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viernes, 18 septiembre 2026

Rusia vota en unas elecciones parlamentarias marcadas por la guerra, el dominio del Kremlin y la exclusión de Yábloko

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Por Redacción ContraPunto

Rusia inició este viernes 18 de septiembre sus elecciones para renovar la Duma Estatal, la Cámara Baja del Parlamento, en unos comicios que se desarrollarán hasta el domingo 20 de septiembre y que constituyen la primera elección parlamentaria celebrada desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.

Los ciudadanos rusos tienen formalmente varias opciones políticas en las papeletas. Sin embargo, el escenario electoral está condicionado por una característica central: la principal fuerza política opositora y abiertamente contraria a la guerra, Yábloko —cuyo nombre significa “manzana”—, fue excluida de la lista federal para estos comicios por decisión del Tribunal Supremo ruso.

La decisión fue adoptada el 10 de agosto, después de una demanda presentada por el partido nacionalista Ródina, que acusó a Yábloko de irregularidades relacionadas con financiación extranjera y otras infracciones. Yábloko rechazó las acusaciones y anunció que recurriría la decisión.

¿Qué partidos tienen los rusos como opciones?

La elección combina dos mecanismos: los ciudadanos pueden votar por listas federales de partidos y, en los distritos uninominales, por candidatos individuales. En Moscú y otras regiones también existe la posibilidad de votar electrónicamente.

Entre las principales fuerzas que aparecen en la competencia se encuentran Rusia Unida, el partido asociado al presidente Vladímir Putin; el Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF); el Partido Liberal Democrático de Rusia (LDPR); Rusia Justa–Por la Verdad; Nuevas Personas; Ródina; el Partido de los Pensionistas; Comunistas de Rusia; la Partido de la Democracia Directa y los Verdes, entre otras formaciones.

Pero la existencia de diferentes partidos en la papeleta no significa necesariamente que todos representen posiciones radicalmente diferentes sobre los asuntos centrales de la política rusa.

Associated Press señala que las principales fuerzas parlamentarias han respaldado, en distintos grados, las políticas de Putin y el esfuerzo bélico ruso. Rusia Unida, por su parte, controla actualmente alrededor de dos tercios de la Duma y se encamina a mantener una posición dominante.

Yábloko: la oposición liberal que quedó fuera de la lista nacional

El caso de Yábloko resulta particularmente importante para comprender la elección de 2026.

La organización se identifica con posiciones liberales, democráticas y contrarias a la guerra. Su dirección ha planteado como prioridades la paz, las libertades civiles, el Estado de derecho y una Rusia que abandone el camino de la confrontación militar.

Precisamente por esa posición, la exclusión de su lista federal tiene una consecuencia política significativa: los electores que desean respaldar a Yábloko no pueden hacerlo mediante la lista nacional del partido.

No obstante, la exclusión no significa que todos sus candidatos hayan desaparecido de las elecciones. Según la propia organización, candidatos de Yábloko permanecen en 99 distritos uninominales en Moscú, San Petersburgo y otras 41 regiones.

Esto crea una situación electoral inusual: un votante puede encontrar un candidato de Yábloko en su distrito aunque la lista federal del partido ya no esté disponible.

Las alternativas frente a Rusia Unida

Desde una perspectiva estrictamente electoral, los rusos tienen opciones distintas a Rusia Unida. El Partido Comunista mantiene una importante estructura histórica y representa una corriente política diferente en materia económica y social, aunque respalda la política exterior y militar del Kremlin.

El LDPR mantiene una tradición nacionalista y también ha apoyado posiciones centrales del Gobierno. Rusia Justa combina elementos socialdemócratas y nacional-patrióticos, mientras que Nuevas Personas se presenta como una fuerza más orientada a reformas económicas y modernización.

Sin embargo, la principal diferencia que falta en la papeleta nacional es una alternativa organizada que plantee explícitamente una ruptura con la política de guerra del Kremlin. Reuters describe precisamente a Yábloko como la principal formación anti-guerra excluida de la competencia federal.

Una elección bajo condiciones extraordinarias

El contexto convierte estos comicios en algo más que una simple renovación parlamentaria.

Para el Kremlin, el resultado puede ser presentado como una demostración de respaldo social a la conducción del país durante la guerra. Putin afirmó antes de la votación que el resultado mostraría que millones de ciudadanos apoyan a los soldados rusos y que existe unidad nacional.

Para sectores opositores y organizaciones de derechos humanos, en cambio, el punto central es que la competencia política se ha reducido considerablemente. Human Rights Watch señaló que la exclusión de Yábloko eliminó de la competencia nacional a una de las principales fuerzas que cuestionan la guerra y las políticas represivas.

El contraste entre ambas interpretaciones define buena parte del debate sobre estas elecciones.

¿Qué significa el voto de 2026?

El resultado electoral tendrá que analizarse en dos niveles.

El primero será aritmético: cuántos votos obtiene cada partido y cuántos escaños consigue.

El segundo será político: qué significado puede atribuirse a esos resultados en un sistema donde una parte importante de la oposición anti-guerra no pudo competir con una lista nacional.

Por ello, estas elecciones pueden ofrecer información sobre el comportamiento electoral de los rusos, pero también sobre los límites de la competencia política existente dentro de la Rusia de 2026.

La votación continúa hasta el 20 de septiembre y combina métodos presenciales y electrónicos. Los primeros resultados permitirán observar no solamente la magnitud del dominio de Rusia Unida, sino también cuánto respaldo conservan las demás fuerzas parlamentarias y qué impacto tienen los candidatos independientes o vinculados a Yábloko que lograron permanecer en las papeletas.

En ese sentido, la elección rusa de 2026 no puede analizarse únicamente preguntando quién gana, sino también examinando quiénes pudieron competir, qué alternativas quedaron disponibles para los electores y cuáles fueron excluidas antes de que comenzara la votación.

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Redacción ContraPunto
Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto

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