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miércoles, 04 de agosto del 2021

Ortiz, buen funcionario pero…

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En la mañana del lunes 22 de marzo de 2004, Óscar Samuel Ortiz Ascencio, brindó declaraciones públicas para reclamar las cabezas de la dirección del FMLN luego de la derrota de Schafik Handal en las elecciones presidenciales. Aquellos comicios si bien significaron una derrota electoral, también fueron una victoria polí­tica que garantizó acumulación necesaria que resultarí­a en posteriores victorias. Exigir cabezas en aquel momento solo provocó que el adversario se frotara las manos.  
De extracción humilde en su natal La Unión, en 1977 Ortiz se incorpora a las FPL. Conocido como "comandante Guillermo" lideró columnas guerrilleras en el oriente del paí­s y en 1994 fue parte de la primera bancada legislativa del FMLN. En el año 2000, Ortiz fue electo alcalde de Santa Tecla y por 14 años fungió como tal, incluso se modificaron los estatutos del partido para que pudiera sostenerse en ese cargo, hasta que se presentó como parte de la fórmula del FMLN que ganarí­a las presidenciales de 2014.  
 
En un proceso inusitado en el paí­s (porque ningún partido a excepción del FMLN realizaba elecciones internas), a finales de 2004, Ortiz disputó la coordinación general del FMLN con Medardo Gonzáles. Era una disputa polí­tica e ideológica. Se presentaban dos grandes corrientes: la "revolucionaria socialista", encabezada por Schafik Handal y la "renovadora", encabezada por Ortiz.  
Fue un conflicto polí­tico fratricida, una verdadera guerra civil interna, municipio a municipio, pueblo a pueblo. Local a local. Estructuras paralelas que provocaron no en pocas ocasiones que volaran sillas, empellones e insultos. Ortiz perdió estrepitosamente aquel conflagración fraticida.  ¿Juez y parte? El ex alcalde tecleño y actual vicepresidente de la República, ha sido "crí­tico" con la dirección del partido FMLN. Es decir, ha sido juez y parte de la actuación polí­tica del partido de izquierda.  
En un comunicado oficial difundido tres dí­as después de reconocer la derrota electoral de 2019, la Comisión Polí­tica del FMLN anuncia elecciones internas anticipadas y se "invitaba" a que ninguno de los actuales dirigentes se presentara a competir a cargos en le partido, Ortiz iba en esa lista.  Por derecho propio, según estatutos, Ortiz es parte de la Comisión Polí­tica del FMLN, sin embargo nunca ha asistido al "1316", la sede nacional del partido, a sesionar con la Comisión Polí­tica. Según fuentes del partido, Ortiz debí­a además al menos USD$60 mil en concepto de aportaciones que cada militante otorga para el funcionamiento del partido. Lo hacen todos los funcionarios de elección popular y Ortiz no habí­a aportado en muchos años. Para participar en las elecciones internas de este año, pagó de un plumazo su deuda.  
 
A fuerza de ser sinceros, Ortiz ha sido un alcalde muy efectivo y competente. Buen administrador de la cosa pública. Muy claro en su imagen polí­tica y cómo robustecerla. Muy audaz para tender vasos comunicantes con la derecha empresarial y polí­tica.  A Ortiz parece no molestarle nada del estado de cosas. De hecho le va muy bien a su figura personal. Su discurso polí­tico no es el de la transformación de la sociedad. Su discurso es el de la administración efectiva del estado de cosas. Su discurso no es desde el enfoque de derechos, de la defensa de la naturaleza. Su discurso, en sus palabras, es "anti ideologí­as". Para él las ideologí­as ya no existen. Y eso, precisamente, es el discurso ideológico triunfante del estado de cosas.  
A mi parecer, Oscar Samuel Ortiz Ascencio es y ha sido un buen funcionario. Nadie puede negar eso. Con habilidades y experticias para aportar desde muchos otros espacios en el partido FMLN. Pero ser un buen funcionario, haberse adaptado tan bien al estado de cosas no le acredita ni polí­tica ni ideológicamente para aspirar si quiera a dirigir al partido FMLN. 

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Herbert Vargas
Colaborador
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