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jueves, 28 de octubre del 2021

La UCA y su política de intrigas

A propósito de editoriales y opiniones de la UCA, que le quieren sobreponer al presidente Bukele, una semejanza con Trump, expresidente mezcla de al Capone e Himmler.

Habiendo perdido la lucha política en el frente interno, con la masiva participación del pueblo en la votación para elegir a la nueva asamblea, que dejó al FMLN en harapos y a ARENA reducida a una mínima expresión, propinándole una significativa derrota a la dictadura “sui generis” del bipartidismo, ahora estos y sus aliados como la UCA, desplazan su política de intrigas al campo de las relaciones internacionales. Estas no tienen por objeto, en “prima facie”, punir al presidente Bukele. Sino al pueblo salvadoreño, seguramente por traicionar los ideales de la dictadura del bipartidismo, los ideales de la oligarquía, tal como los ha sostenido a saciedad el FLMN. Por supuesto, en forma indirecta, castigar al presidente.

Veamos en concreto qué es lo que estoy denunciando. De qué manera la UCA ataca frontalmente al pueblo salvadoreño.

Partimos de un hecho, el cual hay que tener muy claro, pues es en torno a esta política que se juega la intriga. El nuevo presidente de los EUA, Biden, ha prometido encontrar una solución al problema de la emigración latina en general, y específicamente a la del triangulo del norte centroamericano (Guatemala, Honduras, El Salvador). Y creo que de verdad lo quiere y lo va a hacer. Explicaré más adelante en que apoyo mi optimismo.

Ahora bien, está claro, y Biden tiene todas las razones del mundo, en querer echar a la basura las políticas de “supremacía blanca” y “fundamentalismo evangélico”, de Trump y su partido Republicano. El presidente de los EUA, le da prioridad a una estrategia para combatir la urgencia de la pandemia que ataca con particular virulencia a la población y abrirle un espiral a la economía, financiando a cada ciudadano de bajo nivel de ingresos, con la ayuda de $1500.00, para aliviarles la estrechez en el consumo de bienes de primera necesidad.

En el polo opuesto, Trump, lo contrario del presidente Bukele, se negó a enfrentar la pandemia. Sacó provecho para satisfacer su racismo en una especie de genocidio silencioso que le ofrecía la pandemia. El sabía perfectamente, que la mayor porcentaje de fallecidos entre los contaminados por el coronavirus 19, serían latinos y afroamericanos. Por la simple razón de las condiciones de vida en que les toca vivir. He visto, en San Francisco, por ejemplo, a cinco o seis salvadoreños apiñados en un cuarto, en un apartamento de mala muerte. Lo ocupaban solamente para dormir, el resto del tiempo, para trabajar, y durante el tiempo libre tenían que estar en la calle; en todo caso, en la habitación no era posible tener vida social. Es decir, un sistema de vida, más o menos general y actual en las grandes ciudades estadounidenses, ambiente ideal para contaminar y ser contaminado.

Cuando Bukele gana la presidencia, superando todos los obstáculos que el bipartidismo, mediante el obediente TSE, le quiere imponer; es el mismo tiempo, cuando Trump, está separando de sus madres y padres, a los niños de los emigrados, y echándolos en jaulas de concentración, al mismo tiempo que está organizando la expulsión en masa de los inmigrados “sin papeles” en los EUA, comprendiendo tres millones y más de salvadoreños, incluyendo a los “dreamers”. La diáspora, de gran importancia actual para la supervivencia del país, por vía de las remesas.

Bukele y López Obrador, presidente de México, optan por ponerle buena cara a las malas circunstancia del momento y se muestran amigables con Trump, en el sentido de aceptar sus pretensiones e intentar frenar la diáspora. Trump, que se sabe poco amado a nivel internacional, excepto por algunos sátrapas como Erdogan, Putin, los jefes del gobierno polaco y húngaro, acepta no sin un cierto desdén, a estos latinos, y frena el proceso de expulsión de los salvadoreños, dejándolos siempre en la incertidumbre y el tener que andar y estar siempre en el filo de la navaja.

Es decir, Bukele, con su política de apaciguamiento logra que los salvadoreños, no sean expulsados, y ahora, dado que están siempre presentes “en el lugar de los hechos,” es posible encontrar una solución “in loco”. Es lo que en ciencias políticas se llama “real politic”, entendida en el sentido de que la política en acción es el “arte de lo posible”.

En las mismas circunstancias, parece ser, que los mega cerebros “extra king size”, de la UCA, habrían inmediatamente entrado en conflicto con Trump, atacando sus políticas neonazis, que no es nada difícil, azuzando sus peores instintos, que él los tiene siempre a flor de piel y habrían provocado “ipso facto” su venganza, que habría realizado llevando a cabo la expulsión de nuestra gente. El choque de los machismos en acción.

Ahora bien, si como Biden, no quiere ver ni pintado a Trump el tramposo, parlamentarios estadounidenses, mal informados por el lobby de ARENA y lo que queda del FMLN, como también sus aliados tipo UCA, creen que aduciendo el esquema Bukele = Trump, con esto van a convencer al presidente de los EUA, a renunciar a su política de ayuda y apoyo al triángulo norte centroamericano.

He leído algunos textos de revistas políticas de los EUA, las cuales escriben, por ejemplo, “Biden, con la victoria de la asamblea por el partido NI de Bukele, va a tener problemas para aplicar su política en El Salvador.” Es decir, el mismo mensaje solapado de la UCA.

Ingenuos cerebros king size, la política de Biden tiene por objeto resolver un grave problema, que es también un problema de los EUA, es un problema humanitario, es el problema que dejan las derechas y ultraderechas, al destrozar las economías, como lo llevó a cabo ARENA y la incapacidad del FMLN de ponerle remedio, y que termina transformándose también en problema de los EUA.

¿Pero cuál es el miedo de la UCA? ¿De dónde esa angustia de ver el fantasma de la dictadura por los cuatro puntos cardinales?

Sólo se me viene en mente, una vieja película llamada Cabaret, en esta, Liza Minnelli canta: ¡Money, money, money…!

La UCA, TEME de que ya no va a recibir los millones en subsidios que ha siempre recibido del gobierno, como tampoco los millones de la oligarquía, canalizados por medio de FUSADES. Dinero dado a manos llenas, para que la UCA le haga contrapeso a la U. Nacional.

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