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jueves, 28 de octubre del 2021

Literatura cubana/ Bertha Recio y sus cuentos: Un hombre honorable

Recio se vale de varios recursos narrativos para mantener la atención de sus lectores y muestra habilidad, tanto para elaborar los enigmas como para solucionarlos

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La autora de Un hombre honorable, Bertha Recio, nació en Bayano (Cuba), cursó licenciatura en Periodismo en la Universidad de La Habana, y es graduada del Instituto Teodor Neubaver de la RDA.

Recio, además, ha laborado como periodista e intérprete, y tiene dentro de su trabajo narrativo textos que han merecido el reconocimiento en certámenes nacionales, tanto en cuento como en novela.

Al abordar el tema que nos ocupa, encontramos que el libro en mención está integrado por seis relatos cortos, donde Bertha Recio nos presenta un trabajo narrativo gestado en las mismas entrañas de la Isla cubana, cuyos personajes –en su mayoría-, son seres involucrados en hechos delictivos, lo cual le da un toque especial en una temática creada por grandes de la literatura como Edgard Allan Poe (Autor de El Cuervo); Agatha Christie, autora de las novela considerara como policíaca,  entre ellas El Expreso de Oriente.

Destacaré que los delitos son cometidos por hombres aparentemente respetables, cuya ambición desenfrenada les lleva a atentar contra las propiedades y la vida de otros seres.

Bertha Recio, en su narrativa, se impone en su trabajo por mantener la unidad temática, con personajes relacionados con el ambiente cubano que, de una u otra forma, han vivido de cerca los acontecimientos de esa nación caribeña, utilizando para ello herramientas propias del periodismo que dan un toque sistemático a la obra.

“Vivía muy bien. Aparte de su salario, incrementaba sus entradas con la entrega ilegal de estrellas de mar, cobos y corales a los extranjeros que se alojaban en los centros (hoteles) que él atendía por su trabajo”. (¿De quién es esta medalla?, P. 53)

Confieso que al leer a Bertha Recio fui forzado a recordar al escritor británico Sir Arhur Conan Doyle, creador del personaje Sherlock Holmes, el detective de ficción más famoso del mundo.

“Según la descripción hecha por la anciana, se pudo confeccionar los retratos hablado de los individuos que penetraron a su casa. Al pasarlos por los archivos, se verificó que ninguno de los dos tenía antecedentes penales”. (Idem, Pág. 54)

Por un momento, la autora de Un hombre honorable inyecta ciertos pigmentos detectivescos cayendo en el enigma, y eso no es malo, lejos de eso, vuelve más atractiva la narrativa, además de cubrir a sus personajes de interrogantes tan comunes que el lector avezado o no se verá identificado con ellos, pues en ella (la narrativa) se muestra el sentir y pensar del latinoamericano cuando observa un muerto.

“El cuerpo inerte apareció cubierto de sangre. En su rostro joven mostraba una expresión de sorpresa y se veían tan indefenso que a Joaquín Dumas se le encogió el corazón. Apenas notó cómo a su alrededor se amplió el grupo de personas que contemplaban a aquel inusual hecho… oía sólo frases aisladas, incoherentes, excitadas. Fijaba sus ojos en la figura humana a la cual le habían tronchado brusca y cruelmente su futuro. ¿Qué pudo haber llegado a ser? ¿Era amado? ¿Quién esperaría ahora inútilmente que regresara del trabajo? ¿Qué tendría planificado para esa noche? Y seguía mirando aquel rostro de expresión ya perenne” (Artículo 19, Pág. 9)

Recio se vale de varios recursos narrativos para mantener la atención de sus lectores y muestra habilidad, tanto para elaborar los enigmas como para solucionarlos”.

“Se escuchaba alguna que otra frase dicha por los uniformados que inspeccionaban minuciosamente la habitación. El médico forense se incorporaba en esos instantes del lecho… hace por lo menos quince horas que murió. Asfixiado aparentemente, pues es posible que se desee desvirtuar la causa verdadera del fallecimiento. Por de pronto, no presenta señales de lucha. Pudo haber sido sorprendido mientras dormía profundamente… o tal vez el asesino lo neutralizó, si es más fuerte que la víctima”. (Un hombre honorable, Pág. 25).

La descripción de los hechos adquiere un verdadero valor cuando se hace –con la suficiente distancia en el tiempo-; sin embargo, la narración tiene el mérito de preservar la dimensión humana de los protagonistas, con la carga emocional que Recio les emite, elemento esencial para determinar que son recursos voluntarios o no, pero que le dan fuerza a una labor que necesita templanza.

¿Por qué resulta agradable la lectura de este libro?, precisamente porque en sus cuentos, Recio presenta una fuerza narrativa audaz, inobjetable para la retina de un lector que hurga hasta lo más ínfimo en cada línea que le alimenta su saber, y Bertha lo sabe, por ello otorga a cada personaje ese valor intransferible, sin pretender confundir al lector con sus tramas detectivescas, ya que éste en un momento dado identificará cada escena trasladándola al escenario donde se desarrollan las acciones.

Avaricia, pobreza, enigmas, argucias, voracidad y pericia… todos esos elementos reúnen y encuentran un espacio en la narrativa de Recio, ya que transpiran conspiración en la práctica del delito, por eso es que los cuentos impresos en el libro Un hombre honorable tiene su propio engarce que hacen del libro una exquisitez en demasía.

Y es que Recio tiene algo mágico en su narrativa. Sus líneas nos atrapan de principio a fin, es decir, la escritora cubana conoce a profundidad su oficio, de tal manera que la sutilidad se vuelve un universo particular, ya que sus cuentos encuentran un espacio detectivesco dando la sensación de que estamos atando cabos para descifrar esa extraña simbiosis del lenguaje.

Desde nuestra óptica, los acontecimientos nos llevan a pensar en que la autora de Un hombre honorable intenta penetrar al alma de sus personajes, desnudando cada escena y mostrando con inteligencia el lado oscuro de los seres.

“Al revisar mis apuntes sobre los personajes, detecté que eran pocos. Se caracterizaban por poseer cierto desarrollo cultural. Se desenvolvían en todas las esferas de la vida y el escenario era, por lo general, alguna provincia, ya que sólo en dos ocasiones la trama tenía lugar en la capital. En casi todos los delitos, la figura principal era un hombre alto, de unos cuarenta años de edad, trigueño, quien planeaba los delitos y dirigía a sus cómplices”… (Los cuentos de Lourdes, Pág. 90)

El trabajo narrativo de Bertha Recio presenta hechos que cuantifican el oficio y el bagaje de conocimientos periodísticos que la autora posee, es por ello que nos atrevemos a decir que la narrativa contemporánea necesita ser incentivada con nuevas temáticas, y quien podrá hacerlo sino los mismos hacedores de arte literario.  

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