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domingo, 01 de agosto del 2021

Perspectivas de la economí­a salvadoreña

Para aumentar el bienestar hay que generar más riqueza, pero asegurar que esa riqueza no quede en manos de unos pocos y sirva principalmente para el bien común

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En una encuesta que el Banco Mundial realizó en El Salvador en el año 2018 (1), que fue respondida por 113 personas o instituciones interesadas en el trabajo de ese banco;  de los cuales aproximadamente la mitad eran académicos, investigadores, tanques de pensamiento, organizaciones del sector privado, ministerios y fundaciones privadas y ONG; algunos de los resultados fueron los siguientes:  a) sus prioridades del desarrollo son la educación, la disminución de la criminalidad y la violencia, así­ como el crecimiento económico;  b) lo que puede contribuir más a la reducción de la pobreza es el crecimiento económico, la educación, la creación de empleo, así­ como la inclusión social; c) los factores que contribuyen a la prosperidad compartida son: educación y capacitación que mejore las oportunidades de trabajo seguro, crecimiento económico sustentable y mejoramiento de oportunidades para los emprendedores; d) La causas de los esfuerzos fallidos y los pocos esfuerzos de reforma son: presiones polí­ticas y obstáculos;  así­ como poca cooperación entre las instituciones  gubernamentales.

Estos elementos fundamentales para una polí­tica de desarrollo económico y social se encuentran incluidos en Plan Cuscatlán, el cual contiene las lí­neas estratégicas que se pondrán en práctica durante el gobierno de Nayib Bukele. Es muy probable que el estancamiento económico estructural pueda  ser superado por las polí­ticas del nuevo gobierno, pero se necesita al menos dos años para superar los obstáculos a la aplicación de esas nuevas polí­ticas.

Partiendo  que durante el año 2019 el crecimiento será de 2.5 %, un crecimiento bajo de las remesas familiares, una disminución de la producción agropecuaria debido a fenómenos climatológicos en el año 2019, la disminución de las expectativas de inversión durante el año 2019, generada por la incertidumbre sobre las personas que integrarán el gabinete económico, así­ como un perí­odo de maduración de las inversiones de aproximadamente un año, se esperarí­a que el crecimiento de la producción baje a 2.4 % en el año 2020,  pero que aumente a 2.6 en el año 2021 y 2.8 en el 2022.

Si la polí­tica económica gubernamental adopta el modelo de desarrollo capitalista de Economí­a Social de Mercado desde el inicio de su mandato, para disminuir los efectos negativos sobre el crecimiento económico del modelo neoliberal que continuará poniendo en práctica la empresa privada, se puede esperar tasas de crecimiento económico un poco mayores a partir del año 2021 y posiblemente superar el fenómeno del estancamiento histórico estructural de la economí­a salvadoreña.

El modelo de Economí­a Social de Mercado se fundamenta en el principio que los mercados son los mejores canalizadores de los recursos en la economí­a, pero el Estado debe corregir y proveer las condiciones institucionales, éticas y sociales para que operen en forma eficiente y equitativa, así­ como prever, compensar y corregir los problemas que generan los mercados. Su interés principal es asegurar la dignidad y los derechos de las personas; combinar las necesidades de libertad económica y de justicia social para mejorar el bienestar común, el intercambio de mercancí­as, así­ como la redistribución de la riqueza y el ingreso. Para aumentar el bienestar hay que generar más riqueza, pero asegurar que esa riqueza no quede en manos de unos pocos y sirva principalmente para el bien común; su objetivo es la protección de los individuos en su condición de capitalistas, trabajadores y consumidores, así­ como de los mercados y el medio ambiente.

(1)  Public Opinion Research Group

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Santiago Ruiz
Columnista Contrapunto
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