido pero a la hora de tomar las riendas de la función pública dejan mucho que desear con su incapacidad y su falta de voluntad. No aportan iniciativa ni mucho menos vocación  por cambiar el entorno social, se acomodan en hacer de la polí­tica su nuevo modo de vivir.

Lí­deres en el paí­s hay, claro que los hay, estudiantiles, en las gremiales, los emprendedores, religiosos, en el ámbito deportivo, en las fundaciones y organizaciones no gubernamentales; en la academia, “No haber sudado la camiseta  por una institución polí­tica” es el gran pecado, y se priva a la sociedad salvadoreña de ellos y por ende a la nación.

Eso es retrógrado, no incluyente, discriminatorio; pasado de moda, la misma gente que es escogida desde las canteras de los partidos es la misma gente que socava y le hace daños a las instituciones polí­ticas, ejemplos hay de sobra. Esa misma gente hace que los jóvenes crean que la neo polí­tica criolla salvadoreña sea sucia, excluyente y que se busca para los beneficios personales.

La nueva visión de la polí­tica  es incluir personas preparadas no partidistas que puedan transformar positivamente el estilo de vida de las personas, traer aportes buenos aunque no sean partidistas, que abonen con sus destrezas y conocimientos a hacer progresar los temas de paí­s, para promover el desarrollo y eliminar la brecha de la desigualdad, la que por años ha detonado los grandes problemas sociales.

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Carlos F. Imendia
Columnista Contrapunto

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