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lunes, 25 de octubre del 2021

Polí­ticos se sirven pero no sirven

Cuando el ciudadano laborioso y honrado afirma -entre indignado y frustrado- que “la polí­tica es buena, pero los polí­ticos la hacen mala”, tiene toda la razón. Y aquí­ y ahora, no se necesita mucho seso para reconfirmarlo. Es más, algunas de esas acciones de los polí­ticos, además de resultar bochornosas, son atentatorias contra la dignidad e inteligencia del pueblo salvadoreño.

Ahí­ está si no, el retraso intencional -y pensado mal hasta se dirí­a que “consensuado”- de los diputados en la elección de los cinco Magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que -por más de 100 dí­as- tiene en total desamparo jurí­dico a la ciudadaní­a honrada. Total irrespeto de la Asamblea Legislativa al mandato constitucional que -aunque algunos, justificándolo, digan que no pasa nada- está afectando al ciudadano honrado y, en general, atentando contra el Estado de Derecho.

Nada que ver, entonces, con la justificación de que el retraso es para buscar al magistrado “más idóneo”, cuando a simple vista están la “enconada lucha” y el entrampe, para conseguir la adjudicación de cuotas manejables a los intereses partidarios, producto de un “consensuado” y satisfactorio “me das te doy”. Pero, se equivocan los diputados si piensan que el pueblo les cree. No solo no les cree, también detesta ese accionar antipatria.

Y se habla, además, de otra intención perversa: promover un combo en la elección de la CSJ y el Fiscal General de la República. Otra aberración insultante… Y en todo esto, no solo resultarán culpables los desesperados por la cuota, sino los 84 diputados; pues como cuerpo colegiado que es la Asamblea Legislativa, la responsabilidad debe ser compartida. En todo caso, diputados, no más irrespetos al pueblo y a la Constitución de la República

Y en el marco de la presente contienda electoral, para elegir a Presidente y Vicepresidente de la República (2019-2024), también se dan acciones polí­ticas que impactan negativamente en la población honesta, ahora visiblemente desencantada por el accionar personalista e interesado de los polí­ticos. Mueve a risa y coraje escuchar el reproche de unos y otros porque el candidato opositor “quiere llegar a la presidencia, a como dé lugar”. Pero, ¿acaso no todos quieren y hacen lo mismo?, ¿no es ese el objetivo de los partidos polí­ticos, autorizados por la Constitución? o ¿estarán jugando “pispizigaña” o a “lo que resulte”…? Ninguno lo hace con total pureza.

Es necesario ser coherentes, sobre todo quienes se confiesan cristianos. El Evangelio les cuestiona cuando denuncian la paja en el ojo ajeno (del otro candidato), sin ver la viga que tienen en el suyo. No se vale: el dirigente del COENA, Mauricio Interiano, arremetió en un spot, con insulto personal y directo al candidato opositor, con epí­tetos fuertes, como intentando ignorar el pasado muy cuestionado de su partido, por acciones que todo mundo conoce. Si bien, quizá logró halagar a algunos de sus seguidores, en general fue ofensa desesperada contra el pueblo y hasta para personas serias de la coalición. “Eso ya no, pero ni modo…”, me dijo sobre el spot, uno de mis muchos amigos de aprecio mutuo, que milita en la coalición de Calleja.

Nada que ver esta columna con defensas/ataques partidarios: no estoy -nunca lo he estado- afiliado a partido alguno. Pero digo, independientemente de si Nuevas Ideas es bueno o malo, sorprende -como nunca antes- la evidente desesperación de todas las tendencias polí­ticas unidas, organismos oficiales, empresarios y particulares, formando un solo bloque “multi-ideológico” y hasta feroz, para impedir “a como dé lugar” -aquí­ si cabe la frase- que un emergente movimiento y sus lí­deres hagan uso de su derecho de participar en polí­tica, por sus posibilidades de llegar al poder. ¿Será tanto el pavor a la alternancia que no reparan que, entre más vejámenes, insultos y falsos juicios se creen en su contra, más les están favoreciendo mediante publicidad gratuita, además del mal sabor que -sin ningún derecho- dejan en la conciencia de la mayorí­a de salvadoreños? ¿Y la democracia que se intenta construir? ¿Acaso pesa menos que los intereses partidarios o de grupo?

Lamentable, estos son mí­nimos ejemplos de la actual campaña, sin propuestas de bien, pero si con el insulto feroz -hasta llegar a ser motivo de juicio- para descalificar y ofender al adversario polí­tico, con acusaciones falsas y con menciones que lesionan la dignidad de la familia. Ofender con impunidad es cosa seria, fácil pero denigrante para el ofensor.

“A la Patria se le sirve y no se le toma para servirse de ella”, dijo el poeta y patriota cubano José Martí­. Sentencia que parece invertida hoy, precisamente cuando el panorama polí­tico electoral demuestra: más ignorancia que intelecto, más ambición que servicio, más privilegios para las cúpulas partidarias que reales proyectos de nación. La sentencia del poeta Martí­ se configura a la inversa en El Salvador, donde resulta evidente que, hoy por hoy, la polí­tica se ejerce en función del interés particular de unos pocos.

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