Por Tomás Andréu
Yo nunca seré un muerto: Alimentaré gusanos que serán mariposas, vendrá la lluvia y hará florecer de mis huesos un generoso jardín para las hormigas.
Yo nunca seré un muerto: Nutriré los árboles y seré nido y pan para aves, y el viento me hará pernoctar de hoja en hoja: seré clorofila, savia, polen.
Yo nunca seré un muerto: El sol dorará mi piel y los cuerpos celestes reverberarán en mí y en su luz me conjugarán.
Yo nunca seré un muerto, porque de mis residuos, de mis sedimentos, habrán nacido otros como yo.


