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martes, 03 de agosto del 2021

Las simas de la izquierda inteligente

No hay error, el partido polí­tico que aglutina a la autoproclamada “izquierda inteligente” parece ir en caí­da libre. Cambio Democrático (CD), que casi desaparece en las últimas elecciones, tiene ahora a uno de sus lí­deres acusado de enriquecimiento ilí­cito, el ex diputado Douglas Avilés, el mismo que no tení­a claro si apoyar a ARENA o al FMLN, en la segunda vuelta electoral del 2014.

A pesar de tener apenas un par de alcaldí­as y ni un solo diputado, el CD es un partido realmente existente, el último avatar de los partidos creados por una izquierda que medró a la sombra de la guerrilla (en los ochenta e inicios de los noventa) y del partido FMLN (una vez firmados los acuerdos de paz). ¡Pero si  algo no ha faltado en esta izquierda es una enorme autoestima!

Uno de estos polí­ticos de la izquierda astuta es Rubén Zamora, el presidenciable preferido por sus amigos y parientes, y por una parte de la derecha vergonzante, es decir, los que siempre son “amigos” de alguien (por ejemplo, “de Mauricio”). Sin embargo, en caudal de votos y trabajo honrado (ahora es embajador en la ONU), a Rubén nunca le fue mejor que con el Frente.

El caso de Héctor Dada fue menos glorioso, su paso por el primer gobierno del FMLN fue meteórico, fugaz, cual estrella ministerial que desapareció antes del final… del perí­odo. Parece ser que no pudo hacer ahí­ lo que creí­a justo, un rasgo recurrente de esta izquierda sabia, con ideas tan puras como impracticables.

Al otro Héctor, el alcalde Silva, todaví­a lo lloran sus compadres, casi elevándolo a la categorí­a de santo de la polí­tica. No podrí­a enumerar acá la cantidad de virtudes que le adjudican al buen hombre con el que el Frente le arrebató San Salvador a ARENA. Lamentablemente, las diferencias con la izquierda realmente gobernante y su manejo, un poco ingenuo, de oscuras negociaciones con el entonces presidente y hoy desventurado Paco Flores, lo alejaron de la siguiente candidatura.

Debo decir que esta izquierda intelectual tiene grandes oradores y analistas, incluso algunos escriben y no lo hacen mal, al menos no tanto como la polí­tica que intentan practicar. Claro que también acostumbran referirse a los “efemelenistas” como “burros”, “fanáticos” o, simplemente, “estúpidos”, aunque, a diferencia de algunos periodistas en redes sociales, lo dicen en voz baja.

Pero algo que no podemos negar a los camaradas de la izquierda chiquitita es que poco a poco se han vuelto más “independientes”, no porque tengan un programa original o porque carezcan de ví­nculos oscuros y relaciones polí­ticas inconfesables, sino porque están cada vez más “in the pendiente”, descendiendo a las simas cavadas a pulso por su intelligentsia. Al menos, en lo que le queda de vida, podrí­amos esperar que esta izquierda sui géneris se resista a proceder estúpidamente; quizás así­ logre salvarse de ser devorada por una polí­tica real que nunca se le dio bien.

(*) Académico y columnista de ContraPunto

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