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sábado, 29 agosto 2026

Las líneas rojas que De la Espriella no puede cruzar

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Por Francisco Alonso Rosales 

El gobierno de Abelardo de la Espriella apenas comienza, pero algunas de sus primeras decisiones ya han encendido las alarmas entre trabajadores, campesinos, pensionados y sectores sociales que temen que el giro político hacia la derecha termine afectando derechos conquistados durante los últimos años.

Por eso existen líneas rojas que ningún gobierno debería cruzar: quitar o reducir las ayudas destinadas a los adultos mayores, disminuir el salario mínimo, eliminar el pago de horas extras, debilitar las garantías laborales o despojar a campesinos y cooperativas de tierras recuperadas al narcotráfico.

1. Los adultos mayores: una línea roja

Hasta ahora, no se ha producido una eliminación del programa Colombia Mayor. Por el contrario, De la Espriella anunció que buscará elevar el subsidio hasta $400.000 mensuales y ha asegurado que garantizará los pagos. La medida, sin embargo, todavía requiere respaldo presupuestal y no significa que todos los beneficiarios estén recibiendo ya esa cantidad.

La discusión, por tanto, no debe ser cómo quitarles derechos a los adultos mayores, sino cómo garantizar que quienes trabajaron toda una vida puedan llegar a la vejez con una protección económica digna.

2. El salario mínimo no debe reducirse

Tampoco existe evidencia de que De la Espriella haya reducido el salario mínimo. Durante la campaña sostuvo públicamente que no lo disminuiría.

Esta debe ser otra línea roja. Cualquier política económica puede discutir impuestos, productividad, empleo o crecimiento, pero el costo de una eventual recuperación económica no puede recaer exclusivamente sobre quienes viven de un salario.

3. Las horas extras y los derechos laborales

Aquí sí existe un cambio reciente que merece vigilancia.

El Gobierno derogó varias circulares del Ministerio de Trabajo, incluida una relacionada con la metodología para calcular el valor de las horas extras. Sin embargo, eso no significa que las horas extras hayan sido eliminadas. La Silla Vacía verificó que la derogación de esas circulares no modifica por sí misma la legislación laboral vigente.

Además, desde julio de 2026 está vigente la jornada máxima de 42 horas semanales, mientras continúan los recargos establecidos por la reforma laboral de 2025.

Por eso, la línea roja es clara: ningún cambio administrativo debe convertirse en una puerta para reducir el pago real del trabajo suplementario, los recargos nocturnos, dominicales o festivos.

4. La tierra de los narcotraficantes no debe terminar nuevamente concentrada

Durante el gobierno anterior se impulsó la utilización de tierras recuperadas o incautadas a estructuras del narcotráfico dentro de la política de reforma agraria.

Con De la Espriella existe un cambio de orientación: su ministro de Agricultura ha planteado una política más enfocada en la agroindustria, la bancarización de campesinos, la formalización de títulos, el riego y el emprendimiento rural.

La línea roja, sin embargo, debe mantenerse: la tierra decomisada al narcotráfico debe servir para fortalecer al campesinado, las cooperativas y la producción nacional, no para reproducir la concentración de la propiedad rural.

5. Los subsidios para la población vulnerable tampoco deben convertirse en una víctima

De la Espriella ha planteado reducir el gasto público y hacer un Estado más pequeño, pero también ha declarado que los subsidios destinados a colombianos vulnerables deben mantenerse, mientras que pretende excluir de ellos a personas que considere vinculadas a estructuras criminales.

La discusión debe ser transparente: revisar un subsidio para evitar corrupción no es lo mismo que eliminar una ayuda social.

Colombia necesita controlar el despilfarro y perseguir el fraude, pero sin convertir la austeridad fiscal en una política contra los pobres.

Las verdaderas líneas rojas

El nuevo gobierno tiene derecho a cambiar políticas públicas, pero hay derechos que deberían estar por encima de la disputa partidista: la protección de los adultos mayores, un salario digno, el pago justo de las horas extras, las garantías laborales, el acceso de los campesinos a la tierra y la protección de las ayudas destinadas a quienes realmente las necesitan.

De la Espriella puede cambiar el modelo económico, modificar programas y reducir burocracia. Lo que no debería hacer es convertir a trabajadores, pensionados, campesinos y sectores vulnerables en quienes paguen el costo de ese cambio.

Porque una cosa es reformar el Estado y otra muy diferente es recortar derechos sociales.

Esas son las líneas rojas que la sociedad colombiana debe vigilar.

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