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lunes, 02 de agosto del 2021

¿Quién ganará sí­ gana GANA en febrero 2019?

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El nombramiento de Nayib Bukele como candidato oficial del partido derechista GANA para participar en las próximas elecciones presidenciales de febrero 2019 ha causado un “terremoto polí­tico”, según el conocido analista polí­tico salvadoreño, Dagoberto Gutiérrez. Este movimiento “telúrico” ha sido de tal dimensión que, hasta Dagoberto, antiguo cuadro polí­tico y dirigente del partido comunista salvadoreño PCS, ha quedado sorprendido; esa es la impresión que tuve, viéndolo y escuchándolo discurrir en una conversación televisiva digital (El Salvador Impressive, YouTube) el dí­a 30 de julio.

Dagoberto se escabulló, como una trucha que recibe una ducha de agua caliente, y evitó olí­mpicamente contestar la pregunta que con mucha insistencia le planteó el periodista Ernesto López: ¿Hay un pacto de alianza entre GANA y Nuevas Ideas?

Dagoberto salió finalmente del atolladero dialéctico, pero, para mi gusto, muy maltrecho. Lo salvó la campana. Si bien es cierto que utilizó con elegancia, con humor y con mucha astucia todos los recursos retóricos, polí­tico-ideológicos, teórico-filosóficos que posee, lo que sembró durante esa conversación publica fue duda y confusión. Ahora bien, en definitiva, lo importante no fue lo que Dagoberto dijo o no dijo, sino lo que no quiso decir.

Durante la charla con el periodista, Dagoberto se mostró escurridizo y evasivo, algo muy inusual en él. No fue el maestro corifeo, elocuente y sabio que suele ser en este tipo de encuentros, sobre todo cuando su interés se focaliza en descubrir lo que “está más allá” de lo superficial. En este diálogo, los papeles se invirtieron, Ernesto López querí­a encontrar la verdad y Dagoberto se aferró a las arenas movedizas de la superficialidad y futilidad en la argumentación: “Bukele es militante de GANA, Bukele es dirigente de GANA y Bukele es incluso candidato presidencial de GANA”.

Sin embargo, dí­as más tarde, el mismo Dagoberto en su comentario semanal retrasmitido ví­a digital por el canal “Informa TVX” (YouTube) el martes 7 de agosto (miércoles 8 en Europa), fue claro, diáfano y sin contrapuntos en relación a la polí­tica de alianzas y en particular, entre GANA y Nuevas Ideas. Algo que hace siete dí­as se negó a reconocer ante la pregunta del periodista Ernesto López, esta vez lo expuso sin galimatí­as. ¿Por qué recién siete dí­as más tarde?

Pues probablemente las fuerzas polí­ticas que marcan la pauta o el rumbo del movimiento social Nuevas Ideas ya llegaron a un compromiso polí­tico. Es decir, se pusieron de acuerdo en la táctica y en la estrategia polí­tica a seguir en la futura alianza con GANA y otras fuerzas polí­ticas. Pienso que, en estas discusiones, debates y negociaciones polí­ticas, la voz de Dagoberto Gutiérrez ha sido escuchada.

Los objetivos de la alianza “GANA-Nuevas Ideas y otros” son, según entendí­ a Dagoberto, derrotar la estrategia del bipartidismo en El Salvador, logrando que ARENA no vuelva al poder y que el FMLN no continúe administrando los poderes del estado, y, segundo, asegurar la posibilidad (el subrayado es importante, ya que se trata solo de asegurar la posibilidad) de alcanzar las transformaciones polí­tico-económicas y sociales necesarias (reformas a todos los niveles) para que la sociedad salvadoreña pueda desarrollarse en paz.

Racionalmente entiendo la polí­tica de las alianzas como un vehí­culo de acumulación de fuerzas para lograr objetivos polí­ticos concretos y/o programas de gobiernos especí­ficos. Sin embargo, pienso que pactar una alianza con GANA, para arrebatarle el gobierno al FMLN e impedir que ARENA vuelva al poder, sobrepasa el umbral de mi tolerancia polí­tica. La verdad es que se desvaneció en mí­ la gana que tení­a de darle mi voto a Nuevas Ideas en febrero 2019.

En relación a Nayib Bukele, soy de la opinión que él tiene la idea fija, desde hace varios años, de convertirse en el próximo presidente de la República de El Salvador. Con tal de conseguir esa meta Bukele estuvo dispuesto a pactar alianzas polí­ticas con quien fuera. Su coqueteo y noviazgo polí­tico con el FMLN fue parte de esa estrategia. La decisión de Bukele de pactar alianzas con GANA, un vástago del partido ultraderechista ARENA, forma parte de su plan presidencial estratégico maestro.

Personalmente, no me hago ninguna ilusión de que un gobierno con Bukele a la cabeza vaya a resolver la problemática socioeconómica de la gran mayorí­a del pueblo salvadoreño ni mucho menos cambiar el modelo económico neoliberal, tampoco pienso que será el detonante de la revolución democrático-burguesa salvadoreña del siglo XXI.

Efectivamente, las elecciones del próximo año podrí­an demostrar si el pueblo progresista, democrático, humanista y marxista se ha vuelto resistente o inmune al somní­fero FMLN, en el caso que Nayib Bukele saliera elegido como presidente de la república, a pesar del agravante de ser un polí­tico de derechas y representar a una fuerza polí­tica cercana a la ultraderecha tradicional salvadoreña.

¿Quién ganará entonces, sí­ gana GANA en febrero 2019?

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Roberto Herrera
Columnista y analista de ContraPunto. Salvadoreño residente en Alemania. Ingeniero graduado en electrotecnia, terapeuta ocupacional independiente con especialidad en pediatría y neurología. Narrador y ensayista.
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