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viernes, 14 de mayo del 2021

Procusto y la manipulación estadística de la pandemia

“Aquí, cuando nos decían alarmistas, empezamos a construir un hospital de verdad, que vendrá justo en el momento crítico” – Nayib Bukele, 18 de junio 2020, Twitter.

A algunos esto “del momento justo” les recordará la frase del hechicero Gandalf en la saga de El Señor de los Anillos: “Un mago nunca llega tarde, ni pronto. Llega justo cuando se lo propone”. A otros nos recordará la historia de Procusto, el bandido del Ática de la mitología griega.

Procusto ofrecía posada a los viajeros que pasaban por la región del Ática, alquilándoles una cama de hierro especial que increíblemente se acomodaba a la estatura del huésped. ¡Fascinante! Pero Procusto ocultaba un secreto terrorífico; mientras el visitante dormía, el villano lo amordazaba y lo ataba a las cuatro esquinas para ajustarlo a la fuerza a las dimensiones de la cama. Si el visitante era muy alto, le cortaba las piernas justo lo necesario para que cupiera. Si era muy pequeño, le estiraba de sus extremidades hasta lograr que coincidiera con la longitud del lecho. La racha del villano fue implacable hasta que el héroe Teseo logró vencerlo y torturarlo en su propia cama.

Esta terrible historia se utiliza frecuentemente para explicar algunas prácticas numéricas. El algoritmo de Procrustes es muy útil, por ejemplo, en el procesamiento de imágenes ya que permite ubicar un mismo objeto en dos imágenes distintas. Por otro lado, en su connotación negativa, el método procusteano describe la práctica deshonesta de ajustar datos artificialmente a una estructura predefinida. Es decir, manipular a discreción las estadísticas – el huésped – para que “peguen” con la narrativa – la cama.

“El hospital llega en el preciso momento para descongestionar el sistema de salud” – Dr. Francisco Alabí, entrevista televisiva, 22 de junio 2020.

Según la narrativa oficialista de la crisis, llevamos meses entrando a la “fase de mayor contagio” con los “hospitales a punto de colapsar”, a pesar de numerosos reportajes periodísticos y declaraciones del personal de salud que indican que el sistema desde hace mucho no da abasto con la demanda.

“El sistema de salud está por colapsar” – Dr. Francisco Alabí, informe de labores ante la Asamblea Legislativa, 23 de julio 2020.

Esta semana seguimos “al borde del colapso”. Y las estadísticas oficiales coinciden sospechosamente con la narrativa. Según el gobierno, justo antes de inaugurar la fase 1 del hospital en CIFCO el 21 de junio, se contaba con 150 camas UCI en la red hospitalaria. A ese día se contabilizaban 149 casos críticos de COVID. A 24 de julio, y a punto de inaugurar la fase 2 del hospital en CIFCO, se cuenta con 550 camas UCI disponibles, según la narrativa del gobierno, mientras se contabilizan 486 casos activos con diagnóstico crítico. Al límite. Pero ¡la red hospitalaria no atiende solamente pacientes COVID! ¿Será por eso que nunca se ha querido reportar el porcentaje de ocupación de camas UCI? ¿No es un sistema de salud colapsado aquel que envía pacientes a sus casas sin proveerles atención? ¿No es un sistema colapsado el que no puede garantizar la protección adecuada al personal de salud? A pesar de ello, según el gobierno y sus estadísticas, seguimos justo “al borde del colapso”; a pesar del crecimiento acelerado de casos confirmados y sospechosos, de casos críticos y graves, de fallecidos por sospecha de COVID y fallecidos por neumonía; a pesar de la altísima letalidad en el personal de salud. A pesar de todo, según la narrativa y las estadísticas oficiales, parece que el momento justo antes del colapso ha estado estirándose convenientemente esperando el inicio de operaciones y la habilitación “progresiva” del hospital en CIFCO.

¿Se está ajustando la cama de Procustes, el bandido perverso del Ática, al huésped o el huésped a la cama?

(*) Carlos Emilio Castelar Wembers M.Sc. / Ingeniero biomédico/Investigador. Alemania

Carlos Emilio Castelar
Carlos Emilio Castelar
Ingeniero Biomédico

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