sábado, 13 julio 2024

Marvin Iraid, pintor salvadoreño que innova en Annapolis

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Marvin Iraid nació en San Miguel, zona oriental de El Salvador, donde estudió sus primeras letras, luego habría de migrar a la capital San Salvador y, por último, a sus diecisiete años, migró hacia el Norte, donde pinta su nueva identidad.

Por Grego Pineda

El talento artístico, Don de Dios o resultado de mucho estudio y trabajo, emerge con fuerza dentro de la Comunidad salvadoreña radicada en Washington DC, Maryland y Virginia. Es el caso del pintor Marvin Iraid, salvadoreño-estadounidense, que ha logrado ya, imprimir su huella en la historiografía de las artes plásticas latinoamericanas en Los Estados Unidos de América.

Marvin Iraid nació en San Miguel, zona oriental de El Salvador, donde estudió sus primeras letras, luego habría de migrar a la capital San Salvador y, por último, a sus diecisiete años, migró hacia el Norte, donde pinta su nueva identidad. Es un buscador de perspectivas y prioriza sus apreciaciones con su pasión e inspiración. Sus pinturas tienen una fuerza vital que refleja no solo su juventud, sino, su certeza de saberse dueño de un destino manifiesto.

Comenta Iraid que, desde los siete años de edad, comenzó a practicar el dibujo, y siempre sobresalía en esa área en los centros escolares. Ya en San Salvador, se reunía con otros que tenían el mismo interés en dibujo y pintura y la práctica era constante. Buscaba la precisión y sentía necesidad imperiosa de reproducir su interpretación del entorno. Esto lo llevó a ser un niño y joven solitario, casi ensimismado.

Al llegar a Los Estados Unidos de América, las cosas no fueron tan idílicas como pensó, alguien muy querido y de mucha importancia para él, le dijo a boca de jarro: “Has venido a trabajar no a estudiar”, y por eso tuvo que sumergirse en las demandas vivenciales y postergó su ideal de estudio y práctica de su vocación artística. Sin embargo, comenta con añoranza, la obsesión por dibujar y pintar hacía que buscara espacio y tiempo para “desahogarse”.

Explica Marvin que, decidió ir a la escuela en las noches a estudiar inglés, pero a la vez se había propuesto mejorar sus técnicas de dibujo y pintura. Y fue en el año dos mil ocho cuando hubo una nueva manera de relacionarse con sus pinturas: “soñaba mucho y durante el día los recordaba y se los contaba a mi madre y ella no me entendía. Entonces, comencé a dibujar y pintar lo que soñaba y fue así como creamos un nuevo nivel de entendimiento y comprensión con mi progenitora”.

Todavía hoy, reconoce Iraid, sus imágenes oníricas permean su inspiración y de allí que algunas de sus pinturas parecen surrealistas o cuando toma modelos realistas se ve impelido   a incorporar rasgos que cambian el modelo y deviene en algo único, que trastoca la realidad modélica. Comenta que le gusta reproducir fotografías, pero debe haber una intervención en ellas, de lo contrario no es arte plástico.

Por aquellos años, Marvin Iraid, comenzó a buscar oportunidades para mostrar su trabajo y al mismo tiempo se concentró en crear su propia propuesta estética, y para ello incursionó con óleos, acrílicos, láminas de cobre, oro y plata; exploraba texturas. Dedicaba horas a estudiar los estilos clásicos y las mejores obras de pintores universales y practicó luces y sombras en general y en los retratos en particular.

Marvin comenzó exponiendo en Annapolis, capital de Maryland y luego en el Estado de Virginia y Washington DC., participando en diferentes eventos culturales donde representó a El Salvador. Pero fue hasta que la presidenta de la Casa de la Cultura El Salvador en Washington DC, Doctora Jeannette Noltenius, lo llevó a exponer en la Embajada de El Salvador y a diferentes lugares de importancia y presentado como un artista emergente del área DMV, donde ya tuvo más espacios y reconocimiento.

Para Marvin Iraid, el arte es algo que nunca se deja de aprender o explorar, sus metas son seguir precisando su estilo y lograr que, aunque no firme sus obras, se reconozca su impronta; además aspira a llevar su trabajo por diferentes países. Y desde esta columna cultural, leída por latinoamericanos en EE. UU, y reproducida en El Salvador, le deseamos lo mejor y que su talento y obras sean expuestas como un sueño hecho realidad.

Su talento, carisma y representatividad, le valió a Marvin Iraid que fuera invitado y partícipe de la película “Sueños Ilegales”, siendo él un elemento importante que da contenido y justifica la línea argumental de dicha película. Es mérito, sí, del director de la película haber reconocido y ponderado el valor artístico de Marvin y de haberlo incorporado, especialmente su obra. Marvín le hizo al director, su sueño ilegal en legal.

Pueden apreciar la obra de Marvin Iraid en Youtube: https://www.youtube.com/@marviniraid205; Facebook: https://www.facebook.com/marvin.irai.77, y su correo electrónico es: [email protected]

* Magister en Literatura; Abogado y Notario de la Diáspora salvadoreña. [email protected]

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Grego Pineda
Grego Pineda
Escritor de la diáspora salvadoreña en EE. UU, Magíster en Literatura Hispanoamericana, columnista y colaborador de ContraPunto
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