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martes, 19 de octubre del 2021

Prevención del Suicidio: la cuarta ola de la pandemia

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Por Ricardo Sosa

El año 2020 nos dejó la llegada y los efectos de la pandemia por el COVID-19, durante el año 2019 se estimaron los suicidios en al menos 800,000 personas en el mundo; cada 40 segundos en promedio alguien toma la decisión de quitarse la vida.  Algunas asociaciones y organizaciones en el mundo que trabajan en la prevención del suicidio estiman que en el año 2020 entre un millón, y millón trescientas mil personas se suicidaron como consecuencia de pérdidas significativas a todo nivel.

La atención psicológica y de la salud metal ha sido descuidada por la mayoria de países en el mundo, y no es de asombrarse que en países de ingresos bajos y medios los presupuestos para la salud mental y física sean insignificantes; el médico estadounidense Víctor Tseng enumeró las cuatro olas que hay que enfrentar antes, durante y posterior a la pandemia por COVID-19, según el especialista la denominada “cuarta ola” es de mayor crecimiento y duración en el tiempo, y es la que se refiere a la afectación en la salud mental y económica por diferentes pérdidas de vida y de ingresos.

Otros autores, incluso la denominan como “quinta ola” que son efectos de forma tardía acumulativos de situaciones detonantes en el año 2020 y 2021.

Para fundamentar mi opinión conversé con el médico psiquiatra y psicólogo clínico Dr. Carlos Acevedo Oliva quien tiene años de esta sensibilizado y trabajando en prevención del suicidio en El Salvador, quien me manifestó sobre el incremento y saturación en su clínica privada con pacientes de toda edad, pero se destaca el incremento de jóvenes entre 15 y 29 años por trastornos de sueño, ansiedad, depresión, estrés, trastorno de alimentación, desesperanza, suspensión de proyectos de vida, pánico, ira, enojo, estrés postraumático entre los principales.

En El Salvador en la década anterior, y el inicio de la presente todos los días en promedio una persona decidió quitarse la vida en El Salvador; por ello es indispensable que pensemos con amor por el más cercano, que dejemos el egoísmo y el individualismo, para estar atentas y atentos al que necesite ayuda. En nuestro país somos los hombres los que mayoritariamente nos quitamos la vida, con menos intentos pero mayor efectividad.

Uno de los principales mitos en el mundo que estamos quebrando desde la Red Mundial de Suicidologia en El Salvador  es que la prevención del suicidio es solo una responsabilidad de los profesionales de la salud mental, psicologos y psiquiátras; en la prevención podemos y debemos apoyar todas y todos, ya que desde nuestros roles en la sociedad podemos contribuir en gran manera con la observación del más proximo, por supuesto primero en casa, la familia, la comunidad, el trabajo, en las iglesias, para iniciar un proceso de escucha activa, de atención sincera y genuina, que nos permitan acmopañar a esa persona, y poder hacerle sentir que no esta sola o solo. Y referir a los profesionales de la salud mental. Todos tenemos talento, conocimiento y habilidades que podemos poner a disposción de la prevención del suicidio, siendo equipo, siendo cuer

En El Salvador los hombres, mujeres, adolescentes y jóvenes debemos de morir llenos de vida y con nuestros sueños cumplidos, debemos morir en la denominada “cuarta edad” El suicidio en mi opinión es la muerte más prevenible de todas. Si quieres sumarte a la Red de Suicidología El Salvador puedes escribir a : [email protected] serás de bendición a El Salvador y el mundo.

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Ricardo Sosa
Máster en criminología , experto en seguridad pública, nacional y ciudadana. Columnista y analista de ContraPunto
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