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martes, 11 de mayo del 2021

Paisitos de mierda

"Tráiganme a sus cansados, a sus pobres,
a sus masas amontonadas que anhelan respirar en libertad”
Emma Lazarus, soneto grabado en la placa en la Estatua de la Libertad.

Estas palabras del epí­grafe le han dado la bienvenida a miles de inmigrantes por más de un siglo, personas que han venido a los Estados Unidos huyendo de guerras, violencia, pobreza o desastres en búsqueda de una vida mejor; sin embargo, esta semana el mundo fue testigo de lo contrario: de la antipatí­a del presidente en contra de ífrica, Haití­ y El Salvador al llamarles shithole, o sea, “paí­ses de mierda” y, por lo tanto, reduciendo a sus habitantes a personas sin valor. Ya alguien dijo que el único shithole era la boca del susodicho. Sí­, yo sé que con este titular estoy a la misma altura de lo que criticamos, pero es necesario usar esta frase para entender que lo que está pasando es eso: vulgar y despectivo.

Podrí­a decirse que se referí­a a la pobreza y a la violencia de los paí­ses en cuestión, pero después remata y exhibe su racismo al decir que prefiere que personas de Noruega emigren a EEUU, pues está convencido que ellos dejarí­an su paí­s por uno inferior. Esto intensifica su desprecio racial con el que inició su carrera polí­tica en contra de los mexicanos.

El lunes 15 se celebra el dí­a del Dr. Martin Luther King en Estados Unidos. El Dr. King fue instrumental en la lucha por la igualdad racial en dicho paí­s. En uno de sus discursos, MLK dijo “Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien” pero eso parece no hacer mella en algunas personas.

¿Por qué los salvadoreños salen de su paí­s? Hay que revisar la historia y aceptar nuestra responsabilidad en ella, así­ como los azotes extranjeros. Si Latinoamérica no fuera el patio trasero de los gobiernos gringos, si nuestros gobernantes hubieran respetado la dignidad de sus pueblos, si los EEUU no nos hubieran manipulado económica, polí­tica y militarmente ni despilfarrado tantos millones en una guerra que ni fue nuestra, no tendrí­amos la necesidad de emigrar.

Por años la gente ha escapado de la pobreza, de la violencia, de la falta de oportunidades para irse a los Estados Unidos. Al llegar no encuentran el lugar soñado, el American Dream, los billetes en los árboles; en su lugar encuentran barreras lingüí­sticas, discriminación y racismo de parte no solo de los estadounidenses, sino también de los inmigrantes que llegaron antes que ellos.

“Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda” decí­a MLK. Es claro que esta ha sido una posición de un hombre ignorante que no tiene filtro, pero como lí­der y como persona pública, sus palabras hacen eco en sus correligionarios y así­ se vuelven más hirientes al venir del vecino, de la viejita en el correo, de los inmigrantes que ahora viven mejor y son los gringos wannabe de esta pelí­cula.

Denigrar y devaluar a la gente por el simple hecho de venir de X paí­s nos deberí­a hacer recordar que es la historia que EEUU ha vivido y la repite. Los polacos, los irlandeses e italianos, los japoneses y alemanes todos fueron discriminados ideológicamente y ahora son sus descendientes que se encargan de perpetuar ese odio olvidando que sus padres o abuelos lo vivieron. Si ignoramos el odio lo normalizamos y no lo erradicaremos nunca.

El presidente y sus seguidores podrán ofender a quienes les dé la gana, pero nunca podrán tener la felicidad y el calor humano que existe en los paisitos de mierda.

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Nelson López Rojas
Columnista Contrapunto

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