Por Juan José Dalton Pohl / Imagen de Rodrigo Andrés Torres (*)
LOS TRISTES MÁS TRISTES
- Entrada
Tarde de cielos podridos
en la estación del pior es nada,
la feria de las mil colonias,
retitulada como
“Feria Gastronómica Latinoamericana en Frankfurt”
–la ciudad de la lluvia negra–,
los salvadoreños interactúan
como semidioses del encanto.
Entran como mártires en vigilia
avitrinados en un museo del odio y la memoria.
- Puesto de Argentina
“Un choripán y un fernet, boludo… mirá que hermoso”
Añora con una quirúrgica ternura literaria
el argentino,
con una úlcera de nostalgia.
“Pero, sabés que en El Salvador la guerra civil duró doce años?”,
respondió el semi-dios de metro y medio,
también con indicios bacterianos del cólera.
- Puesto de México
“No mames,
prueben las quesadillas de huitlacoche, we,
están que te cagas!”
interrumpe nervioso el mexicano
–ese sí, solo vino a comer
con su analgésica sonrisa–.
“Maje,
pero vos sabés que El Salvador tuvo la matanza de El Mozote,
la más sangrienta de toda Latinoamérica”,
responde grotescamente,
con su sonrisa infinita, el salvadoreño
–que, para variar,
es el alma de la fiesta–.
- No hay puesto de El Salvador
“Y qué vas a comer tú, pues?”
le preguntan en orquesta
los habitantes de la mesa.
“Yo creo que una entraña, término medio,
bien sangrienta,
como mi patria”
exclamó sin más que agregar.
Todo fue risas.
Risas políticas,
risas de llanto,
risas acostumbradas.
(*) Poema: Juan José Dalton Pohl (Instagram: @poesia_detodos)
Pintura: Rodrigo Andrés Torres (Instagram: @rodrigoatorresl)


