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jueves, 13 de mayo del 2021

La inmensa derrota de la ortodoxia

El nuevo liderazgo nacional debe impulsar el rescate de la ética, la moral y la esperanza de los salvadoreños

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El indiscutible triunfo de Nayib Bukele en las presidenciales del domingo significa un cambio trascendental en la vida polí­tica de El Salvador. Ha triunfado la posibilidad de que se instale una nueva forma de hacer polí­tica en beneficio de la población, que en los últimos 27 años fue olvidada en sus necesidades vitales y en sus esperanzas de vivir en un mejor paí­s. 

Las formas de hacer polí­tica se han sentado, en estas tres décadas pasadas, en la corrupción y en la demagogia (polí­tica de parches disfrazados de programas sociales). Eso fue derrotado el domingo. 

Por lo tanto, las derrotas sufridas por el FMLN y ARENA, son derrotas a sus dirigencias, que en los gobiernos actuaron igual: corrupción centrada en el robo de las arcas del Estado, clientelismo, despilfarro, impunidad… 

El cambio posible está centrado en romper con toda esa forma ortodoxa de hacer polí­tica con la que actuaron ARENA y el FMLN.

El nuevo liderazgo nacional debe impulsar el rescate de la ética, la moral y la esperanza de los salvadoreños. No le queda de otra. También, de inmediato poner en acción todos los nexos y todas las relaciones necesarias para cumplir con las promesas ofrecidas en la campaña electoral.

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