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sábado, 24 de julio del 2021

La sangre de Cristo

“A mí eso no me va a dar, estoy cubierta de pies a cabeza con la sangre de Cristo”. Sí, hermana. Yo sé que la sangre de Cristo tiene poder, que usted está cubierta y que lodo lo puede en Cristo que la fortalece. Pero hay que entender, hermana, que Dios ha delegado a ciertas personas para que lo representen en estos tiempos.

Esto no es un juego. Nadie es más listo que los demás. La cosa se va a poner crítica y debemos comenzar a actuar y a prepararnos desde ya.

La Biblia, hermana, nos insta a que obedezcamos a esos delegados que Dios les ha encomendado para que ejerzan autoridad, a esos representantes terrenales. Y Dios quiere que obedezcamos las leyes y nos dice en Romanos 13: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”. Por lo tanto, si las autoridades del Ministerio de Salud le dicen, le ordenan que no salga al menos que sea necesario, ¡no se exponga, hermana! ¡No salga! Oiga el culto por la radio, por la tele o por Facebook.

Se han acatado medidas para alistarnos ante la emergencia. Los hospitales y clínicas han suspendido consultas externas, por esto, hermana, evite ir a la clínica. Usted va a estar bien. Claro, si es emergencia, sí la atenderán.

Hermana: la obediencia a las normas establecidas para mitigar la posible propagación del coronavirus honra a Dios, no lo dude. Dios quiere que cada uno de los creyentes actúen como si Dios mismo estuviera diciéndonoslo. Hay que lavarse las manos, hay que tomarse las vitaminas, hay que usar una toallita al estornudar, ¡hay que protegerse!

Yo sé que le gusta enterarse de las cosas por YouTube y Facebook, hermana. Pero por favor sepa que no todo lo que la gente pone en internet es verdadero. Hay gente a la que le da placer enredar a los demás creando caos y confusión. No se deje engañar por estos charlatanes, hermana. Busque los canales oficiales de las autoridades para informarse. Si ve algo amarillista, no se alarme ni lo propague. Infórmese.

Si sus hijos y sus nietos le dicen que no salga de casa es porque la quieren. Las personas mayores de 60 años son más propensas al virus. Quédese en su casa, hermana, tranquila y disfrute la lectura de la Biblia, vea la tele, hable con sus amigos en Facebook, quédese lejos de aglomeraciones para evitar la posibilidad de contagio de coronavirus.

Dios la ama, hermana. Pero Dios quiere que usted ponga de su parte para cuidarse a usted misma y a los demás. Si usted se llega a contagiar y lo trae a casa o a la iglesia, el contagio será para todos.

El presidente y las demás autoridades están trabajando y tomando medidas para que no nos afecte tanto cuando llegue el COVID. Nada de esto es una salida, es una entrada a un tiempo de soledad, angustia y agonía, pero, mientras más sepamos, mientras más nos preparemos y mientras más obedezcamos, menor será nuestro riesgo de contagio.

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