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lunes, 02 de agosto del 2021

Los mismos de siempre

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Por Nelson López Rojas

Hay un viejo chiste que se cuenta solo:

– ¿Cuál es la diferencia entre ignorancia y apatía?

– No sé y ni me importa.

Parece que vivir en una sociedad monocultural como la nuestra nos hace más daño que bien. Monocultural, monoreligiosa, monosexual. Y pareciera que esto nos une como sociedad y al final resulta ser todo lo contrario pues queremos que las cosas cambien, pero nuestro accionar es el mismo, somos nosotros los mismos de siempre.

La gente sigue botando basura por las ventanas de los buses y de los carros polarizados. El tener para comprar un carro te dice que el dinero no compra tu educación. Los policías siguen siendo autoritarios sin importarles los derechos humanos de los jóvenes que, por el simple hecho de ser jóvenes, son sospechosos. Los vigilantes de cualquier establecimiento se creen los dueños del lugar y maltratan a los clientes. Las señoras de las instituciones públicas siguen tratando mal a los usuarios y a los pacientes. Hay cinco porteros para una entrada de la Universidad Nacional y cuando llega un auto se debate quién será el que levante la pluma de ingreso. Los buseros siguen acelerando y parando donde les dé la gana ante la mirada pasiva de los de tránsito. Las hermanas se siguen cubriendo la cabeza con el manto mientras sus hijos mareros siguen acechando a la población. Los hermanos de las iglesias que desprecian rechazan a los que tienen una orientación sexual no tradicional mientras ellos mismos esconden otros pecados innombrables.Las comerciantes que explotan a sus empleadas que necesitan el trabajo para llevar comida a sus casas. Las chavas prostituyéndose en línea a cambio de lujos temporales. Los hombres siguen orinando en las calles con la excusa de que no hay baños públicos. La tóxica de la oficina que con el afán de obtener algún beneficio personal le pone el dedo a medio mundo. O aquel amigo que te dice que lo esperés a las 9 y llega a las 11.

Como que si no fuera suficiente el odio fraterno en una final de fútbol Alianza-FAS, tomemos en cuenta las distintas iglesias y denominaciones aun dentro del cristianismo o los partidos políticos que se fracturan cada vez más.  O a nivel individual, la mayoría de accidentes de tránsito evitables han sido causados por la agresión de los motoristas que, pudiendo simplemente ceder 5 segundos de su tiempo, se enojan y agreden al otro como si fueran enemigos a muerte.

Seguimos siendo los mismos de siempre.

La incapacidad de Nuevas Ideas y de su club de fans de pasar página alimenta el odio hacia los de “la esquina” y hacia todo aquel que piense distinto a ellos. No es un secreto todo el daño que los políticos tradicionales le causaron al país, ya todos sabemos de los robos, los saqueos, la falta de interés por el pueblo, etc. Yo apoyo que #DevuelvanLoRobado, pero pedir justicia y promover el odio son dos cosas distintas. Seguimos como en la guerra, seguimos odiando. Sí, los mismos de siempre robaron, fueron corruptos y sin transparencia. Sí, es cierto, pero no por eso hay que “dejar que otros roben”, no se trata de cambiarle las guitarras al mariachi si sigue siendo mariachi. Como dice la Niña Lilian… bueno ya saben lo que dice.

Antes pensaba que si no cambiábamos iríamos en caída libre, pero hemos permanecido inmutables en ese abismo de putrefacción social por mucho tiempo y parece que no nos interesa cambiarlo. Nuestra sociedad necesita grandes transformaciones y todo comienza a nivel individual, a nivel del hogar. Desde dar las gracias, ceder el paso, no echarle zancadilla a nadie, pero sobre todo, a tolerar y respetar a aquellos que piensan distinto a nosotros.

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Nelson López Rojas
Catedrático, escritor y traductor con amplia experiencia internacional. Es columnista y reportero para ContraPunto.
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