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viernes, 07 de mayo del 2021

Los paragobiernos en Latinoamérica

Son estructuras paralelas al Estado, incidentes en éste de acuerdo a sus intereses y agendas, posible por la permeabilidad estatal y en razón de sus debilidades estructurales y de origen.

Podremos comprenderlo observando al estado mexicano, en su confrontación con el narco y arrastrando una nula credibilidad entre los mexicanos por la implicación de la práctica totalidad de las clases polí­tica y judicial con éste, lo que hacen de México un estado inviable, pero esperanzado ante la llegada de AMLO al ejecutivo.

¿Cómo fue posible, teniendo el potencial y las riquezas que posee, así­ como el privilegio de su clase ilustrada, probadamente capaz?; pues reduciendo ese potencial a las élites, lo que remeda estructuralmente el resto de AL.

Entonces el problema es de origen pues Latinoamérica surge como parodia de la colonia, preservando privilegios y riquezas en la hacienda, o en cualquiera de sus formas actualmente, que se suma a la injerencia estadounidense e inglesa, que refuerzan tales condiciones en nombre de la Democracia mientras rapiñan los recursos de la región, valiéndose de la avidez de quienes ostentan el poder económico, únicos beneficiados de tales contubernios, mientras el soberano, legí­timo dueño y heredero de tales bienes, no es consultado y sí­ expoliado en tales arreglos.

Ello degenera en tales estructuras, que en el caso Guzmán Loera tiene su mayor referente, pues evidencia crudamente la inexistencia del estado o la justicia, pues traslada al indiciado a EU para, aparentando alguna suerte de proceso legal, no resolver el problema en su origen, lo que implicarí­a desmontar las causales, es decir, el modelo que privilegia a las élites mientras empobrece a las mayorí­as.

¿Por qué no hacerlo?; por las ganancias derivadas, que ya para el perí­odo del ex presidente Cedillo equivalí­a a 5 veces la factura petrolera mexicana, y que ahora es de $320,000,000,000.00 anuales, nutriendo al uribismo en Colombia, sorteando el corredor centroamericano hasta México, desde donde salta a Detroit, para diseminarse por el mayor mercado de la droga: EU, quién en un pretendido ejercicio de contención sobre el terreno y a través de la DEA, interfiere los intereses soberanos y territoriales de la región, no sin ser partí­cipe del negocio en cuestión, lo que develara aquel oscuro juicio que se le hizo a la CIA en el caso Irán – Contras descarando los beneficios que las distintas administraciones estadounidenses obtienen del narco, según Bill Casey, director por entonces de ésta.

En su dí­a Porfirio Dí­az señaló: "Pobre de nuestro México, tan lejos de Dios y tan cerca de EU" haciendo referencia a las asimétricas y traumáticas relaciones con EU, que promueve mediante el intervencionismo sus privilegios, debilitando las instituciones para facilitarlo y atajando cualquier señal de progresismo en la región, sumiéndola a su vez en la dependencia y el atraso, y estimulando los paragobiernos, que encuentran en el desorden y la lasitud sociales, el nicho propicio en el que prosperar, lo que redunda en un problema de oferta y demanda, de compra y venta, de ganancia/beneficio, es decir, de mercado/modelo.

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