Zarko Pinkas |
Hola.
Te quiero.
Lástima que nunca puedas sentir
la intensidad
con la que mi mente profunda pronuncia tu nombre.
Toda la tarde he pensado en ti.
Una y otra vez. Sentando por días viendo la ventana rota.
Las horas
han olvidado avanzar
y el tiempo decide
sentarse a contemplar mi derrota.
Siento el vacío
de saberte lejos.
No la distancia de los caminos,
sino esa otra,
la que abre un abismo
cuando dos almas
dejan de encontrarse.
Es un desperdicio
todo lo que siento por ti.
Nunca podrá levantarse
desde la tierra
hacia los aires lluviosos.
Permanece aquí,
enterrado,
respirando debajo de mis pasos
como una raíz
demasiado cansada
para buscar otra primavera.
Hubiera sido
una historia perfecta.
No lo fue.


