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viernes, 14 de mayo del 2021

Necedad y avaricia de la oligarquí­a

La necedad y avaricia de la oligarquí­a de no permitir mejores condiciones de vida para la población salvadoreña, están provocando un nuevo y alto tensionamiento social, polí­tico e institucional en el paí­s.

Hace ya mucho tiempo que tomaron la decisión de desestabilizar y sabotear al gobierno de izquierda. Para ello, junto a los norteamericanos, dispusieron lanzar a una Sala de lo Constitucional para cortar los recursos que el gobierno requiere para cumplir con su plan de inversión social, que hoy destina más ingresos nacionales al combate de la pobreza y a otros sectores estallados por el comercio consumista de los importadores.

Y son hoy, la sala y las cámaras patronales, las que salen al ruedo polí­tico porque el partido Arena arrastra un liderazgo muy desgastado internamente y de mala percepción social, que lo vuelve traidor para buscar soluciones a graves problemas nacionales heredados.

La renovación que muchos esperaban en ese partido fue “una farsa” descubrieron dos diputados. Engañaron a mucha gente decente y sensata de derecha. Expulsaron a una diputada por hechos menores o por hacer uso de potestad legislativa, y a otros, que por reunirse con jefes de pandillas o por haber lavado de dinero, los protegen y los catapultan para diputados y alcaldes (menos uno, fallecido curiosamente cuando el fiscal norteamericano se encontraba en el paí­s).

Ingresados ya a la campaña electoral, muchos cí­nicos aliados de ese partido, siguiendo las “sugerencias” norteamericanas, ya están en la ruta por promover a candidatos independientes, no importando sin con ello desbrozan al mismo Arena.

A la oligarquí­a y a los gringos no les interesa si hay o no partidos polí­ticos dentro de este sistema burgués neoliberal, en tanto las transnacionales y los grandes capitalistas manejen las leyes y gobiernos a su arbitrio y protejan sus privilegios mal habidos.

Hay que recordar que la máxima resistencia para la firma de los acuerdos de paz precisamente provino de los sectores oligárquicos y de la ultraderecha. No cumplieron con el acuerdo del foro económico-social e impusieron a rajatabla el programa neoliberal, saqueando los recursos estratégicos del Estado salvadoreño.

Son estos mismos sectores, transfigurados en financistas y especuladores, los que hoy bloquean al gobierno y se niegan a invertir en el paí­s, sacando los capitales a otros paí­ses de la región.

Después de concluido el conflicto armado, garantizando la superación de la dictadura militar, el paí­s decidirí­a su destino polí­tico por la ví­a electoral, correspondiendo a la variadas correlaciones polí­ticas. Sin embargo, hoy los voceros de las cámaras patronales dicen que no invierten porque cada proceso electoral democrático les provoca incertidumbre para invertir e inseguridad jurí­dica. ¡Vaya qué democráticos son estos capitalistas!

Aún y cuando el partido Arena ya esté siendo visto con recelo y hastí­o por los mismos voceros de la derecha, el Frente no debe esperanzar su fortaleza en el deterioro de dicho partido. El Frente debe corregir y colocar fuerzas y esfuerzos más allá del aparato burocrático burgués.

Armando Salazar
Armando Salazar
Columnista Contrapunto

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