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lunes, 17 de mayo del 2021

Los estadounidenses y las armas

Durante un concierto country, frente al hotel Mandalay en Las Vegas, el domingo 1 de octubre, sobre las 10:00 p.m. y a manos supuestamente de Sthepen Paddock, que se alega es responsable de los disparos, se asesinó a 59 personas e hirió a 515 más. Su perfil, sin embargo, es interesante puesto que en su haber delictivo se encuentra solo una esquela de tráfico, no se le reporta como persona peligrosa, poseí­a dos aviones ligeros, una vida estable materialmente y casaba en Alaska, para lo que era poseedor de armas de fuego ““ nada extraño en una sociedad que venera culturalmente la tenencia de armas, pues existen estadí­sticamente 84 armas de fuego por cada 100 ciudadanos – , con absurdos requisitos para adquirirlas (18 años para armas largas y 21 para armas cortas sin más); por tal ví­a mueren hasta 34,000 personas anualmente según el departamento de estado, 20,000 de ellas suicidas, lo que explica la naturalización que de la muerte por violencia se hace en la sociedad estadounidense, y que se resume en el comentario que Hayley Geftman Gold, directiva de CBS hace sobre los fallecidos: “Los muertos en las Vegas no tienen mi simpatí­a, eran republicanos con armas”.

Lo cierto es que la industria armamentista en el último año fiscal ha crecido en 24,000 millones de dólares, y hechos como éste aumentan las ventas (desde la masacre las corporaciones armamentistas aumentaron entre 3 y 4% en bolsa) y la adquisición de armas, garantizada en la 2ª enmienda no decrece, aumentando geométricamente bajo el supuesto que garantiza la seguridad personal a pesar de las cifras comprobando lo contrario.

Otro dato a considerar es el reconocimiento por Daesh, de la responsabilidad intelectual, desmentida de inmediato por las autoridades que la investigan, que no ofrecen otra explicación para tales hechos, por lo que pudiesen ser interpretado de alguno de los siguientes modos: el señor Paddock no era como Daesh asegura uno de sus durmientes, en cuyo caso la razón derivarí­a en motivaciones simbólicas, polí­ticas o religiosas, como ha sido siempre la causal de las masacres en EU, lo que no se ha demostrado; o, en su defecto si era un kamikaze que se activó, ejecutando ésta acción, lo que entraña un grave problema para la polí­tica exterior de los EU, dado que en Siria, el territorio dominado por éste es también un santuario reconocido para los efectivos del Daesh, donde se aperan, adiestran y preparan las emboscadas contra el ejército sirio con apoyo de EU; en ambos casos la disyuntiva es evidente: la polí­tica de libre comercio no se sujeta a controles legales o morales prácticos, lo que deriva en un libertinaje atroz con costos en vidas humanas, sin asegurar libertades constitucionales y en cambio aumentando el poder de las corporaciones en detrimento de la justicia o la libertad real misma, razones por la que los EU se encuentran en una encrucijada pues los saqueos que su poder militar garantiza en ultramar, no le asegurará la sobrevivencia doméstica de modo alguno.

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