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Nuestro Hombre en Finlandia

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Isä Oskari Juurikkalae ser un joven ateo, proveniente de una familia con fuertes convicciones de izquierda, es quizás esa búsqueda de justicia, del trascender en los demás lo que lo llevo a ser encontrado por la fe

Por Hans Alejandro Herrera Núñez


Ser católico en la tierra de Papá Noel es extraño, exótico y obviamente difícil. Imagínense ser sacerdote del Opus Dei.

Un fantasma recorre Europa, se llama la FE. En la hipersecular sociedad escandinava la existencia de la fe en formas religiosas organizadas y tradicionales son ejemplo de lucha en una de las regiones del planeta más prósperas, pero también con los más altos índices globales de suicidio.

En un país como Finlandia, un país sin tradición católica desde el siglo XVI, la vocación religiosa es literalmente un milagro. El número de católicos allí es del 0,2% Es por ello que no deja de ser sorprendente está vocación, más aún cuando se trata de un joven sacerdote finés.

La historia de Isä Oskari Juurikkala comenzó en la primavera de 2002. De ser un joven ateo, proveniente de una familia con fuertes convicciones de izquierda, es quizás esa búsqueda de justicia, del trascender en los demás lo que lo llevo a ser encontrado por la fe. En su país hay pocas iglesias, y las que hay paran vacías. También abunda un desencanto y cinismo que lleva a muchos a posiciones más aisladas dentro de la sociedad. Es frecuente en los países de Escandinavia que encuentren a un vecino muerto por el olor a cadáver después de semanas o meses de descomposición. Simplemente la gente se deja morir en la soledad más desesperanzante. Es increíble saber estas cosas cuando Finlandia es tomado como país modelo, pero por otra parte el desarrollo económico y una cierta igualdad social entre los finlandeses no acaba de generar ni paz ni armonía en el país modelo. Es como diría Chesterton respecto al hombre secular moderno, es como si solo revolcándonos en la miseria alcanzaramos nuestra propia satisfacción. Sin embargo la fe aparece como una misión para el joven sacerdote católico finlandés.

Cuando en los siglos X y XI empezó una fuerte tarea de evangelización de Escandinavia, misión a cargo de monjes irlandeses especialmente, nadie creyó que los indómitos bárbaros del norte se acabarían cristianizando en solo ciento cincuenta años. Hoy la tarea parece más ardua, pero empieza.

La misión de Oskari recuerda el lanzamiento de la nueva Evangelización de parte de Juan Pablo II en la década de 1990, cuando enfocó la tarea evangelizadora a la reevangelización de una Europa vieja, cansada y sin fe.

«¿Alguna vez has tenido ganas de rendirte pero algo te empuja?» Son una de las frases que suelta Oskari en su cuenta de Instagram @oskarijuurikkala o su podcast, dónde no solo evangeliza sino también discute sobre arte. Amante de la pintura es capaz de ver la trascendencia del artista más allá de la aparente ofensa. Un ejemplo es el de su defensa al McJesus de Jani Leinonen , una obra que representa a un Ronald Mcdonald’s crucificado. Ante los ataques de cibernautas a la obra por considerarla ofensiva a la fe, Oskari refiere el sentido profundo que le da el artista, de cómo el capitalismo y el culto al comercio ocupan y arrebatan el espacio de lo sagrado en las sociedades seculares.

Y no solo esa obra. Su Instagram da fe por su interés en la pintura y las artes plásticas que se exponen en su país, como las obras de Ida Valkonen o Emmi Mustonen, o incluso más lejos, como su afición a Caballeros del Zodiaco en una muestra de manga.

Para este joven sacerdote envuelto en un entorno secular nada amigable hacia la fe, y menos hacia la católica; su trabajo no hace más que ofrecerle alegría a través del optimismo de su sonrisa. Para él Dios no es una idea como pensaba antes de 2002, sino un “Tú”, alguien con quién comunicarse. Esa es precisamente la belleza de la fe. Y como él mismo señala “hay mucho trabajo que hacer en Finlandia”.

Agradecimientos especiales a la gran periodista peruano finlandesa Kukka Maria Ahokas por su interés hacia las historias en relación a nuestra fe, y en especial porque fue a través de una entrevista suya sobre este sacerdote que publicó recientemente en Helsinki que pude enterarme que en la tierra de Papá Noel existe un hombre que hace la diferencia.

Kukka es una joven escritora y Periodista formada en un hogar de fe luterana con fuertes convicciones sociales. Cómo mujer de izquierda democrática demuestra en sus crónicas sobre Centroamérica, Bolivia, Perú o la inmigración venezolana en Sudamérica, su profunda convicción por establecer puentes de diálogo entre los hombres y mujeres de buena voluntad. Su entrega a conocer sin trabas ideológicas a un sacerdote católico y además del Opus Dei, no hacen más que confirmar su genuina vocación de diálogo, la cual fortalece la fe de algunos en un periodismo genuino.

Una periodista así demuestra que en Europa hay una mujer que hace la diferencia.

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Hans Alejandro Herrera
Hans Alejandro Herrera
Consultor editorial y periodista cultural, enfocado a autoras latinoamericanas, Chesterton y Bolaño. Colaborador de ContraPunto
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